lunes, 18 de abril de 2016

Mediación del grupo de amigos en la relación entre familia y comportamiento antisocial juvenil. Olalla Cutrín, José Antonio Gómez-Fraguela and María Ángeles Luengo. University of Santiago de Compostela, Spain

RESUMEN

El objetivo de este estudio fue evaluar los efectos de las variables relacionadas con el funcionamiento de la familia (vigilancia de los padres, el apoyo familiar y los conflictos familiares) en la conducta antisocial de menores, ya sea directamente o indirectamente a través de la elección de amigos desviados. Así, la muestra estuvo constituida por 764 adolescentes de la Comunidad Autónoma de Galicia (España), de los centros de delincuentes juveniles (edad media = 17,12, 87,4% varones) y los estudiantes de las escuelas locales (media de edad = 16.06, 45.5% hombres). Las escalas de valoracion del Riesgo en Adolescentes Infractores [del menor infractor Evaluación de Riesgos] en la vigilancia de los padres, conflictos familiares, apoyo a la familia, grupo de pares antisociales, y la conducta antisocial, se aplicaron. Los resultados del modelo de ecuaciones estructurales mostró un mejor ajuste del modelo de mediación. Los resultados se discuten en términos de sus implicaciones para la prevención, evaluación de riesgos y la gestión de los menores infractores.
Palabras clave: Juvenil. Comportamiento antisocial. Supervisión de los padres. Los conflictos familiares. Apoyo familiar. Grupo de pares. Efectos de mediación.

ABSTRACT
The aim of this study was to assess the effects of the variables related to family functioning (parental monitoring, family support, and family conflict) on juvenile antisocial behavior either directly or indirectly through the choice of deviant friends. Thus, the sample consisted of 764 adolescents from the Autonomous Community of Galicia (Spain), from juvenile offender centres (mean age = 17.12, 87.4% males) and students from local schools (mean age = 16.06, 45.5% males). The scales of Valoración del Riesgo en Adolescentes Infractores [Juvenile Offenders Risk Assessment] on parental monitoring, family conflict, family support, antisocial peer group, and antisocial behavior, were applied. The results of structural equation modelling showed a better fit of the mediation model. The results are discussed in terms of their implications for the prevention, risk assessment, and management of juvenile offenders.
Key words: Juvenile. Antisocial behavior. Parental monitoring. Family conflict. Family support. Peer group. Mediational effects.

La investigación sobre los factores de riesgo asociados al comportamiento antisocial y delincuente juvenil ha tendido a centrarse en variables relacionadas con la familia o grupo de pares. La importancia atribuida a estas variables psicosociales radica en su importancia para el proceso de desarrollo del niño y la socialización, y su papel crucial en la internalización de actitudes y la adquisición de conductas, la familia es el contexto de la referencia en la infancia y el grupo de amigos en la adolescencia (Andrews & Bonta, 2010; Granic y Patterson, 2006). Por lo tanto, los aspectos funcionales de la familia y del grupo de pares han sido dos de los factores de riesgo empíricamente que correlacionan más fuertemente al desarrollo de problemas de comportamiento (Dahlberg y Simon, 2006). Por otra parte, la naturaleza dinámica de estas variables permite que puedan ser modificados fácilmente a través de las intervenciones (Andrews y Bonta, 2010), cuyo objetivo es prevenir y proteger a las personas desde el desarrollo de la conducta problema. Por lo tanto, este estudio evaluó estas variables en una población juvenil española.

Desde la década de los años 1950, numerosos estudios han examinado el contexto familiar como un factor de riesgo para el comportamiento antisocial y delincuente juvenil. Hoeve et al. (2009) meta-análisis, que integra los resultados de cientos de estudios publicados 1950-2007, confirmó la influencia directa de las variables familiares sobre la conducta desviada de menores. Además, esta revisión de la literatura reveló que las variables más relevantes están relacionados con el apoyo familiar y la supervisión de los padres. En relación con el apoyo, el cariño y la comprensión de los padres se asoció negativamente con la expresión de la conducta delictiva, mientras que la negligencia de los padres y el rechazo de los padres o la hostilidad hacia los niños se relacionan positivamente con este tipo de comportamiento. En cuanto a la vigilancia de los padres, controlar el comportamiento y conocer las actividades y el paradero de los niños se asoció negativamente a la participación en actividades antisociales, mientras que el control psicológico y disciplina de los padres inconsistentes se relacionaron positivamente con la conducta antisocial. En resumen, los estilos de crianza y habilidades eran un poderoso factor para predecir el desarrollo de la conducta antisocial y delictiva.

