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viernes, 31 de mayo de 2019

La Delincuencia de Cuello Blanco y su Relación con el Trastorno de la Personalidad Antisocial . Ángela María Cifuentes Ordoñez. Bogotá D.C. Enero 2019

Resumen 

El objetivo de este artículo es hacer una revisión sobre la relación existente entre el individuo con trastorno de la personalidad antisocial y el denominado delincuente de cuello blanco; éste es un fenómeno social relevante y actual que representa gravedad para la sociedad; por esto es de suma relevancia su estudio. La metodología utilizada fue el rastreo en la literatura sobre los temas: trastorno de la personalidad antisocial, delincuencia de cuello blanco, corrupción, criminalidad, desviación social, entre otros; como criterio de búsqueda: bases de datos como Redalyc, Scielo, revistas de psicología jurídica, libros indexados en SISNAB, ProQuest EBook Central, etc, con fechas no mayores a diez años. Tras la búsqueda para hallar la relación de la delincuencia de cuello blanco y el trastorno de la personalidad antisocial se encontró como las condutas de ambos convergen en muchos aspectos y existe relación en cuanto a los criterios diagnósticos descritos en el DSMV. 

Abstract

The objective of this article is to review the relationship between the individual with antisocial personality disorder and the so-called white-collar delinquent; this is a relevant and current social phenomenon that represents gravity for society; this is why its study is very important. The methodology used was the tracking in the literature on the topics: antisocial personality disorder, white collar crime, corruption, criminality, social deviance, among others; as search criteria: databases such as Redalyc, Scielo, legal psychology journals, books indexed in SISNAB, ProQuest EBook Central, etc., with dates no longer than ten years. After the search to find the relationship between white-collar crime and antisocial personality disorder, it was found that the conduct of both converge in many aspects and there is a relationship in terms of the diagnostic criteria described in the DSMV.

Palabras clave 
Criminología, trastorno de la personalidad, conducta antisocial, corrupción, control social, psicología social, neuropsicología.

Key words Criminology, personality disorder, antisocial behavior, corruption, social control, social psychology, neuropsychology. 

Introducción 

Este estudio se aborda a partir del análisis interdisciplinario sobre el objeto a ser estudiado, el cuál es el fenómeno social conocido y titulado como “La delincuencia de cuello blanco y su relación con el trastorno de la personalidad antisocial”; el cual al ser mirado a partir de los diferentes enfoques y conceptos dimensiona la importancia y gravedad que representa dicho fenómeno para la sociedad institucionalmente organizada; fenómeno éste que viene siendo visto desde la estructuración jurídico-criminal de las conductas ejecutadas por quienes ejercen el poder jerárquicamente instituído como ordenamiento social en donde se hace visible el comportamiento antisocial y/o psicopático.

El objetivo principal es entonces el de lograr parangonar las conductas y estilo de vida entre el delincuente de cuello blanco y su estrecha relación con el denominado trastorno de la personalidad antisocial y/o psicópata; este tipo de individuos que caracterizan específicamente los elementos que nos permiten el rastreo y análisis de su personalidad, modus operandi, y de la forma en que conciben el mundo y se relacionan con las demás personas; mediante la ejecución del delito; como un ejercicio que realizan desde su hacer funcional, laboral; analizando como pueden algunas organizaciones requerir ejecutivos cuya personalidad contenga las características en estudio. Lo anterior permitirá comprender en que consiste y por qué se mantiene este fenómeno social; cómo evita este tipo de delincuente el ser juzgado en instancias legales y más aún nunca pagar con cárcel por sus conductas punitivas. Se analizará cómo es su dinámica social, sus vínculos de poder, los mismos que convierte en el escenario al interior del cuál se mueve, permitiéndose mantener un tipo de transgresión encubierto, lo que le favorece en la ejecución de dichos actos delictuales, los mismos que repite sobre las víctimas que acumula como un simple ejercicio laboral. 

Pregunta de investigación ¿Cuál es la relación que existe entre el trastorno de la personalidad antisocial y el delincuente de cuello blanco? 

Marco teórico 

Fenómenos jurídicos frente al delito 

Es relevante una revisión epistémica a partir de varios conceptos que se desarrollarán a continuación y que dilucidarán el camino hacia la comprensión del fenómeno aquí tratado: la delincuencia de cuello blanco y su relación con el trastorno de la personalidad antisocial. 

Criminología. 

La criminología nace a principios del siglo XIX, respondiendo a una demanda social para estudiar las causas de la conducta antisocial, siguiendo los fundamentos del método científico, con el fin de fomentar políticas preventivas eficaces, efectivas, eficientes y pertinentes a las necesidades de la sociedad (Buil, 2016).
López (2015) señala a la criminología como una ciencia social, que a través de múltiples planteamientos y metodologías, concibe la criminalidad como “un fenómeno social”. Dentro de ésta se encuentra la criminología clínica que es la ciencia que se ocupa del diagnóstico y tratamiento de los tipos de personalidad antisocial, aproximándose a una respuesta explicativa de cada caso, teniendo en cuenta la naturaleza biológica, psicológica, social e individual; estudia las causas que condujeron al individuo a llevar a cabo cierta conducta antisocial, se estudia entonces la particularidad de cada caso, no la generalidad (Hikal, 2009). 

Loeber y Le Blanc (como se citó en Requena, 2014): la criminología del desarrollo se centra en conocer las motivaciones que causan que un individuo empiece a cometer actos delictivos, y la forma en que su modus operandi puede intensificarse o al contrario desistir de dicha conducta, esta corriente teórica busca la explicación a esto y estudia las diferencias individuales relacionadas con la conducta antisocial. 

La criminología del desarrollo parafraseando a Hikal (2009) se ocupa del estudio de la evolución de los seres humanos desde que nacen hasta su vejez; de igual forma analiza las problemáticas que puedan presentarse en cada etapa del desarrollo para así establecer que tipo de inconvenientes surgieron influyendo en el individuo como factores criminógenos para que su comportamiento se tornara antisocial; una vez conocidos estos aspectos se realizaría una intervención. 
Es asi que el concepto de criminología del desarrollo hace alusión al seguimiento de los cambios delictivos que se presentan en un individuo a lo largo del tiempo en las diferentes etapas de su vida y concernientes a su conducta antisocial; centrándose en tres principales aspectos para su análisis: El desarrollo de la conducta delictiva y antisocial, los factores de riesgo de protección en las distintas etapas vitales, y las consecuencias de determinados hechos de la vida del desarrollo (Farrington, citado por Requena, 2014). 
Otro importante concepto al que se debe hacer mención es el de carrera criminal ya que va ligado a la criminología del desarrollo; según afirmaban Sampson y Laub (como se citó en Requena, 2014); la visión evolutiva de la criminología ha avanzado en paralelo con la perspectiva de las carreras criminales; no obstante es una concepción mas exhaustiva en el sentido de que se incluyen los factores de riesgo así como los eventos vitales para su análisis (Farrington, citado por Requena, 2014). 

