El
fenómeno de los jóvenes infractores con problemas de salud mental se ha
convertido en un problema a nivel europeo que es necesario tratarlo. Diferentes
estudios y experiencias en la investigación se han centrado en las tendencias
de los menores y de los jóvenes que tienen un comportamiento delictivo y los
que también sufren una enfermedad o una alteración de la salud mental,
asociados la mayoría de ellos con un consumo y abuso de sustancias. Existen
menores y jóvenes con trastornos mentales, ya sea aisladamente o en combinación
con la adicción a sustancias tóxicas, que han causado o contribuido al
desarrollo de ciertos comportamientos antisociales.
Cuando
en 2006 fue pronunciada una estrategia en la Unión Europea sobre la salud
mental, el Parlamento Europeo señaló que teniendo en cuenta a los delincuentes
en edad adulta “aproximadamente el 40% de los presos sufren algún tipo de
enfermedad mental, y la probabilidad de suicidarse es siete veces mayor en
comparación con la gente que se integra en la sociedad. Las condiciones
inadecuadas en las cárceles pueden agraviar la enfermedad e impedir la
rehabilitación”. En el caso de los jóvenes en situación de privación de la
libertad, tienen una mayor tendencia a desarrollar enfermedades mentales que
los adultos. Las cifras muestran que el 95% de los jóvenes sufren al menos un
problema de salud mental y el 80% más de uno. De acuerdo con la organización
Prison Reform Trust, la probabilidad de que los menores en situación de
detención cometan suicidio es dieciocho veces mayor que la gente que vive en la
comunidad.
Según
los investigadores científicos y los profesionales en justicia juvenil, existen
evidencias cada vez mayores de que la mayoría de los jóvenes infractores en los
sistemas de justicia juvenil a nivel mundial tienen síntomas de problemas
mentales y otros más serios con el consumo de drogas. Reconocidos
investigadores a nivel mundial han descubierto que la mitad o un tercio de los
jóvenes que ingresan en los centros de detención preventiva cumplen los
criterios necesarios para sufrir para uno a más problemas mentales. Además,
esto se convierte en un problema significativo tanto a nivel de salud física y
mental como de su bienestar, y se agrava si estas necesidades no son identificadas
ya que repercute a largo plazo en un futuro en sus vidas.
El
problema central sobre las enfermedades mentales de los jóvenes es la cuestión
sobre su responsabilidad penal. En teoría, cuando se declara a los acusados
mentalmente inestables, no pueden ser condenados por un delito debido a que su
capacidad está reducida/disminuida. Sin embargo, los profesionales en justicia
juvenil tienden a pasar por alto las señales y los síntomas propios de los
problemas de salud mental en los jóvenes infractores y, por consiguiente, son
impuestas sentencias de naturaleza más bien restrictiva que terapéutica. Dichas
sentencias solo pueden exacerbar los problemas mentales.
Además,
se hace evidente la carencia de un tratamiento adecuado así como de estrategias
y políticas adecuadas para tratar a los jóvenes con problemas mentales. Tampoco
existe una formación adecuada en el ámbito judicial de los profesionales y
existe una carencia de colaboración con el sector sanitario, con lo que a
menudo se complica la eficacia en respuestas efectivas a jóvenes con problemas
de salud mental.
Cuando
políticas y estrategias en los ámbitos de justicia, salud y del derecho del
menor, son planteadas, la tarea más crítica para la UE así como para las
entidades nacionales es el reconocimiento de las necesidades de los jóvenes
infractores con problemas de salud mental. En lugar de institucionalizar los
problemas de salud mental en las prisiones, en las organizaciones para la
justicia juvenil o en las sanitarias, la tarea preponderante para los países
europeos tendría que ser la de facilitar la disposición de recursos
individuales adaptados a las necesidades particulares de niños y de jóvenes
infractores con problemas de salud mental a través, por ejemplo, de la creación
de unidades específicas o de terapia comunitaria. Teniendo en cuenta que ante
la gran variedad de instrumentos internacionales y normas que garanticen los
derechos y el bienestar de los niños, en los que se incluyen a los jóvenes,
esta situación que afecta a los menores es inaceptable.
En
este contexto, y dentro del Programa DAPHNE III, la Comisión Europea apoyó al
Observatorio Internacional de Justicia Juvenil (OIJJ) en el desarrollo y la
coordinación de un proyecto de estudio comparativo sobre la situación actual de
los jóvenes infractores con problemas de salud mental en Europa. Por
consiguiente, el innovador proyecto titulado Análisis Comparativo Europeo y la
Transferencia de Conocimientos sobre Recursos de Salud Mental para Jóvenes
Infractores (MHYO) ha sido finalizado y llevado a cabo entre Diciembre 2009 -
Diciembre 2011.
Proyecto
MHYO
Descripción
El
Análisis Comparativo Europeo y la Transferencia de Conocimientos sobre Recursos
de Salud Mental para Jóvenes Infractores (MHYO) es un proyecto innovador y
sostenible basado en la puesta en común de conocimientos y expertos en la
materia en relación con los jóvenes infractores con trastornos mentales. De
esta forma, desde finales de 2009 la Dirección General de Justicia, Libertad y
Seguridad de la Comisión Europea ha apoyado al Observatorio Internacional de
Justicia Juvenil (OIJJ) en el desarrollo, seguimiento y coordinación del
presente proyecto de análisis y comparación entre las organizaciones europeas
que comparten un interés común en la situación actual de los jóvenes
infractores con problemas de salud mental en Europa.