Al mismo tiempo, en paralelo a la investigación sobre el ambiente familiar, una línea alternativa de la investigación ha tratado de examinar la influencia del grupo de iguales, con los resultados sobre los factores de riesgo de conducta antisocial juvenil siendo un poco más consistente: los adolescentes que participan en conductas desviadas tienen amigos que cometer actos desviados. Así, varios estudios han corroborado una intensa correlación positiva entre amigos delincuentes juveniles y la actividad delincuente juvenil (Lonardo, Giordano, Longmore, y Manning, 2009; Moreira y Mirón, 2013).

Se han propuesto varias hipótesis para dilucidar el efecto del grupo de iguales en el comportamiento antisocial.La hipótesis tradicional, o hipótesis de socialización, basado en la teoría sociológica convencional, modelos psicosociales de la teoría de la asociación diferencial (Sutherland, 1939), y el aprendizaje social (Akers, 1977) sostiene que la asociación con sus compañeros desviados, y en el grupo a su vez influencia, fomentar el desarrollo de actitudes antisociales de menores y conducta. Una hipótesis complementaria alternativa, comúnmente conocida como la hipótesis de la selección, se basa en supuestos tales como el modelo de la coerción de Patterson, Reid, y Dishion (1992), que afirma que las personas con ciertos comportamientos problemáticos anterior y actitudes selectos amigos y personas con características similares (Luengo, Gómez-Fraguela, Garra, Romero, y Lence, 1999).

Los resultados obtenidos en las pruebas de estudios empíricos cualquiera o ambas hipótesis son inconsistentes.Un número de estudios han encontrado datos que apoyan el proceso de socialización (Rodríguez, 2011), otros han encontrado el apoyo al proceso de selección (Kemp, Scholte, Overbeek, y Engels, 2006), mientras que todavía otros autores proponen la existencia tanto de la selección y proceso de socialización (Burk, van der Vorst, Kerr, y Stattin, 2012). La suposición de que ambos procesos juegan un papel complementario en el desarrollo de la conducta antisocial es consistente con los hallazgos de estudios longitudinales (Dishion, Veronneau, y Myers, 2010).
Cualquiera de las hipótesis anteriores se puede entender en términos de los efectos directos e indirectos de las variables específicas sobre el comportamiento de los adolescentes. En el primero, la hipótesis de socialización refleja los efectos directos de la relación del menor con sus compañeros antisociales en el desarrollo de la conducta problemática. En comparación, la hipótesis de selección puede ser entendida como un proceso de mediación 1, en ​​el que ciertas características de la adolescencia (personalidad, familiares, sociales, etc.) influyen indirectamente el desarrollo de la conducta antisocial, que se facilita a través del enlace a un grupo de pares desviados . Esta hipótesis coincide con la noción de la evaluación del riesgo que implica la interrelación de los factores de riesgo, es decir, los diferentes factores asociados a un comportamiento específico no actúan de forma independiente, pero influyen mutuamente (Barraca y Artola, 2006; Luengo, Gómez-Fraguela et al ., 1999).

Esto puede explicar el aumento en las últimas dos décadas de investigación sobre los efectos indirectos de ciertas variables, en particular de la familia y de grupo, en la conducta antisocial de menores. Estudios recientes han corroborado la existencia de estos efectos indirectos, con algunos estudios que informan de los efectos de la mediación, mientras que otros han encontrado efectos moderadores. En cuanto a los estudios sobre los efectos de mediación, Haggerty, Skinner, McGlynn-Wright, Catalano y Crutchfield (2013) encontró habilidades parentales (supervisión, apoyo y disciplina) no fueron significativamente directamente relacionada con juveniles comportamiento violento, sino habilidades parentales fueron negativamente relacionado con el vínculo con sus compañeros antisociales, ya su vez esta predijo la expresión de la conducta violenta. Por lo tanto, las habilidades parentales influenciados indirectamente conducta desviada por la mediación del grupo de pares. Del mismo modo, Criss, Shaw, Moilanen, Hitchings y Ingoldsby (2009) encontró la influencia inhibidora de apoyo de los padres sobre la conducta antisocial fue parcialmente mediada por grupo de pares aceptación del menor.