El concepto de carrera criminal no es una teoría del crimen; es más bien una forma de organizar y edificar un conocimiento acerca de las características delincuenciales a nivel individual, éstos aportes ayudan al entendimiento de las diferencias entre delincuentes indistintamente de si actúan en grupos o en solitario; la carrera tiene un inicio, una duración y un final (Piquero, farrington y blumstein; citado en Requena, 2014). Psicología Jurídica. Soria (citado por Ovejero, 2012) define la psicología jurídica como la rama de la psicología que desarrolla su saber y aplicación con el objetivo de resolver sus aciertos en una sala de justicia con el fin de auxiliar al ente censor en la toma de decisión. 
La siguiente definición es del grupo de profesores de los posgrados en psicología jurídica de la Universidad de Santo Tomás: “la psicología jurídica es un área básica y aplicada de la psicología científica que interviene sobre la conducta humana que conllevan consecuencias de tipo jurídico; orientándose a la defensa de los derechos humanos, la salud mental y su efecto en la sociedad con el fin de alcanzar y humanizar la justicia” (citado por Gutierres de Piñeres, 2010, p. 230).

Psicología forense. 

Es una subespecialidad de la psicología jurídica y nace de la necesidad o de los interrogantes que surgen desde la perspectiva jurídica que realiza un profesional del Derecho ante un caso en particular; forense, proviene del latín forensis; relativo al foro, lo que hoy en día sería audiencia (Lobo, Espinosa y Guerrero, 2016). Según Bartol y Bartol; la psicologia forense se refiere a la producción y aplicación del conocimiento a los órganos de justicia penal y civil (citado por Ovejero, 2012). 
Urra (como se citó en Lobo, Espinosa y Guerrero, 2016) señala que la psicología forense es la ciencia que enseña la aplicación de todos los campos y conocimientos de la psicología ante los interrogantes de la justicia, colaborando con la administración de justicia, desempeñandose en el foro y mejorando el ejercicio del Derecho. 

En cuanto al papel del psicólogo forense Finol (citado por Aristizábal & Amar, 2010), lo define como aquél profesional que se ocupa de evidenciar, asesorar y facilitar conocimientos al juez o tribunal, es decir es un colaborador y un apoyo de el sistema de justicia. No obstante para tener la capacidad de hacer los ya mencionados peritajes el psicólogo forense debe tener una formación en conocimientos tanto genéricos de su profesión, asi como específicos pertenecientes al campo forense; entre los conocimientos genéricos este autor los clasifica así: evaluación, intervención, asesoramiento, supervisión, investigación y como conocimientos específicos de la psicología forense: bases biológicas de la conducta, bases cognitivo-afectivas de la conducta, bases sociales de la conducta y otros como son el entrenamiento especializado en regresiones, estadísticas, metodologías epidemiológicas, diseños experimentales entre otros (Finol, citado por Aristizábal &Amar, 2010).

Psicología Criminológica. 

La Psicología Criminológica constituida por la aplicación de la Psicología; más precisamente la Psicología Social en el estudio del crimen; siendo la rama de la Psicología Jurídica que estudia los factores individuales, biológicos, familiares, sociales y culturales que conllevan a un individuo a delinquir; es decir explica el delito y a la vez las razones que han llevado al delincuente a cometer un ilícito, así como encontrar formas preventivas y de control; siendo ésta una subdisciplina de la Psicología Criminal; con la que se complementa (Ovejero, 2012). 

El Delito. 

El delito es una conducta antisocial humana por la cual se presume la imposición de una pena o medida de aseguramiento contra quien se considera responsable (Tamarit, 2014). Según García-Pablos (citado en Hernández, 2015) el delito igualmente denominado crimen o conducta desviada continua siendo el objeto primordial en la investigación criminológica; dicho concepto ha venido evolucionando con la sociedad y la cultura; así que no toda conducta socialmente desviada se constituye en delito ni todo delito es visto como conducta desviada por la sociedad. 

Para Garofalo (citado por Castro, 2017) el delito constituía “la violación de los sentimientos altruistas fundamentales de la piedad y de la probidad, en el grado medio en que se encuentra la humanidad civilizada, por acciones perjudiciales a la colectividad”. (p.62) Ferri se adhirió al concepto de Colajanni de delito natural, este autor definió como comportamientos punibles los actos que determinados por móviles individuales y antisociales, perturban las condiciones de existencia enfrentándose con la moral de un pueblo (Castro, 2017). 
El delito es doloso cuando es premeditado y querido, es culposo cuando se produce de manera involuntaria o por efecto de un juicio inadecuado y en situaciones que excluirían la responsabilidad del mismo, es preterintencional en el momento en que ya sea la acción u omisión extrema lo planeado o querido por el agente, y en el caso de las contravenciones sólo se exige la voluntad de su propia conducta (Manzini, citado por Castro, 2017). 
Siendo el dolo aquella conducta que se realiza con intencionalidad y conocimiento y que se ejecuta a sabiendas de que es contrario a la ley; y que tiene cuatro niveles según la intensidad del hecho: la premeditación, la deliberación, la resolución súbita y la pasión ciega (Maggiore, citado por Castro, 2017).

La Culpa.

En palabras de Carrara (citado por Castro, 2107) la culpa es definida como la omisión voluntaria de la celeridad en preveer las posibles y previsibles consecuencias del propio hecho; y se presenta en tres modalidades: la culpa lata, la culpa leve, y la culpa levísima. Silva (como se citó en Hernández, 2015) para que pueda existir culpabilidad debe haber imputabilidad y responsabilidad, es de índole subjetiva e implica la actitud psíquica del individuo en relación con el delito y un estado de imputabilidad y de ausencia de causas de inculpabilidad. 

Es la actitud no debida de la voluntad que ha de generar el hecho material que se necesita para la presencia del delito (Antolosei, citado por Castro, 2017). La imputabilidad es un concepto jurídico definido como la capacidad psíquica que posee un individuo de entender la antijuridicidad de su comportamiento y de no acomodar la misma a tal entendimiento (Machicado, citado por Hernández, 2015). La imputabilidad es una condición jurídica de todo aquel que tenga una madurez mínima tanto fisiológica como psíquica, que sea mentalmente sano y tenga conocimiento de los actos que realiza (Patitó, citado por Hernández, 2015). 

Toda alteración o trastorno psíquico que perturben significativamente la inteligencia y/o la voluntad puede ser causal de inimputabilidad; por lo tanto es inimputable aquel individuo que no es responsable penalmente de un crimen cometido, ya que no es consciente de las consecuencias que acarrea dicha conducta (Patitó, citado por Hernández, 2015). 

miércoles, 1 de marzo de 2017

Postulados Jurídicos de la Responsabilidad Penal de los Menores Autor: (Extracto de Tesis Doctoral). José Neftalí Nicolás García .Universidad Católica de Murcia. 2016

Tesis Doctoral. Postulados jurídicos de la responsabilidad penal de los menores. José Neftalí Nicolás García. Departamento de Ciencias Sociales Jurídicas y de la Empresa. Universidad Católica de Murcia.

OBJETIVOS CIENTÍFICOS.

