lunes, 9 de julio de 2012

AGRESIVIDAD, AGRESIÓN Y VIOLENCIA. Fabiola Muñoz Vivas.Capitulo 2.TESIS DOCTORAL. FACULTAD DE PSICOLOGÍA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE, MADRID, 2000


Delimitación de los Conceptos de Agresividad y Agresión.
Definir Agresividad y Agresión es una ardua tarea que han intentado científicos de diferentes disciplinas (Etólogos como K. Lorenz, 1966; Juristas como Aroneanu, 1958; Psiquiatras como D. Lagache, 1960; Sociólogos como Felson, 1978; y Psicólogos como Dollard y Miller, 1939; Buss, 1961; Bandura, 1973; Van Rillaer, 1978; Tedeschi, 1983, entre otros).
Con el término Agresividad suele hacerse referencia a la tendencia o disposición inicial que da lugar a la posterior agresión. En este sentido, Van Rillaer (1978, p.23) la define como “disposición dirigida a defenderse o afirmarse frente a alguien o algo “. Por otra parte, Lagache (1960) la conceptualiza como “una disposición indispensable para que la personalidad pueda educarse, y más ampliamente, para que el individuo adopte su sitio en el medio social y responda a los desafias que la realidad le impone “. En otra dirección, Buss (1961, p.l98) la define simplemente como “costumbre de atacar” y Berkowitz (1996, pA3) afirma que la agresividad hace referencia a la “disposición relativamente persistente a ser agresivo en diversas situaciones diferentes.
Las definiciones anteriores tienen en común la idea de que la Agresividad es una disposición, pero no hay acuerdo respecto a la valencia positiva o negativa de dicha tendencia, que como tal es algo que está latente y puede no ponerse nunca en acción, o decidir de una manera consciente y responsable sus vías de expresión. Así se puede afirmar que la agresividad es una capacidad que tienen la mayoría de las personas pero que a diferencia del “instinto” que demanda satisfacción, ésta sólo es una posibilidad que puede utilizarse o no (Allport, 1953; Montagu, 1978; Van Rillaer, 1978; Berkowitz, 1996).
Algo similar sucede con la palabra Agresión; utilizada para designar el acto en sí, la conducta externamente observable. Con frecuencia se postula implícita o explícitamente que la “la Agresividad es a la Agresión, lo que la disposición es al acto” (Lagache, 1960, p.lOO). La controversia surge cuando se intenta delimitar los comportamientos que se pueden calificar como actos agresivos, teniendo en cuenta que la agresión tiene muchos significados y que se puede ser agresivo tanto de forma activa (por ejemplo: amenazando, insultando, pegando o, matando), como de forma pasiva (por ejemplo, realizando las siguientes conductas de forma intencional: ignorar, negar una ayuda, impedir el acceso a determinados recursos, excluir). Es decir, no se puede aislar fácilmente la agresión y su motivación de las otras formas de comportamiento; además, “un mismo comportamiento manJiestamente agresivo —por ejemplo matar a alguien puede signficar intenciones muy dWerentes: vengarse, eliminar un rival, compensar unos sentimientos de inferioridad, protegerse.... Incluso cuando el resultado “objetivo” es idéntico, los procesos psíquicos son distintos, según los individuos y las circunstancias. No resulta, pues, fácil dar una definición clara de los términos agresión y agresividad” (Van Rillaer, 1978, p.2 1).

Agresividad y Agresión en el Lenguaje Coloquial.