En cuanto a los estudios sobre los efectos moderadores, Snyder, Schrepferman, Bullard, McEachern, y Patterson (2012) encontró que los niños de padres con pobres habilidades educativas tenían niveles más altos de comportamiento problemático si tenían vínculos con un grupo de pares desviados, mientras que para los padres buenas habilidades de los padres, tener amigos desviados no aumentan el riesgo de comportamiento problemático. Otros autores han encontrado que los menores con fuertes vínculos con un grupo de amigos antisociales tenían niveles más altos de comportamiento problemático cuando los padres tenían habilidades educativos deficientes; por el contrario, los menores no vinculados a un grupo de pares desviados exhibieron ningún comportamiento problemático, independientemente de las habilidades parentales (Trudeau, Mason, Randall, Spoth, y Ralston, 2012).

No obstante lo anterior, los resultados de los efectos indirectos no están de acuerdo con los hallazgos de otros estudios. Por ejemplo, De Kemp, Scholte, Overbeek, y Engels (2006) no logró encontrar los efectos moderadores esperados de las variables familiares sobre la relación entre los enlaces a sus pares desviados y la expresión de la conducta antisocial. En este estudio, los niveles de vigilancia de los padres, el apoyo de los padres, y el control psicológico no median significativamente la influencia del grupo de pares en la conducta desviada.

Esta inconsistencia en los resultados puede deberse a la variabilidad en los factores de riesgo en evaluación y las diferencias en los paradigmas metodológicos. De acuerdo con el procedimiento propuesto en el método de la MacArthur (Kraemer, Kiernan, Essex, y Kupfer, 2008; Kraemer, Stice, Kazdin, Offord, y Kupfer, 2001), que es una reformulación de Baron y Kenny (1986) método estándar para el análisis la influencia de terceras variables, ciertos criterios metodológicos 2 Se requiere que los estudios de moderación y mediación no siempre cumplen.El criterio más que afecta a estos estudios se refiere a la independencia de las variables en el análisis de la moderación. En otras palabras, de acuerdo con este método, la variable independiente y la variable moderado deben tener ninguna relación entre sí. Dado que los estudios empíricos han demostrado una relación significativa entre el contexto familiar y los factores de riesgo del grupo de pares, el análisis de los efectos entre estas variables moderar era injustificada. Por esta razón, este estudio se centró en el análisis de los efectos de mediación.


Por lo tanto, el objetivo principal de este estudio fue probar la siguiente hipótesis: las variables de la familia tienen un efecto indirecto en la conducta antisocial de menores a través de las relaciones con los compañeros desviados. Modelos de ecuaciones estructurales se utilizó para analizar las relaciones entre la vigilancia de los padres, el apoyo familiar y los conflictos familiares a través de la conducta antisocial influencia del grupo de pares.

Prueba de esta hipótesis proporcionaría datos valiosos para la prevención y gestión de riesgos, teniendo en cuenta que una mejor comprensión de las relaciones entre dos de los factores de riesgo más relevantes para el desarrollo de la conducta antisocial puede servir para mejorar la eficacia de las intervenciones. Al establecer qué parte de la influencia familiar se ejerce a través del grupo de amigos y / o el grado en que la influencia de un grupo de amigos está determinada por variables familiares, el proceso de gestión de riesgos se puede personalizar para las intervenciones precisas y específicas.

Método Muestra

La muestra total, que consiste en 764 adolescentes de la Comunidad Autónoma de Galicia (España), se subdividió en dos submuestras. La primera submuestra incluyó los menores en los centros de delincuentes (n =182) en Galicia, rango de edad 14 a 21 años (M = 17.12, SD = 1,52), el 87,4% varones. La segunda submuestra consistió en estudiantes (n = 582) o bien matriculados en la educación secundaria obligatoria, bachillerato o la formación profesional en seis centros en toda Galicia; rango de edad de 14 a 20 años (M = 16.06, SD = 1,22), el 45,5% varones.

Mediciones

En este estudio se evaluaron las siguientes variables: la conducta antisocial, la delincuencia en el grupo de pares de amigos, vigilancia de los padres, el apoyo familiar y los conflictos familiares. Estos fueron evaluados mediante las escalas integradas de la valoracion del Riesgo en Adolescentes Infractores protocolo [Evaluación de Riesgos de menores delincuentes] que había sido validado previamente (VRAI; Gómez-Fraguela, Villar, y Luengo, 2011).