1. Conceptualizar el término delincuencia juvenil.
2. Describir las características de la delincuencia juvenil, así como, los factores que influyen ella y la fenomenología de la misma.
3. Realizar un perfil de la delincuencia juvenil.
4. Analizar los antecedentes históricos de la regulación penal de los menores de edad.
5. Estudiar la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, Reguladora de la Responsabilidad Penal de los Menores.
6. Detallar los objetivos y principios de la Ley de Responsabilidad Penal del Menor.
7. Enumerar las medidas aplicables a los menores, tanto las privativas de libertad, como las que no.
8. Especificar el proceso de conciliación entre el autor y la víctima.
9. Indagar en las recomendaciones internacionales en materia de menores.
10. Desarrollar la ejecución de las medidas aplicables a menores.
11. Precisar que se entiende por medida cautelar.
12. Estudiar las medidas cautelares en materia penal en menores de edad.
13. Distinguir los diferentes tipos de medidas cautelares.
14. Regular la detención en menores.
15. Reseñar las garantías constitucionales de los menores en la detención.
16. Indagar en la responsabilidad civil de los menores.
17. Interpretar la doctrina del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo respecto a la responsabilidad penal de los menores.
18. Señalar la diferencia entre la responsabilidad penal y la civil en los menores.
19. Comparar la legislación española con la de los menores con la de otros países.
20. Explicar los instrumentos universales de protección de los menores.

I. INTRODUCCIÓN.

Definir lo que constituye delincuencia juvenil resulta problemático, ya que en algunos países la delincuencia juvenil es una calificación que se obtiene de aplicar definiciones del Código Penal cuando esas infracciones son cometidas por menores de edad; en otros, sin embargo, la delincuencia juvenil incluye una gran variedad de actos, en adición a los que se encuentran enumerados en sus leyes de fondo.

El término delincuencia juvenil aparece por primera vez, como algo distinto de la delincuencia de adultos, en Inglaterra en el año 1815, como consecuencia de la condena a muerte de cinco niños. Posteriormente, en el año 1899 en EE.UU aparece en Chicago el primer Tribunal Tutelar de Menores.

Por lo tanto, podemos definir la delincuencia juvenil como un fenómeno delictivo de comportamiento desviado, determinado por la edad cronológica de los sujetos implicados, que varía desde los 14 a los 18 años, admitiéndose un margen para los umbrales superior e inferior.

En los últimos años, la doctrina especializada está haciendo hincapié en la importancia de los aspectos cognitivos interpersonales en la descripción del carácter del delincuente juvenil como una prometedora vía tanto para establecer eficaces programas de prevención, como para elaborar modelos educacionales que permitan una eficaz reeducación. Juntamente con ello, la mayoría de los estudios descriptivos de la carrera delictiva señalan una serie de factores individuales y biográficos que caracterizan al delincuente juvenil y que llevan a la conclusión de que este es una persona con un gran conjunto de deficiencias, y una de ellas es su proclividad a cometer delitos.

En el Derecho penal de menores prima, como elemento determinante del procedimiento y de las medidas que se adopten, el superior interés del menor. Interés que ha de ser valorado con criterios técnicos, y no formalistas, por equipos de profesionales especializados en el ámbito de las ciencias no jurídicas, sin perjuicio, desde luego, de adecuar la aplicación de las medidas a principios garantistas generales tan indiscutibles como el principio acusatorio, el principio de defensa o el principio de presunción de inocencia.

La regulación jurídica del menor no ha olvidado el interés propio del perjudicado, o víctima del hecho cometido por el menor, estableciendo un procedimiento singular, rápido y poco formalista para el resarcimiento -en su caso-, de daños y perjuicios, dotando de amplias facultades al Juez de Menores para la incorporación a los autos de documentos y testimonios relevantes de la causa principal. En este ámbito de atención a los intereses y necesidades de las víctimas, la Ley introduce el principio -en cierto modo revolucionario- de la responsabilidad solidaria con el menor responsable de los hechos de sus padres, tutores, acogedores o guardadores, permitiendo la moderación judicial de la misma.

Esta Tesis Doctoral se ocupa de analizar los postulados jurídicos de la responsabilidad penal del menor, partiendo del artículo 19 del vigente Código Penal, aprobado por la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, donde se fija la mayoría de edad penal en los dieciocho años y se exige la regulación expresa de la responsabilidad penal de los menores de dicha edad en una Ley independiente. Por ello, para responder a esa exigencia, se aprueba la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores.

Con esta Ley se estableció el límite de los catorce años de edad para exigir este tipo de responsabilidad sancionadora a los menores de edad penal. En el ámbito de aplicación de dicha ley y en la graduación de las consecuencias por los hechos cometidos se diferencian dos tramos: de catorce a dieciséis y de diecisiete a dieciocho años, por presentar uno y otro grupo diferencias características que requieren, desde un punto de vista científico y jurídico, un tratamiento diferenciado, constituyendo una agravación específica en el tramo de los mayores de dieciséis años la comisión de delitos que se caracterizan por la violencia, intimidación o peligro para las personas.

El Derecho se ha de adaptar a la realidad social del tiempo en que se encuentre, pues de otro modo, este no tendría sentido alguno: no se trata de un conjunto de normas ancladas en el tiempo, inmutables y obsoletas, sino que, indudablemente, las normas se reforman y se derogan, publicándose otras nuevas,. La razón que subyace a esa mutabilidad no es sino la adaptación del Derecho a la sociedad; sociedad que evoluciona en el tiempo y que necesita de un cuerpo legal que regule los distintos aspectos de su convivencia en los distintos momentos.

La sociedad evoluciona en lo relativo a los modelos de convivencia, con lo que el legislador no puede ignorar estas necesidades de cambio. Por otro lado, el Derecho ha de ser objetivo y no ha de verse interferido ni por valores morales, ni por las situaciones privadas de cada uno, sino que ha de mostrarse neutral ante realidades como es la penitenciaria.

A tenor de lo establecido en esta Tesis Doctoral y teniendo en cuenta tanto la revisión bibliográfica y publicaciones realizadas en el campo de la regulación de la responsabilidad penal de los menores, se han establecido las siguientes premisas:

 El Derecho Penal debe estar limitado, sobre todo, por la idea de humanización y por el concepto de Derecho Penal mínimo, que frene las pretensiones ampliatorias de mecanismos preventivo-generales en los menores.
 Existen factores que influyen en la aparición de la delincuencia juvenil, distinguiéndose entre factores endógenos y los exógenos.
 La mayoría de los estudios descriptivos de la carrera delictiva señalan una serie de factores individuales y biográficos que caracterizan al delincuente juvenil y que llevan a la conclusión de que esta es una persona con un gran conjunto de deficiencias, siendo una de ellas la comisión de delitos.
 En el Derecho Penal de menores ha de primar, como elemento determinante del procedimiento y de las medidas que se adopten, el superior interés del menor. Dicho interés ha de ser valorado con criterios técnicos, y no formalistas, por equipos de profesionales especializados en el ámbito de las ciencias no jurídicas, sin perjuicio, desde luego, de adecuar la aplicación de las medidas a principios garantistas generales tan indiscutibles como el principio acusatorio, el principio de defensa o el principio de presunción de inocencia.
 La Ley 5/2000 arbitra un amplio derecho de participación a las víctimas, ofreciéndoles la oportunidad de intervenir en las actuaciones procesales proponiendo y practicando prueba, formulando conclusiones e interponiendo recursos. Sin embargo, esta participación se establece de un modo limitado, ya que respecto de los menores no cabe reconocer a los particulares el derecho a constituirse propiamente en parte acusadora con plenitud de derechos y cargas procesales. No existe aquí ni la acción particular de los perjudicados por el hecho criminal, ni la acción popular de los ciudadanos, ya que en estos casos el interés prioritario para la sociedad y para el Estado coincide con el interés del menor.
 Se ha descrito, conforme a las orientaciones declaradas por el Tribunal Constitucional, como se instaura un sistema de garantías adecuado a la pretensión procesal, asegurando que la imposición de la sanción se efectuará tras vencer la presunción de inocencia. Dicho sistema no debe obstaculizar los criterios educativos y de valoración del interés del menor que presiden este proceso, haciendo, al mismo tiempo, un uso flexible del principio de intervención mínima, en el sentido de dotar de relevancia a las posibilidades de no apertura del procedimiento o renuncia al mismo, al resarcimiento anticipado o a la conciliación entre el infractor y la víctima, así como a los supuestos de suspensión condicional de la medida impuesta o de sustitución de la misma durante su ejecución.
 La adopción de medidas cautelares sigue el modelo de solicitud de parte, en audiencia contradictoria, en la que debe valorarse especialmente, una vez más, el superior interés del menor.
 La reparación del daño causado y la conciliación con la víctima presentan el común denominador de que el ofensor y el perjudicado por la infracción podrían llegar a un acuerdo, cuyo cumplimiento por parte del menor terminaría con el conflicto jurídico iniciado por su causa. La conciliación tiene por objeto que la víctima reciba una satisfacción psicológica a cargo del menor infractor, quien ha de arrepentirse del daño causado y estar dispuesto a disculparse.
 Se dan situaciones que requieren una respuesta específica, como los supuestos en los que el menor presente síntomas de enajenación mental o la concurrencia de otras circunstancias modificativas de su responsabilidad, debiendo promover el Ministerio Fiscal, tanto la adopción de las medidas más adecuadas al interés del menor que se encuentre en tales situaciones, como la constitución de los organismos tutelares previstos por las leyes.
 Los Jueces y Tribunales, al declarar la existencia de responsabilidad civil, establecerán razonadamente, en sus resoluciones, las bases en que fundamenten la cuantía de los daños e indemnizaciones, pudiendo fijarla en la propia resolución o en el momento de su ejecución.

jueves, 26 de noviembre de 2015

INTERVENCIONES DIRIGIDAS A LA FAMILIA Y A LOS PADRES EN NIÑOS Y ADOLESCENTES CON TRASTORNO DE CONDUCTA Y DELINCUENCIA CON EDADES ENTRE 10 Y 17 AÑOS. Woolfenden SR, Williams K, Peat J





RESUMEN

Antecedentes
Los trastornos de conducta y la delincuencia son problemas significativos para niños, adolescentes y para sus familias que tienen el potencial de consumir muchos de los recursos de la atención social, salud y de los sistemas de justicia juvenil. Se han recomendado varias intervenciones dirigidas a la familia y a los padres, las cuales han sido utilizadas para estas condiciones. El objetivo de esta revisión era determinar si estas intervenciones son efectivas para manejar los trastornos de conducta y la delincuencia en niños y adolescentes con edades entre 10 y 17 años.
Objetivos
Determinar si las intervenciones dirigidas a la familia y a los padres mejoran la conducta de niños/adolescentes, la salud mental de los padres, el funcionamiento familiar y las relaciones, y si tienen un efecto sobre los resultados psicosociales a largo plazo del niño/adolescente.
Estrategia de búsqueda
Se identificaron ensayos controlados aleatorios mediante una búsqueda en el Registro Cochrane de Ensayos Controlados (Cochrane Controlled Trial Register - CCTR), en bases de datos (MEDLINE, EMBASE, PsycINFO, CINAHL, Sociofile, ERIC, Healthstar), en la listas de referencias de artículos y mediante contacto con los autores.
Criterios de selección
Ensayos controlados aleatorios con un interés principal en el funcionamiento de los padres y/o de la familia, fueron considerados como elegibles para ser incluidos en la revisión. Los ensayos debían incluir por lo menos una medida objetiva de resultado (por ejemplo, tasa de arrestos) o haber usado una medida que estuviera publicada en publicaciones revisadas por pares y validada para el propósito relevante. Se requería que los estudios tuvieran un grupo control, el cual podría ser un grupo que no recibiera la intervención, un grupo en lista de espera o un grupo que recibiera la intervención convencional (por ejemplo libertad condicional).
Se tuvieron en cuenta aquellos ensayos que incluyeran niños y adolescentes con edades entre 10 y 17 años, y sus familias. El trastorno de conducta se definió mediante una evaluación psicológica estandarizada (por ejemplo mediante una lista para evaluar la conducta del niño) o mediante un diagnóstico psiquiátrico. La delincuencia se definió como una remisión de la justicia juvenil o de otro sistema legal para un niño/adolescente que haya cometido un crimen grave (por ejemplo una infracción y/o una agresión por lo menos en dos ocasiones).
Recopilación y análisis de datos
Dos revisores examinaron independientemente todos los estudios elegibles para su inclusión, evaluaron la calidad de los estudios (encubrimiento de la asignación, cegamiento, seguimiento, resultados clínicamente importantes) y obtuvieron los datos. La heterogeneidad se evaluó mediante una prueba de Ji - Cuadrado de heterogeneidad junto con una inspección visual de los datos. Un nivel de significación menor a 0.1 se interpretó como evidencia de heterogeneidad estadísticamente significativa. En aquellos datos que tuvieron heterogeneidad, los revisores buscaron una explicación al respecto. Si se consideraba que los estudios con resultados heterogéneos eran comparables, se hacía una síntesis estadística de los resultados utilizando un modelo de efectos aleatorios. Este modelo tiene en cuenta el error de muestreo al interior de cada estudio y las variaciones entre los estudios en la evaluación del grado del incertidumbre, y proporciona intervalos de confianza más amplios alrededor del tamaño del efecto de manera que arroja un resultado más conservador.
Se llevó a cabo un análisis de sensibilidad para explorar los efectos que tenía sobre los resultados la variación en la calidad de los estudios incluidos.
Resultados principales
De los novecientos setenta títulos que se identificaron inicialmente mediante la estrategia de búsqueda, hubo ocho ensayos que cumplieron los criterios de inclusión. Se asignó al azar un total de 749 niños con sus familias a una intervención dirigida a padres y a la familia o a un grupo control. En siete de estos estudios, los participantes eran delincuentes juveniles con sus familias, y solamente en uno, los participantes eran niños/adolescentes con trastornos de conducta que aún no habían tenido contacto con el sistema de justicia juvenil.
En el seguimiento, las intervenciones para la familia y los padres redujeron significativamente el tiempo empleado por los delincuentes juveniles dentro de una institución (DPP 51.34 días, IC del 95% 72.52 a 30.16). También hubo una reducción significativa en el riesgo de que un delincuente juvenil fuera otra vez arrestado (RR 0.66, IC del 95% 0.44 a 0.98) y en la tasa de arrestos posteriores al cabo de 1 a 3 años (DEP -0.56, IC del 95% -1.100 a - 0.03). Para ambos resultados, hubo una heterogeneidad considerable en los resultados, lo que sugiere que se necesita cautela en su interpretación. En la actualidad hay evidencia insuficiente que indica que las intervenciones a la familia y a los padres reducen el riesgo de ser encarcelado (RR=0.50, IC del 95% 0.20 a 1.21). No se encontraron diferencias significativas para resultados psicosociales como el funcionamiento de la familia y la conducta del niño/adolescente.
Conclusiones de los autores
La evidencia sugiere que las intervenciones dirigidas a la familia y a los padres para los delincuentes juveniles y sus familias, tiene efectos benéficos al reducir el tiempo de permanencia en instituciones. Esto tiene un beneficio obvio para los participantes y sus familias y puede provocar un ahorro en los costos para la sociedad. Estas intervenciones también pueden reducir las tasas de arrestos posteriores, pero en la actualidad, estos resultados deben interpretarse con cautela debido a la heterogeneidad de los resultados.
Esta revisión debería citarse como:
Woolfenden SR, Williams K, Peat J Intervenciones dirigidas a la familia y a los padres en niños y adolescentes con trastorno de conducta y delincuencia con edades entre 10 y 17 años (Revisión Cochrane traducida). En: La Biblioteca Cochrane Plus, 2008 Número 4. Oxford: Update Software Ltd. Disponible en: http://www.update-software.com. (Traducida de The Cochrane Library, 2008 Issue 3. Chichester, UK: John Wiley & Sons, Ltd.).