Etimológicamente Agredir tiene sus raíces en el Latín aggredi, que se descompone en los radicales ad gradi (gradus = ‘taso” y ad = “hacia’), que significa avanzar, dar un paso hacia delante. Probablemente “agredir” adquirió el sentido de atacar al comprobarse que el avance siempre solía ser el inicio de un ataque o contienda (Fromm, 1987).
La palabra agresión se puede encontrar en las lenguas románicas a partir del Siglo XIV, mientras que la utilización del término agresividad es más reciente. Por ejemplo, en lengua castellana se registra el uso del término agresión a partir de 1.502, y el de agresividad sólo en la primera década de este siglo. Este último se incorpora al Diccionario de la Real Academia a partir de la decimosexta edición en 1939 (Van Rillaer, 1978). En la actualidad se puede encontrar las siguientes definiciones en la vigesimoprimera edición del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (1997):
Agresión: 1. “Acto de acometer a alguno para matarlo, herirlo o hacerle daño, especialmente sin justificación”. 2. “Acto contrario al derecho de otro”. 3. “Ataque armado de una nación contra otra, con violación del derecho”.
Agresivo/a: 1. “Dicese de la persona o animal que obra o tiende a obrar con agresividad”. 2. “Propenso a faltar al respeto a ofender o a provocar a los demás”. 3. “Que implica provocación o ataque.
Agresor/a: 1. “Que comete agresión”. 2. “Se dice de la persona que viola o quebranta el derecho de otra”. 3. “Aplicase a la persona que da motivo a una querella o riña, injuriando, amenazando, desafiando o provocando a otra de cualquier manera.
Agresividad: Acometividad.
Acometividad: 1. “Propensión a acometer, atacar, embestir”. 2. “Brío, pujanza, decisión para emprender una cosa y arrostrar sus dificultades”.
Como se ve, en el Diccionario se recoge la idea tanto de la agresión activa como de la pasiva, pero hace mayor énfasis en la activa. También se hace referencia a la agresión como un problema que puede darse a niveles muy diferentes: individual (de la persona consigo misma), interpersonal (de unas personas con otras) e intergrupal (de unos grupos o naciones contra otros). Además se aprecia claramente la bipolaridad del término agresividad que hace referencia tanto a una conducta negativa de atacar, hacer daño a otro, como a una conducta positiva de autoafirmación, coraje y toma de decisiones, que contribuye a crear confusiones e imprecisiones en el lenguaje cotidiano.

Definición de Conducta Agresiva en la Investigación Científica.

Cada vez son más los investigadores que definen la agresión en función de la motivación de hacer daño a otros. Ejemplo de ello son las siguientes definiciones:
• “Comportamiento que intenta herir o dañar a alguien” (Sears, Maccoby y Levin, 1957).
• “Acto el cual ofende o irrita a otrapersona” (Eron y Huesmann, 1987).
• “Motivación para causar daño” (Feshbach, 1970; BjÉSrkqvist y Niemelá, 1992).
• “Conducta que intenta hacer daño a otra persona o a su sustituto” (Caprara y otros, 1994).
• “Algún tipo de conducta, tanto fisica como simbólica, que se ejecuta con la intención de herir a alguien” (Berkowitz, 1996).


Sin embargo, la definición de la agresión como intención de hacer daño “no es universalmente aceptada y aun  en la actualidad el término “agresión” presenta diferentes signficados tanto en la comunicación cientifica como en las conversaciones cotidianas” (Berkowitz, 1996, p.2S).
Entre los autores que ofrecen una conceptualización no motivacional de la agresión está Buss (1961). Definió la agresión sencillamente como la entrega de estímulos nocivos a otro organismo, excluyendo la utilización de ideas subjetivas como la intención, que consideraba difíciles de evaluar de forma objetiva. Pero este planteamiento fue objeto de innumerables criticas, precisamente por no tener en cuenta el componente de intencionalidad, sin éste incluso hacer daño accidentalmente, sería Agresión. Para superar este problema conceptual, se agrega a lo anterior, la necesaria intención de producir daño a otra persona, destruirla, contrariaría o humillaría (Laplanche y Pontalis, 1971).
Frente a estos nuevos elementos que se incorporan a la definición de Agresión, surgen desacuerdos entre los diferentes autores. Plantean que no toda conducta agresiva pretende lesionar a un organismo, y que se podrían considerar igualmente agresivas aquellas conductas que no logran causar daño real pero sí incluyen la intención de causarlo. Otro punto importante es que no se puede separar la conducta agresiva y su motivación de las otras formas de conducta porque “(...) no hay un solo tipo de comportamiento que no pueda ser calWcado de “agresivo “, como no hay tampoco un proceso único para representar la “agresión” (Jolmson, 1972, p.8).