La conducta antisocial comportamiento antisocial juvenil se evaluó utilizando la versión abreviada del Cuestionario de Conducta Antisocial [Cuestionario de Comportamiento Antisocial]. (CCA; Luengo, Otero-López, Romero, Gómez-Fraguela, y Tavares-Filho, 1999), que consta de un total de cuatro escalas y 24 artículos, 6 artículos por escala. Todas las escalas tuvieron un formato tipo Likert donde los participantes indicaron la frecuencia con la que habían estado involucrados en ciertos tipos de comportamiento, con respuestas que van desde 0 (nunca) a 3 (unas cuantas veces). Por lo tanto, el comportamiento antisocial juvenil se evaluó mediante la escala de agresión (por ejemplo, "La lucha y golpear a alguien") y Contra el Comportamiento Escala Normas (por ejemplo, "Pase la noche sin permiso"), una escala de robo (por ejemplo, "Para tomar algo de la clase sin permiso con la intención de robarlo "), y una escala de vandalismo (por ejemplo," Configuración de fuego a algo: un cubo de basura, mesa, coche, etc. "); todas las escalas tuvieron alta consistencia interna en el total de la muestra (alfas de Cronbach de 0,83 a 0,90).

Delincuencia en el grupo de pares. 

Una escala que consta de 4 elementos (Gómez-Fraguela et al., 2011) se utilizó para medir la presencia de conductas antisociales en el grupo de pares (por ejemplo, "Mis mejores amigos se meten en problemas y los problemas") . Cada ítem se puntuó en una escala tipo Likert de 4 puntos (0 están en desacuerdo y 3 totalmente de acuerdo; el tema "Mis amigos están haciendo bien en la escuela", anotó la inversa). Esta escala tiene una adecuada fiabilidad (alfa de Cronbach = 0,804, para la muestra de los centros para delincuentes juveniles y 0.691 para la muestra de la escuela).

Supervisión parental 

El control parental variable se mide en una escala de 6 ítems desarrollado en estudios anteriores (Luengo, Villar, Sobral, Romero, y Gómez-Fraguela, 2009; Sobral, Gómez-Fraguela, Romero, Luengo, y Villar, 2012) , utilizando una escala de 3 puntos de Likert tipo (0-3, donde 0 es no y 3 siempre). Menores evaluó el grado de control de sus padres o representantes tuvieron en su comportamiento (por ejemplo, "... ellos saben lo que estás haciendo en tu tiempo libre?"). Esta escala tiene consistencia interna adecuada (alfa de Cronbach = 0,71, para la muestra de los centros para delincuentes juveniles y 0,79 para la muestra de la escuela).

Apoyo a la familia 

Apoyo a la familia se midió en una escala de 12 ítems basada en el Parental Bonding Instrument (PBI; Parker, Tupling, y Brown, 1979), adaptado y utilizado en estudios previos en España (Pepe, Sobral, Gómez-Fraguela, y Villar, 2008). Los adolescentes evaluaron la calidad de la relación con sus propios padres al anotar el apoyo familiar en una escala tipo Likert (0-3, 0 ser nunca más y 3 siempre; por ejemplo, "Ellos me ayudan cuando lo necesito"), así como su ausencia (0-3, donde 0 es siempre, y 3 no; por ejemplo, "Son emocionalmente fría conmigo"). La fiabilidad de esta escala fue alta (alfa de Cronbach = 0,918, para la muestra de los juveniles de los centros de delincuentes, y un alfa de Cronbach = 0,906, para la muestra de la escuela).

Familia de conflictos

Los conflictos familiares se midió utilizando la versión abreviada del Cuestionario de Comportamiento Conflictos (CBQ-20; Robin y Foster, 1989). Esta escala consta de 15 ítems que evalúan los conflictos familiares mediante una escala tipo Likert (que va de 0 a 3, 0 ser nunca, y 3 siempre; por ejemplo, "En general, no creo que nos llevamos bien"), y la ausencia de conflictos en las relaciones familiares (que va de 0 a 3, siendo 0 siempre, y 3 no; por ejemplo, "Ellos tratan de entenderme"). Esta escala tiene una alta fiabilidad (alfa de Cronbach = 0,892, para la muestra de centros de delincuentes juveniles y 0.858 para la muestra de la escuela).