RESUMEN EN TÉRMINOS SENCILLOS
Los trastornos de conducta y la delincuencia son problemas significativos para niños y adolescentes y para sus familias, y tienen el potencial de consumir mucho de los recursos de los sistemas de salud, de atención social y de justicia juvenil. Se han recomendado varias intervenciones dirigidas a la familia y a los padres, las cuales se utilizan para estas condiciones. El objetivo de esta revisión era determinar si estas intervenciones son efectivas para el manejo de los trastornos de conducta y la delincuencia en niños y adolescentes con edades entre 10 y 17 años.
La evidencia actual sugiere que las intervenciones dirigidas a la familia y a los padres de delincuentes juveniles tienen efectos benéficos al reducir el tiempo de permanencia en instituciones. Esto tiene un obvio beneficio para el participante y su familia y puede producir un ahorro de costos para la sociedad. Estas intervenciones también pueden reducir las tasas de arrestos posteriores, pero en el momento, estos resultados deben interpretarse con cautela, dada la diversidad en los resultados de los estudios.


ANTECEDENTES
El trastorno de conducta es una categoría psiquiátrica que se define como un patrón repetitivo y persistente de conductas agresivas, desafiantes o antisociales. Es una de las formas más frecuentes de alteraciones psiquiátricas en niños y adolescentes, con una prevalencia calculada entre 1.5% y 3.4% en este grupo de edad. Afecta tres veces más a los niños que a las niñas. (AACAP 1997, Scott 1998)
Por su parte, la delincuencia es una categoría sociolegal que se refiere a niños y adolescentes que infringen la ley. Las tasas de delincuencia son más altas en la mitad de la adolescencia. Aproximadamente un 2% de los niños y adolescentes con edades entre 10 y 17 años, cada año tienen contacto con el sistema de justicia juvenil. De ellos, hay una minoría que continúa cometiendo delitos (delincuencia juvenil recurrente) y que dan cuenta de un porcentaje desmedidamente grande de presentaciones en los juzgados (Freeman 1996). Se acepta ampliamente que los mejores predictores para una futura delincuencia recurrente es la presencia de problemas de conducta precoces (AACAP 1997, Sheldrick 1995).
Parece ser que el trastorno de conducta es una condición estable a lo largo del tiempo.- La gran mayoría de niños y adolescentes afectados tienen una vida en la que muchos dominios de su funcionamiento están afectados de manera adversa (Rey y cols. 1995). Los problemas de conducta pueden aumentar en la adolescencia, en donde hay un aumento en la demanda para poder funcionar fuera de la familia y para responder a las demandas de la sociedad, del sistema legal, de las parejas y de la escuela. Esta conducta puede volverse cada vez más grave y compleja y puede ser catalogada como "delincuencial" (AACAP 1997). Además, dentro de las manifestaciones de los trastornos de conducta en la adultez, se encuentra el Trastorno Antisocial de Personalidad, y conductas antisociales que no son de tipo psiquiátrico como el robo y la violencia. (AACAP 1997, Scott 1998).
El trastorno de conducta y la delincuencia pueden presentarse asociados con Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad y con trastornos internalizados como la depresión. Esta comorbilidad influenciará negativamente el cuadro clínico y el pronóstico. Puede ser complicado plantear una diferencia entre estas condiciones. No obstante, el patrón persistente de conducta agresiva, desafiante o antisocial, con derivaciones legales acumuladas es único al trastorno de conducta (AACAP 1997).
El trastorno de conducta y la delincuencia parecen tener una serie de factores de riesgo asociados, que incluyen causas de tipo genético, biológico y ambiental. Dentro de las causas ambientales, se incluyen factores familiares como el estilo y vinculación con los padres, enfermedades mentales de los padres, padres antisociales, disciplina rígida y errática, abuso en la infancia y negligencia, baja supervisión por parte de los padres, abuso de sustancias en los padres, rechazo por parte de los padres hacia el niño, falta de armonía en la pareja parental, paternidad sola ejercida por uno de los padres y familias de gran tamaño. También se han asociado las condiciones de pobreza con un aumento en el riesgo de trastornos de conducta y de delincuencia, probablemente porque ésta exacerba las disfunciones familiares (AACAP 1997, Sheldrick 1995).
Las intervenciones dirigidas a la familia y a los padres sostienen que la interacción con la familia, pueden causar, mantener o empeorar el trastorno de conducta y la delincuencia y que si las relaciones de la familia se movilizan de manera adecuada, pueden convertirse en un agente terapéutico potente para reducir las conductas indeseables y prevenir las recaídas (Diamond y cols. 1996). Se han recomendado diversas intervenciones para la familia y los padres en casos de trastornos de conducta y delincuencia (Sheldrick 1995). Estas varían desde entrenamientos para padres, los cuales intentan modificar interacciones familiares específicas mediante una mejoría en sus habilidades para ejercer su función de padres, hasta terapia multisistémica (TMS), una intervención amplia que aborda factores familiares y extrafamiliares como las relaciones con los padres, la pareja y la escuela (Henggeler y cols. 1992). Pueden ocurrir fuera del contexto del hogar, como la intervención multidimensional de adopción temporal (foster care - IMAT) (Chamberlain 1998).
Aunque es extensa la literatura sobre los predictores y factores de riesgo asociados con el trastorno de conducta y la delincuencia, es poca la que se refiere a la efectividad de su prevención y sus intervenciones (Sheldrick 1995). Recientemente, Barlow (1997) llevó a cabo una revisión sistemática para examinar la efectividad de programas de entrenamiento en grupos para padres para mejorar los problemas de conducta en niños con edades entre 3 y 10 años (Barlow J 1997). Los autores encontraron que los programas de entrenamiento en grupo para padres tienen un impacto positivo sobre la conducta de los niños entre 3 y 10 años. Sin embargo, estos hallazgos no se aplican al grupo de edad mayor a 10 años que tienen trastornos de conducta graves y delincuencia.
Chamberlain 1995 realizó una revisión descriptiva para determinar la efectividad de la terapia familiar en la intervención de adolescentes con trastornos de conducta y delincuencia. Siete estudios cumplieron los siguientes criterios: tenían un grupo de control o de comparación; incluían un método específico de intervención familiar; y medían la efectividad de la intervención en adolescentes remitidos por trastorno de conducta y/o delincuencia. Los autores encontraron que los estudios se centraban en participantes que tenían problemas de conducta de gravedad diversa, utilizaban varias estrategias de medición y empleaban diferentes modelos para suministrar el servicio. Concluyeron que los estudios indicaban que las intervenciones con terapia familiar parecían reducir los problemas de conducta y la conducta delictiva de los adolescentes cuando se comparaban contra la terapia individual, contra una intervención convencional o contra un grupo sin tratamiento. Sin embargo, esta revisión tuvo varios fallos metodológicos en el sentido de que los estudios analizados no se limitaban a ensayos controlados aleatorios y puesto que se hicieron búsquedas solamente en una base de datos (PsycLIT).
El trastorno de conducta y la delincuencia tienen el potencial de causar resultados significativos adversos a corto y a largo plazo. Es importante evaluar los efectos de las intervenciones dirigidas a la familia o a los padres para abordar estas condiciones, y en particular, su efectividad para prevenir o minimizar estos resultados adversos a largo plazo. Esto es muy importante, ya que los niños más grandes y los adolescentes que tienen trastorno de conducta o delincuencia pueden potencialmente consumir muchos de los recursos del sistema de salud y de la justicia juvenil, con un considerable costo para la sociedad (Borduin 1999, AACAP 1997).