Para contribuir a clarificar estos desacuerdos, Van Rillaer (1978) propone una serie de criterios que se deben tener en cuenta al hablar de conductas agresivas:
• La intención que tiene el comportamiento (su fin).
• Sus orígenes y antecedentes.
• Su confirmación (su estructura).
• El contexto en el que se produce.

Más recientemente, Archer y Browne (1989) proponen como fórmula para superar los desacuerdos que aún persisten, el establecer las tres características que consideran como prototípicas de un caso de agresion:
a. Debe existir una clara intención de causar daño, ya sea fisico, o impedir el acceso a un recurso necesario, o de cualquier tipo.
b. Causar daño real, no una simple advertencia.
c. Debe existir una alteración del estado emocional, de modo que la agresión pueda ser calificada como colérica, más allá de lo estrictamente instrumental.
Esta propuesta tiene la ventaja de establecer unos criterios muy claros y concretos para definir o asignar la categoría de agresión a una conducta determinada. El problema surge cuando una o más de estas características estén ausentes en mayor o menor grado y entonces sea más dificil aplicar dicha categoría a la conducta de que se trate, porque si bien existe un amplio acuerdo respecto a la intencionalidad como un componente básico y diferenciador de la conducta agresiva, no sucede lo mismo con las otras dos características. Si se acepta como conducta agresiva únicamente aquella que causa un daño real, no la simple advertencia, se está dejando de lado otras formas de conducta agresiva que, aunque sus efectos no sean tan visibles o tan inmediatos, son igualmente negativas para la víctima (por ejemplo, el aislamiento intencional, el acoso, las amenazas, etc.). Tampoco se puede aceptar como característica propia de un comportamiento agresivo la alteración del estado emocional, porque gran parte de las agresiones que suceden en la actualidad son simples conductas instrumentales, carentes en muchas ocasiones de emociones como la ira o la cólera (por ejemplo, los soldados que tienen que bombardear una población simplemente se limitan a cumplir la orden de destruir un objetivo militar, independientemente de sus emociones o sentimientos).
Lo anterior se debe a que la agresión no es un fenómeno sencillo, sino que implica diferentes niveles de complejidad, teniendo en cuenta que la conducta agresiva observable es una conducta de individuos singulares mediada por procesos cognitivos y emocionales y cuyo resultado se puede apreciar cuando analizamos la interacción entre dos o más personas; interacción que no suele constar de una sola conducta, sino de un conjunto de intercambios que se suceden durante un cierto intervalo temporal y dentro de los cuales la conducta agresiva es precisamente uno de esos intercambios (Hinde y Groebel, 1989).
Esto significa que para avanzar en el estudio y comprensión de la conducta agresiva es imprescindible conceptualizarla como un fenómeno interactivo y niulticausal. Un ejemplo es la propuesta de Geen (1990) que sugiere cuatro puntos principales:
a. Variables internas que predisponen a las personas a agredir. Entre ellas se pueden mencionar: el temperamento, la fisiología, las expectativas socioculturales, la personalidad, la observación de estímulos violentos.
b. Variables situacionales. Generan condiciones estresantes frente a las cuales la agresión es una reacción. Aquí están incluidas: el incumplimiento de normas, la frustración, el conflicto familiar, las tensiones ambientales y el dolor.
c. Interpretación y Evaluación de las Variables Situacionales. La agresión sólo se produce si las personas califican dicha condición como “arbitraria, maliciosa o intencional”, porque sólo bajo estas condiciones se produce estrés, ira o activación.
d. Generación de Respuestas Alternativas. Es posible que la conducta agresiva no se produzca si surgen nuevas y mejores soluciones alternativas para los problemas planteados.

La propuesta de Geen es muy importante porque:
1. Deja claro que aunque hay un componente biológico o fisiológico, éste únicamente predispone a las personas hacia la agresión, no las condena a ejercerla.
2. Reconoce la importancia del medio ambiente como generador de tensiones, frente a las cuales la respuesta agresiva es sólo una forma de manejarlas o solucionarías.
3. Se aprecia claramente que la respuesta agresiva no se desencadena automáticamente, sino que está mediada por elementos cognitivos, afectivos y socioculturales.
4. Enfatiza la posibilidad de no dar necesariamente una respuesta agresiva, con lo cual desaparece la inevitabilidad de dicha respuesta, otorgando su control al ser humano y abriendo vías muy importantes de prevención e intervención.