Procedimiento

Las escalas de este estudio están integrados en el protocolo VRAI (Gómez-Fraguela et al., 2011), que se utiliza para obtener información de los profesionales de cada centro y de los juveniles a sí mismos utilizando una escala de autoinforme que consta de 26 factores de riesgo relacionados a problemas de comportamiento, ya sea individual (por ejemplo, la impulsividad, la violencia colaborar en la intervención, actitudes condonar) o social (por ejemplo, las prácticas parentales inadecuadas, el rechazo por el grupo de pares, falta de ajuste a la escuela / trabajo) y 5 factores de protección (por ejemplo, de resiliencia , el uso saludable del tiempo libre, y hábitos de ocio). Este protocolo da prioridad a los factores de riesgo dinámicos sobre la influencia de las relaciones interpersonales (por ejemplo, los grupos de pares y familiares) y las características individuales susceptibles de cambiar.

Este estudio cumplió con los estándares éticos imperantes. En primer lugar, el estudio fue presentado a los equipos directivos de los centros para delincuentes juveniles y el cuerpo de la escuela de gobierno de cada escuela para explicar los objetivos del estudio, y para solicitar su colaboración. Por otra parte, se obtuvo el consentimiento de todos los padres o tutores legales en todas las escuelas que participaron en el estudio. A partir de entonces, los jóvenes se presentaron el estudio e informó que la participación era voluntaria y que sus datos se mantendría anónima y confidencial.

El siguiente paso fue la recopilación de datos de los menores mediante un procedimiento para diferenciar las dos muestras de sujetos. Para los menores en los centros de delincuentes, se utilizó una versión electrónica de la VRAI. El personal técnico en los centros de delincuentes accede al protocolo electrónico para personalizar cada tecla con el fin de garantizar la confidencialidad de los datos. Los jóvenes utilizan la misma clave para responder a los auto-informes.

Para la muestra de la escuela, los estudiantes se aplicaron colectivamente la VRAI en formato de papel durante su horario escolar. Para mayor anonimato salvaguardia y la confidencialidad, los estudiantes fueron instruidos para hacer su propia clave personal y la escribiré en cada artículo de la auto-informe.

Análisis de los datos

Los datos fueron analizados mediante el paquete estadístico SPSS. En primer lugar, se analizaron las estadísticas descriptivas y varianza grupo (centros de delincuentes juveniles y escuelas). A continuación, un análisis de correlación se realizó entre las variables de comportamiento antisocial, vigilancia de los padres, apoyo a la familia, los conflictos familiares y amigos desviados. A partir de entonces, se utilizó el programa de software AMOS para estimar dos modelos de ecuaciones estructurales. En el primer modelo de ecuaciones estructurales se introdujeron las relaciones directas de las variables de la familia y grupo de amigos a la conducta antisocial (modelo directo) y en el segundo modelo, tanto la directa y las relaciones indirectas de las variables de la familia a la conducta antisocial mediada por el grupo de amigos antisociales (modelo de mediación) se introdujeron.

Los datos fueron analizados utilizando el paquete de software estadístico SPSS. En primer lugar, se analizaron las estadísticas descriptivas y varianza grupo (los centros para delincuentes juveniles y escuelas). A continuación, un análisis de correlación se llevó a cabo entre las variables de comportamiento antisocial, vigilancia de los padres, apoyo a la familia, conflictos familiares, amigos y desviadas. 

A partir de entonces, se utilizó el programa de software AMOS para estimar dos modelos de ecuaciones estructurales. En el primer modelo de ecuaciones estructurales que se introdujeron las relaciones directas de las variables de la familia y grupo de amigos a un comportamiento antisocial (modelo directo) y en el segundo modelo, tanto la directa y las relaciones indirectas de las variables familiares a un comportamiento antisocial mediada por el grupo de amigos antisociales (modelo de mediación) se introdujeron.


El método ADF (Asintóticamente-Distribución libre criterio) se utilizó para estimar estos modelos debido a la falta de normalidad multivariante ( Brown, 2006 ). 

En línea con las recomendaciones de Hu y Bentler (1999) , se utilizaron los siguientes índices de bondad de ajuste de los modelos: el tradicional χ 2 / DF , el RMSEA y el SRMR.