martes, 18 de agosto de 2015

BÚSQUEDA DE OPORTUNIDADES PARA IMPEDIR QUE NIÑOS Y JÓVENES ( 7 A 16 AÑOS) FORMEN PARTE DE PANDILLAS. Fisher H, Montgomery P, Gardner FEM

Esta revisión debería citarse como: Fisher H, Montgomery P, Gardner FEM. Búsqueda de oportunidades para impedir que niños y jóvenes (siete a 16 años) formen parte de pandillas (Revisión Cochrane traducida). En: La Biblioteca Cochrane Plus, 2008 Número 4. Oxford: Update Software Ltd. Disponible en: http://www.update-software.com. (Traducida de The Cochrane Library, 2008 Issue 3. Chichester, UK: John Wiley & Sons, Ltd.).

RESUMEN

Antecedentes

Las pandillas de jóvenes se estudiaron durante mucho tiempo en los Estados Unidos y el interés en otros lugares aumenta. Muchos estudios documentan una relación consistente y coherente entre la integración de una pandilla y el aumento de la delincuencia. Una teoría de la participación en una pandilla, que se basa en las teorías de la anomia y de la presión, propone que la pandilla proporciona un medio de satisfacer las necesidades económicas de los jóvenes excluidos de los mercados laborales legítimos. La búsqueda de oportunidades es una estrategia de prevención de pandillas que se basa en esta teoría y en el principio que sostiene que la búsqueda de oportunidades educativas y laborales puede reducir la posibilidad de que los jóvenes formen parte de pandillas. Las técnicas frecuentes dentro de la búsqueda de oportunidades incluyen la instrucción, la educación correctiva, el entrenamiento laboral y la oferta de empleo.

Objetivos
Determinar la efectividad de las búsquedas de oportunidades para impedir que niños y jóvenes de entre siete y 16 años formen parte de pandillas.
Estrategia de búsqueda
Se hicieron búsquedas electrónicas en ASSIA, CINAHL, CJA, Cochrane Library, Dissertations Abstracts, EMBASE, ERIC, IBSS, LILACs, LexisNexis Butterworths, MEDLINE, NCJR Service Abstracts Database, PsycINFO y Sociological Abstracts hasta abril 2007. Los revisores establecieron contacto con organizaciones, individuos y listas de servicios relevantes y buscaron sitios web y listas de referencias pertinentes.
Criterios de selección
Todos los ensayos controlados aleatorios o los ensayos controlados cuasialeatorios de las intervenciones que tienen la búsqueda de oportunidades como el componente mayoritario, que reclutaron a niños y jóvenes de entre siete y 16 años que no forman parte de una pandilla en comparación con otra o con ninguna intervención.
Recopilación y análisis de datos
Las búsquedas identificaron 2696 citas no duplicadas. Se excluyeron 2676 en base al título y al resumen. Dos citas fueron excluidas en base a la comunicación personal con los autores del estudio. Se recuperaron los informes de textos completos para 18 citas. Se excluyeron 16 citas porque no eran evaluaciones, no abordaron un programa de prevención de pandillas, no incluyeron resultados relacionados con la pandilla, no incluyeron componentes de intervención de búsquedas de oportunidades ni presentaron los hallazgos preliminares para los resultados informados en otra cita. Los restantes dos informes fueron al menos parcialmente relevantes para la búsqueda de oportunidades a fin de impedir el ingreso a las pandillas, pero los fallos metodológicos excluyeron a ambos del análisis.
Resultados principales
Se identificaron ensayos controlados no aleatorios o cuasialeatorios.
Conclusiones de los autores
No existen en la actualidad pruebas a partir de ensayos controlados aleatorios o ensayos controlados cuasialeatorios de la efectividad de la búsqueda de oportunidades para la prevención de pandillas. Sólo dos estudios abordaron la búsqueda de oportunidades como una estrategia de prevención de pandillas, un estudio de casos y un estudio cualitativo, que presentaron limitaciones metodológicas apreciables que contribuyeron a que fuese imposible extraer incluso conclusiones especulativas en cuanto a la repercusión de la búsqueda de oportunidades. Las evaluaciones primarias rigurosas de las estrategias de prevención de pandillas son cruciales para desarrollar esta área de investigación, justificar el financiamiento de las intervenciones existentes y guiar los programas y las políticas de prevención de pandillas en el futuro.
Esta revisión debería citarse como:
Fisher H, Montgomery P, Gardner FEM Búsqueda de oportunidades para impedir que niños y jóvenes (siete a 16 años) formen parte de pandillas (Revisión Cochrane traducida). En: La Biblioteca Cochrane Plus, 2008 Número 4. Oxford: Update Software Ltd. Disponible en: http://www.update-software.com. (Traducida de The Cochrane Library, 2008 Issue 3. Chichester, UK: John Wiley & Sons, Ltd.).