Estos planteamientos, muy acertados desde mi punto de vista, van en la misma línea de pensamiento de lo expresado por los diferentes científicos en el Manifiesto de Sevilla (UNESCO, 1992) y también apoyan la afirmación de Bandura (1991) quien anotaba que para avanzar en el conocimiento de la agresión debemos centramos y estudiar sus variantes principales para aclarar los diferentes mecanismos y los efectos asociados con cada forma de conducta. La agresión humana difiere en aspectos fundamentales de la agresión en otras especies, y lo más importante, diferentes formas de agresión humana, tales como: el ataque fisico, el abuso de niños y niñas, el rapto, los insultos, la agresión política, la discriminación o el terrorismo no se pueden reducir a un conjunto común de rasgos y origenes.
Esta idea no es nueva. En los primeros años varios autores han manifestado las limitaciones de considerar la agresión a escala genérica; es decir, sólo en términos de acciones con el fin de dañar o herir a otra persona, sin analizar las múltiples facetas, los elementos distintivos y los mecanismos reguladores. En este momento existe un gran consenso entre los estudiosos del tema en la necesidad de considerarla agresión desde un punto de vista ecológico; es decir, partiendo del individuo como una totalidad y analizando las diferentes interacciones entre éste y el medio ambiente en el que se desarrolla, interacciones que se ven afectadas por los movimientos complejos y continuos que se dan al interior de los diferentes sistemas y subsistemas, generando diversos efectos debido a su continua y recíproca interacción, tal como se planteó al revisar el enfoque ecológico del desarrollo humano (Bronfenbrenner, 1979; Belsky, 1980).

Definición dc la Conducta Agresiva a partir de sus Objetivos.

Un alto porcentaje de investigadores apoya la idea de que un elemento muy importante en la conceptualización de la Agresión o Conducta Agresiva es la función que cumple para el agresor, que está en estrecha relación con el objetivo que pretende y que se han constituido en aproximaciones conceptuales a este fenómeno. Pero, “(....) aunque casi todas las teorías coinciden en que la agresión es intencionada, no existe consenso sobre los fines que persiguen los agresores cuando tratan de herir a otros. ¿Desean los atacantes sobre todo herir a las víctimas o están intentando hacer alguna otra cosa?. Esta es una de las principales cuestiones en el estudio cient(fico de la agresión” (Berkowitz, 1996, p.3O).
Las respuestas frente a este interrogante van desde la afirmación tajante de que toda conducta agresiva tiene como objetivo fundamental hacer daño intencionadamente a otra persona; pasando por la definición de la agresión como un esfuerzo de coerción o una necesidad de demostrar poder y dominio hasta la manifestación de que los agresores básicamente buscan un logro económico, aprobación social o causar una buena impresión. A continuación se analizarán algunos de estos objetivos que cumplen importantes funciones psicoló2icas: a) Expresar la tensión; 1» Resolver conflictos; c) Integrarse en un grupo; d) Obtener reconocimiento y protagonismo.

Causar daño intencionadamente.

Los investigadores que defienden esta hipótesis afirman que los comportamientos agresivos tienen en común que todos intentan siempre dañar a otra persona de forma deliberada. Un claro ejemplo es el trabajo ya clásico de Dollard y Miller (“Frustration and Aggression “, 1939), uno de los primeros estudios científicos realizados desde la Psicología sobre la Agresividad. En él se afirma que la agresión es “cualquier secuencía de conducta cuya respuesta de meta es el daño a la persona a la que se dirige” (Dollard, Miller, Doob, Mowrer y Sears, 1939, p.l 1). En esta misma dirección, Robert Baron ofrece una definición más elaborada y afirma que la agresión es “cualquier forma de conducta dirigida hacia la meta de perjudicar o dañar a otro ser vivo el cual está motivado para evitar tal tratamiento” (Baron, 1979, p.7).

La Coerción.