Se han considerado los criterios para un ajuste óptimo χ 2 / DF<2-3 .08="" .10="" 1999="" 2014="" 2="" a="" aceptable="" ajuste="" arce="" bentler="" df="" entre="" fari="" hu="" nbsp="" novo="" o="" para="" razonable="" rmsea="" span="" srmr="" un="" velasco="" y="">

Por último, para evitar exceder los 30 indicadores en los modelos de ecuaciones estructurales estimados ( Bentler y Chou, 1987; West, Finch, y Curran, 1995 ), los puntos de la escala escala de apoyo familiar y los conflictos familiares se agruparon. A medida que estas escalas son unifactorial, los elementos agrupados fueron distribuidos al azar, lo que resulta en cuatro grupos con tres puntos cada uno para el apoyo y cinco grupos con tres puntos cada uno para los conflictos. Para garantizar la agrupación había sido adecuada, la consistencia interna de los ítems de la escala se contrastaron con los objetos agrupados para confirmar que ambos eran similares.



Resultados

En términos descriptivos (véase el cuadro 1), los menores en los centros de delincuentes informaron comportamiento más antisocial, más lazos con amigos desviados, y perciben más una atmósfera de conflicto familiar que los estudiantes en la escuela, con diferencias significativas se observaron entre los dos grupos. Por otra parte, los jóvenes de las escuelas reportaron mayores niveles de vigilancia de los padres con respecto a los menores en los centros de delincuentes, con diferencias significativas entre ambos grupos. No se observaron diferencias significativas entre ambos grupos en el apoyo familiar percibido.


Tabla 1. Resultados descriptivos de las variables en el total de la muestra y para cada submuestra 





Un análisis de correlación realizado por separado para la muestra de los menores en los centros de delincuentes y otro para la muestra de los juveniles de las escuelas reveló que las correlaciones fueron en la misma dirección y de una fuerza similar en ambas muestras (véase la Tabla 2). En ambas muestras, tener amigos delincuentes, es decir, enlaces a un grupo de pares desviados, fue fuertemente significativamente relacionada con auto-informes de la conducta antisocial. Los conflictos familiares se asoció significativamente en ambas muestras a la conducta antisocial. Por otra parte, tanto la vigilancia familiar y apoyo a la familia se asociaron significativamente negativamente al comportamiento antisocial.

Tabla 2. Resultados del análisis de correlación entre las variables para los menores en los centros de delincuentes, y los estudiantes en las escuelas


 



Nota. Los valores de muestra School aparecen entre paréntesis. * P <0 .05="" o:p="" p="">

En cuanto a los patrones de relaciones entre amigos delincuentes y las variables de la familia, todos los menores con un grupo de pares desviados de amigos fueron significativamente relacionado negativamente con la presencia de vigilancia de los padres y positivamente con los conflictos familiares. En el caso del apoyo a la familia, la relación negativa a los vínculos con un grupo de pares delincuentes sólo fue significativa en los jóvenes de las escuelas.

Además, se encontró que las variables de la familia en ambas muestras a ser significativamente relacionados entre sí. Seguimiento y apoyo se asociaron positivamente y ambas variables se asociaron negativamente con conflictos familiares, con una particularmente fuerte relación negativa entre el conflicto familiar y apoyo familiar.
Para evaluar las diferencias significativas entre las correlaciones de ambas muestras se realizó la transformación Z de Fisher (Guilford y Fruchter, 1984), sin diferencias significativas entre los coeficientes de correlación de los menores de los centros de delincuentes y estudiantes de las escuelas.

Para medir los efectos de la mediación de la relación con los amigos antisociales en la relación de las variables de la familia y la conducta antisocial para la muestra total, se analizaron dos modelos de ecuaciones estructurales (un modelo de relaciones directas, y un modelo de relaciones mediadas) con un ajuste aceptable (ver Tabla 3). Además, el modelo de relaciones mediadas tenía un índice más adecuada en forma, con diferencias significativas entre los dos modelos, X 2 (3, N = 616) = 179,68, p <0 o:p="">

Tabla 3. índices de los modelos de ecuaciones estructurales de bondad de ajuste


 