RESUMEN EN TÉRMINOS SENCILLOS
La investigación indicó que los jóvenes que se incorporan a pandillas tienen mayor probabilidad de participar en la delincuencia y el delito, en particular delitos graves y violentos, en comparación con los jóvenes que no pertenecen a pandillas y los jóvenes delincuentes que no pertenecen a pandillas. La búsqueda de oportunidades es una estrategia que se utiliza con frecuencia para la prevención de pandillas que se basa en las teorías de la anomia y de la presión y en la creencia de que el suministro de oportunidades educativas y laborales para los jóvenes, como la instrucción o el entrenamiento y la oferta laboral, reducirá la participación en pandillas. Esta revisión sistemática no halló ensayos controlados aleatorios o ensayos controlados cuasialeatorios de la efectividad de las búsquedas de oportunidades para la prevención de pandillas. Existe una necesidad urgente de evaluaciones primarias rigurosas de prevención de pandillas y de programas de intervención para justificar el financiamiento de los programas actuales y para guiar las intervenciones futuras.


ANTECEDENTES
Definición de una pandilla de jóvenes
No hay una definición aceptada por unanimidad de una pandilla de jóvenes que refleje la realidad de que no hay ningún modelo universal de una pandilla de jóvenes. Varias características, sin embargo, distinguen habitualmente las pandillas de jóvenes de otros grupos de jóvenes o de grupos organizados para la delincuencia, principalmente: la participación en la actividad delictiva, habitualmente la participación en una variedad de delitos penales; y la proyección de una identidad compartida, a través de un nombre, símbolos, colores o de la asociación con un territorio físico o económico (Huff 1993Spergel 1993Spergel 1994Howell 1998Esbensen 2000White 2002;OJJDP 2004Carlsson 2005). La mayoría de las definiciones de las pandillas de jóvenes hacen referencia a estas dos características de alguna manera, pero también incluyen con frecuencia las características del grupo específico o las estructuras de organización de las pandillas que varían en las regiones. La mayoría de los miembros de pandillas en los Estados Unidos y en el ámbito internacional son adolescentes con una edad máxima de reclutamiento en las pandillas y con mayor participación delictiva entre 11 y 15 años (Kodluboy 1993Huff 1998Hill 2001OJJDP 2004). La mayoría de los miembros de las pandillas son también minorías étnicas o raciales, predominantemente de raza hispana y negra/afroestadounidense y la gran mayoría son varones, aunque el porcentaje de los miembros de pandillas que no pertenecen a una minoría y de miembros de pandillas femeninos varía de manera significativa con el tipo de jurisdicción y entre los datos autoinformados y de ejecución de la ley (Moore 1998Moore 1999Egley 2000Egley 2006Snyder 2006). La meta de la definición utilizada en esta revisión, en base a las definiciones del Eurogang Program of Research y de la Office of Juvenile Justice and Delinquency Prevention (OJJDP 2004), es adaptar esta diversidad de pandillas y de definiciones de pandillas si bien se reconocen sus atributos generales frecuentes. Se define una pandilla de jóvenes como “cualquier grupo de jóvenes duradero, orientado a la calle con participación en una actividad ilegal como parte de su identidad grupal” (Esbensen 2005), con la exclusión de pandillas de prisión, pandillas ideológicas, grupos unidos por el odio y pandillas en motocicleta (Huff 1993Howell 1998).
Aumento de la delincuencia asociada con la pertenencia a una pandilla de jóvenes

Los miembros de pandillas participan en actividades delictivas en gran medida, cometen en especial delitos graves y violentos comparados con jóvenes que no pertenecen a pandillas y con jóvenes delincuentes que no son miembros de pandillas (Thornberry 1997;Battin 1998Howell 1998Hill 1999Hill 2001OJJDP 2004). Este aumento de la delincuencia es coherente cuando se mide a través del número de delitos, la tasa de participación en delitos graves y violentos y la frecuencia ajustada de delincuencia oculta (Spergel 1994;Howell 1998Huff 1998Esbensen 2000Hill 2001). La investigación indica que la pertenencia a una pandilla tiene una influencia criminógena única además del efecto de tener compañeros delincuentes o participación previa en la delincuencia (Battin 1998), que sugiere que es posible que exista un aspecto único de la pandilla como una unidad social que incrementa la delincuencia. Este hecho junto con la inquietud de políticas acerca del grado de delincuencia de la pandilla, indica que la prevención de pandillas y los resultados de la pandilla per se justifican un estudio independiente.
Prevalencia internacional de las pandillas de jóvenes

La mayor parte de la investigación de las pandillas de jóvenes se realizó en los Estados Unidos, donde el número de pandillas activas llegó al máximo a mediados de los años noventa, con más de 30 000 pandillas y de 840 000 miembros de pandillas en toda la nación (Moore 1998Snyder 2006). Los datos más recientes estiman que hay aproximadamente 24 000 pandillas y 760 000 miembros activos de pandillas en los Estados Unidos (Snyder 2006).
En el ámbito internacional, la investigación de pandillas se inició recientemente, pero las pandillas callejeras o lo que a veces se denomina “grupos de jóvenes problemáticos” (Decker 2005) se identificaron en los países desarrollados y en vías de desarrollo en América del Sur, Europa, Asia y África (Carlsson 2005Covey 2003Decker 2005Klein 2006Papachristos 2005). Como conclusión de los exámenes preliminares se establece que las pandillas de jóvenes en varios de estos países reflejan la naturaleza, el modelo de surgimiento y el comportamiento de las pandillas callejeras estadounidenses más ampliamente estudiadas (Klein 1995).
Una teoría de la formación de pandillas: exclusión del sistema de oportunidades legítimas