Las relaciones entre las variables del modelo de mediación (ver Figura 1) explicaron el 32% de la varianza asociada a los vínculos con compañeros antisociales y 62% de la varianza de la conducta antisocial juvenil. Por otra parte, se encontraron los siguientes resultados significativos: las tres variables familiares se asociaron significativamente entre sí; vigilancia de los padres fue significativamente, relaciona negativamente con amigos antisociales y conducta antisocial; y vínculos con un grupo antisocial se relacionaron significativamente con la expresión de la conducta antisocial. Para los conflictos familiares y el apoyo familiar no había ni asociaciones significativas con un grupo de amigos antisociales ni con el comportamiento antisocial. Por lo tanto, la supervisión de los padres fue la única variable de la familia que se relacionó significativamente con vínculos con un grupo de amigos antisociales y la expresión de la conducta antisocial juvenil.


 





Figura 1. Modelo de los efectos de la familia en el comportamiento antisocial mediada por la influencia de los compañeros antisociales.
Nota. El modelo muestra los coeficientes de determinación, los coeficientes estructurales,
y la regresión estandarizado coeficientes para cada variable. *** p <0 span="">

Los efectos directos e indirectos de las variables familiares sobre el comportamiento antisocial juvenil se muestran en la Tabla 4, los efectos totales de la suma de estas dos variables. Aunque se observaron efectos indirectos de las variables familiares sobre el comportamiento antisocial a través de lazos con compañeros antisociales, solamente los efectos de la vigilancia de los padres fueron significativas. Vale la pena señalar que los efectos totales de vigilancia de los padres sobre la conducta antisocial juvenil (β 2 = -.62), casi la mitad fueron a través de la influencia del grupo de pares (β 2 = -.30).

Tabla 4. Efectos totales y la estandarizada directos e indirectos efectos de las variables de la familia en la conducta antisocial



Discusión

El objetivo de este estudio fue evaluar los efectos indirectos de las variables familiares y los lazos con sus pares desviados en la conducta antisocial de menores. En línea con las directrices metodológicas del método de MacArthur (Kraemer et al, 2008;.. Kraemer et al, 2001), este estudio evaluó los efectos mediados. De los resultados obtenidos en este estudio las siguientes conclusiones pueden extraerse, que son consistentes con la literatura y los hallazgos empíricos anteriores.
En primer lugar, el análisis de correlación se encontró que la presencia de conflictos familiares y la falta de apoyo familiar y la vigilancia de los padres fueron factores de riesgo significativos para la expresión de la conducta antisocial juvenil, que estaba de acuerdo con estudios previos (Derzon, 2010; Johnson, Giordano, Manning, y Longmore, 2011), con la supervisión de ser la variable de la familia más fuertemente asociado al comportamiento antisocial juvenil. Sin embargo, modelos de ecuaciones estructurales reveló sólo la ausencia de vigilancia de los padres es un factor de riesgo significativo de la conducta antisocial juvenil.

En segundo lugar, vínculos con un grupo de compañeros delincuentes se relacionaron significativamente con la conducta antisocial, tanto a nivel bivariado y multivariado: cuanto más la conducta desviada en el grupo de pares, mayor será la probabilidad de que la conducta antisocial juvenil. Al igual que en estudios previos (Dishion et al., 2010), el grupo de amigos en este estudio fue un poderoso factor de riesgo para este tipo de comportamiento problemático.

En tercer lugar, los efectos de mediación de vigilancia de los padres sobre la conducta antisocial a través de lazos con compañeros antisociales fueron significativas, que estuvo de acuerdo con los hallazgos de otros estudios (Haggerty et al., 2013). Como las tres variables familiares analizadas fueron fuertemente relacionados y otros autores sugirieron (Kerr, Stattin, y Özdemir, 2012), podría ser posible que los efectos de los conflictos familiares y el apoyo familiar en el comportamiento antisocial ejercerán a través de su asociación con la supervisión de los padres. En otras palabras, el conflicto familiar y apoyo podrían influir en la conducta antisocial mediada por el nivel de vigilancia de los padres, una variable que a su vez tuvo efectos sobre la conducta antisocial mediada a través de lazos con compañeros antisociales. Estos resultados resaltan la importancia de tomar en cuenta en otros estudios de este tipo de efectos indirectos en el análisis de las relaciones entre las variables que intervienen en el desarrollo de problemas de comportamiento en los juveniles.
Además, los efectos de mediación encontrados en este estudio apoyan la hipótesis de selección. En este estudio, ciertas características de la familia (ausencia de vigilancia de los padres) facilitaron los lazos con amigos juveniles antisociales y éstos, a su vez, facilitaron el desarrollo de la conducta problema.