Existen diversas teorías en relación con el motivo por el que los jóvenes participan en pandillas, incluidas las que destacan el riesgo individual y los factores protectores o los mecanismos cognitivos y otras que adoptan un enfoque más amplio y se basan en la desorganización social, el control social o la teoría de la presión. Una de estas últimas teorías propone que la pandilla proporciona un medio para satisfacer las necesidades económicas de los jóvenes excluidos del mercado laboral legítimo. Esta teoría se apoya en el hallazgo de que los jóvenes de "clase marginada" criados en condiciones de carencias sociales y de exclusión demuestran la probabilidad particular de sentirse atraídos por las pandillas y la delincuencia asociada como una forma alternativa de lograr prestigio y éxito cuando el sistema de oportunidades legítimas se cierra para estos jóvenes (Goldstein 1993Huff 1993Howell 1998Stinchcomb 2002). Además, varios factores estructurales de las comunidades que indican un acceso limitado al mercado laboral legítimo se asocian con una mayor probabilidad de actividad o de desarrollo de pandillas: la pérdida de trabajos industriales, el éxodo rural de personas negras de clase media, el fracaso creciente de las escuelas en la preparación de los estudiantes de zonas urbanas para el ingreso a la economía de servicios, las oportunidades laborales reducidas y la ausencia de oportunidades sociales (Klein 1995Stinchcomb 2002). Los factores de riesgo de participación en pandillas de jóvenes identificados también incluyen logros académicos bajos, frustración educativa, vida en la pobreza y los obstáculos ante las oportunidades económicas y sociales (Howell 1998Maxson 1998Hill 1999;OJJDP 2004).
Programas de búsquedas de oportunidades que impiden la formación de pandillas
La búsqueda de oportunidades es una estrategia de prevención de pandillas derivada de esta teoría acerca del motivo por el que los jóvenes ingresan en las pandillas, en base a la premisa de que la búsqueda de oportunidades educativas y laborales relevantes en diversos estadios del desarrollo reducirán la necesidad o la motivación para que los jóvenes ingresen en las pandillas (Spergel 1997). Por lo tanto, la búsqueda de oportunidades abarca la instrucción, la educación complementaria o correctiva, el entrenamiento y la preparación laboral, el desarrollo laboral, la oferta de empleos y otros programas diseñados para aumentar las oportunidades económicas o educativas o para capacitar a los jóvenes para que las aprovechen (Goldstein 1993Spergel 1991Spergel 1993).
La búsqueda de oportunidades, que fue popular en los años sesenta y setenta como una estrategia de intervención con los miembros activos de pandillas, también se utilizó en los programas diseñados para impedir que los jóvenes formen parte de pandillas. El Bay Area Youth Employment Project (BAYE) en California del norte es un ejemplo de un programa de búsqueda de oportunidades para la prevención; el BAYE ofrece talleres profesionales y universitarios dos veces por semana para jóvenes en riesgo y proporciona ofertas laborales en un recinto universitario (Corsica 1993). Algunos programas de búsqueda de oportunidades para impedir la formación de pandillas prestan otros servicios además del entrenamiento o la oferta laboral. Por ejemplo, YouthBuild/YAP en Nueva York enseña las aptitudes de construcción, ofrece trabajo remunerado en la construcción, proporciona servicios de ofertas de empleos y también suministra el asesoramiento de pares y el entrenamiento en el desarrollo de aptitudes cognitivas (Corsica 1993).
Potencial de la búsqueda de oportunidades para la prevención de la formación de pandillas

Una encuesta de 1988 acerca de la distribución de las intervenciones de las pandillas en los Estados Unidos, realizada por el National Youth Gang Suppression and Intervention Program y la Office of Juvenile Justice and Delinquency Prevention (OJJDP 2004), halló que la búsqueda de oportunidades sociales se asoció con niveles superiores de “efectividad general percibida” en las ciudades con problemas de pandillas crónicos en comparación con las estrategias de intervención de supresión, intervención social, cambio de organización y desarrollo u organización y movilización comunitaria (Spergel 1990Spergel 1993). Los autores del estudio crearon la medida de “efectividad general percibida” e introdujeron el sesgo potencial. Sin embargo, se correlacionó significativamente con cinco indicadores empíricos de la actividad de las pandillas en un control de validez posterior (Spergel 1993).
Los estudios también indican la efectividad potencial de las iniciativas de búsquedas de oportunidades, como una encuesta de 1996 dirigida a miembros actuales y pasados de pandillas en la que el 49,1% de los entrevistados opinó que el entrenamiento laboral y los programas laborales fueron eficaces en la prevención del ingreso a pandillas; el 75% de los entrevistados no expresó su acuerdo con la afirmación de que el entrenamiento laboral era una pérdida de tiempo y la única preferencia mayor de los entrevistados (39,4%) fue la proporción de programas como parte de servicios laborales para mantener a los jóvenes fuera de pandillas (Corsica 1993Houston 1996).
La investigación de los estadios del desarrollo de los jóvenes y la participación en pandillas indica que la búsqueda de oportunidades puede tener un potencial mayor de efectividad cuando se administra durante la segunda infancia y el comienzo de la adolescencia, aproximadamente entre los siete y los 16 años. Éste es el período cuando los jóvenes demuestran una disminución de los niveles de supervisión de los padres, un aumento de la independencia en la comunidad y una mayor prominencia de la influencia del grupo de pares (Dishion 1999); es también el período cuando habitualmente los jóvenes inician su participación en pandillas y es posible que se muestren sumamente receptivos ante los programas de prevención (OJJDP 2004Connor 2002Hill 2001Huff 1998Kodluboy 1993).
Si bien los resúmenes narrativos de los programas que previenen la formación de pandillas surgieron durante los últimos 15 años, la efectividad de la búsqueda de oportunidades para impedir que los jóvenes formen parte de pandillas nunca se evaluó sistemáticamente. La revisión propuesta tuvo como objetivo abordar esta brecha importante en la base de investigación de la prevención de formación de pandillas, permitir que los profesionales y elaboradores de políticas desarrollen intervenciones preventivas basadas en pruebas en respuesta a la presencia de los jóvenes en pandillas en su comunidad.


OBJETIVOS
Determinar la efectividad de los programas de búsqueda de oportunidades para impedir que niños y jóvenes (siete a 16 años) formen parte de pandillas.


CRITERIOS PARA LA VALORACIÓN DE LOS ESTUDIOS DE ESTA REVISIÓN
Tipos de estudios

Los estudios reunieron los requisitos para la inclusión cuando la asignación al grupo se realizó mediante una asignación aleatoria o una asignación cuasialeatoria (por ejemplo, por orden alfabético o por una secuencia o día de la semana alternos).
Tipos de participantes

Niños y jóvenes de siete a 16 años que no formaron parte de pandillas.
Tipos de intervención

Búsqueda de oportunidades, según se la define en Antecedentes.
Se incluyeron los programas que combinaron la búsqueda de oportunidades con otras intervenciones, como intervenciones recreativas o intervenciones cognitivas-conductuales, sólo cuando la búsqueda de oportunidades fue la intervención mayoritaria, es decir, más del 50% de la programación total, en base a la frecuencia y la duración según determinaron dos revisores (HF y PM) en forma independiente. Se estableció contacto con los autores del estudio para obtener más información cuando se detectó discrepancia entre los dos revisores o cuando se estimó que la proporción de las intervenciones alternativas fue entre un 40% y un 60%.
Se excluyeron de esta revisión los programas de intervención múltiple que incluyeron la búsqueda de oportunidades pero presentaron una intervención cognitiva-conductual como la intervención mayoritaria y se consideraron para la inclusión en otra revisión (Intervenciones cognitivas-conductuales para impedir que niños y jóvenes [siete a 16 años] formen parte de pandillas).
Se excluyeron los estudios con otra intervención como el componente mayoritario.
La comparación control primaria de la búsqueda de oportunidades no fue la intervención. Se incluyeron las comparaciones con otras intervenciones, específicamente diseñadas para la prevención de pandillas o de la delincuencia o con otros servicios sociales o las intervenciones de apoyo que se administran al grupo control, pero se discutieron por separado.