Las implicaciones prácticas de estos resultados son de especial importancia para la gestión de la prevención y el riesgo de los menores delincuentes. En primer lugar, teniendo en cuenta que la tendencia natural para el desarrollo de la conducta antisocial en los jóvenes de contextos sociales de alto riesgo es por su comportamiento se convierta en crónica si no detenido por intervención (Arce, Seijo, Fariña, y Mohamed-Mohand, 2010) y que variables familiares tienen una influencia significativa en la expresión de la conducta problemática desde las primeras etapas de desarrollo (Romero, Villar, Luengo, Gómez-Fraguela, y Robles, 2013), hay una necesidad de la intervención temprana en contextos familiares específicas para prevenir el desarrollo de la conducta antisocial y delictiva se incruste. En particular, ya que este estudio ha encontrado una implicación de las variables de la familia en el desarrollo de otros factores de riesgo fuertemente relacionados con el comportamiento antisocial como vínculos con sus pares desviados. En segundo lugar, este subrayó la necesidad de una intervención temprana en los contextos de la familia con el fin de amortiguar la influencia de los amigos antisociales y, a su vez, para garantizar las medidas preventivas son tanto directa como indirectamente eficaz. Directamente, al influir en este contexto de la socialización primaria, es decir, a través de empoderar a los padres con las habilidades de crianza efectivos para ser ejercido desde la más temprana edad de desarrollo vital para impedir la expresión de los problemas de comportamiento que pueden conducir finalmente a antisociales de menores y la conducta delictiva. Indirectamente, a través de la intervención temprana en el contexto familiar para reducir el riesgo de las relaciones con los compañeros desviados y comportamientos problemáticos en una edad posterior, y así amortiguar este potente predictor del desarrollo de la conducta antisocial y delincuente juvenil.

Por último, este estudio tiene varias limitaciones que pueden ser superadas por nuevas investigaciones. En primer lugar, la limitación más importante se refiere a la propia diseño experimental. El análisis de las variables utilizando un diseño transversal no permite la extracción de conclusiones casuales, lo que subraya la necesidad de analizar estas variables utilizando un diseño longitudinal para proveer datos concluyentes sobre los efectos de mediación y sobre la influencia y la selección de hipótesis. Otra limitación se refiere a la validez de las escalas acortados utilizados en este estudio. Como Smith, McCarthy, y Anderson (2000) han señalado, las versiones abreviadas de los instrumentos originales usados ​​ampliamente en la investigación normalmente adoptar los índices de validez de las escalas completo, lo cual es insuficiente, por lo que subraya la necesidad de análisis específicos para adaptarse y improve the levels of validity and reliability of these shortened versions.

Conflicto de intereses

Los autores de este artículo declaran no tener conflicto de intereses.

1 En este estudio de la mediación término se utiliza en el sentido estadístico y metodológico empleado por Baron y Kenny en 1986 (ver Referencias).
2 En pocas palabras, para el correcto análisis de los efectos moderadores, la variable considerada como el moderador debe preceder en el tiempo la variable independiente, estas variables debe ser independiente (no correlacionada), y debe haber una interacción significativa entre ellos en la regresión lineal . En cuanto a los efectos de mediación, la variable independiente debe preceder en el tiempo la variable considerado como el mediador, estas variables deben ser correlacionado, y bajo estas circunstancias una interacción entre las variables en la regresión lineal se considera indicativa de la mediación.

Este estudio fue financiado por la Subdirección General de Proyectos de Investigación (Ministerio de Ciencia e Innovación del Gobierno de España) con la Beca de Investigación: PSI2011-29704-C03-01.

Referencias

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Correspondencia:
Departamento de Psicología Clínica y Psicobiologia.
Universidad de Santiago de Compostela.
C / Xosé María Suárez Núñez, s / n.
Campus Sur. 15782
Santiago de Compostela, A Coruña, A España.
E-mail: xa.gomez.fraguela@usc.es
(JA Gómez-Fraguela).
Recibido: 25 de junio 2014
recibido en forma revisada 31 de octubre 2014

Aceptado: 04 de noviembre 2014

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