Algunos autores defienden que la conducta agresiva es esencialmente un esfuerzo de coerción (G.R. Patterson, 1975-1979; J. Tedeschi, 1983). Según ellos, los agresores pueden lesionar a sus víctimas pero, su objetivo prioritario no es ese sino influir sobre la conducta de esas personas, lograr que dejen de realizar algunos comportamientos que les molesta.
En este sentido, Patterson (1980, 1986) propuso una Teoría del Desarrollo de la Agresividad en la Familia. Plantea que muchos actos agresivos representan intentos de los niños de acabar con estímulos nocivos o situaciones irritantes causadas por los padres y hermanos (demandar atención, parar bromas, resolver frustraciones o interrumpir la monotonía y el aburrimiento). A esta situación de tensión familiar se suman deficiencias parentales asociadas con el desarrollo de la agresividad: falta de supervisión, hostilidad, permisividad, inconsistencia (Patterson y Stouthamer-Loeber, 1984), que pueden combinarse para generar un medio ambiente en el hogar que conduce al aprendizaje de ciclos viciosos de agresión entre los miembros de la familia. A la conducta agresiva de los niños se le llama “coerciva” porque la afirmación que subyace se puede resumir en la siguiente frase: Tú acabas con mi frustración o mí irritación dándome lo que quiero o de lo contrario incrementaré mi ataque hasta que tú cedas a mi petición.

Causar una buena impresión.

Otro grupo de investigadores afirma que lo más importante para las personas agresivas es lo que los demás piensen de ellos. En trabajos llevados a cabo con bandas de jóvenes, criminales violentos y en general con individuos altamente agresivos, se ha encontrado que muchos están preocupados por su reputación, se esfuerzan por crearse una imagen de hombres fuertes y osados; además, buscan y generan situaciones en las que puedan ser observados, convirtiendo cada pelea o encuentro agresivo en una especie de “puesta en escena” para impactar tanto a la víctima como a la posible audiencia (Bowers, 1973; Olweus, 1978). Esta idea de que la respuesta agresiva produce resultados positivos en el ámbito personal también la han reportado otros autores. Encontraron que los escolares agresivos esperan que la agresión aumente su autoestima y mantenga el estatus entre sus pares (Bandura, 1973; Bornstein, Bellack y Hersen, 1980).
Por otra parte, el sociólogo Felson interpreta la conducta agresiva como un intento de las personas de controlar la impresión. Afirma que la mayoría de los seres humanos (agresivos y no agresivos) creen que un desafio personal les llena de una energía negativa, especialmente si han sido atacados, y que dicha energía negativa desaparece mediante el contra ataque, demostrando “su fuerza> competencia y coraje”, dejando de esta forma muy claro que ellos son “alguien cuya identidad debe ser respetada” (Felson, 1978).

ObtenerPodery Dominio.

Los teóricos que defienden esta meta de la agresión plantean que el objetivo básico es mantener o incrementar el poder y dominio del agresor. Esto se consigue cuando él hace uso de su poder (mayor fuerza física, mayor estatus social, cultural o económico) y ataca a su víctima para mostrarle su posición dominante en la relación o para comprobar que no está subordinado a ella. Un claro ejemplo es la conducta típica de los “matones”, quienes en general son “agresivos, duros fuertes, y seguros de sí mismos (...) obtienen placer de su conducta matona y tienen una fuerte necesidad de dominar” (Farrington, 1992, p.3)
Esta forma de interpretar la conducta agresiva se puede encontrar en la literatura sobre Violencia Familiar, que sería una manifestación de las diferencias de poder en una sociedad fundamentalmente dominada por los hombres, en la que las normas sociales determinan quién tiene el poder y quién es el débil en la familia (Pagelow, 1984; Straus & Gelles, 1990). Finkelhor (1984) afirma que según las investigaciones sobre violencia familiar dirigidas por Straus, Gelles y Steinmetz, un alto porcentaje de las esposas maltratadas no tenían un puesto de trabajo remunerado, estaban alejadas del circulo de toma de decisiones familiares y tenían poca formación profesional. Se afirma que la diferencia de poder per se conduce al abuso, “el fuerte golpea al débil porquepuede Las personas usarán la violencia en la familia si los costes de ser violento no sobrepasan a las recompensas (Gelles, 1983, p. 157).

Componentes de la Conducta Agresiva.

La conducta agresiva, al igual que otros comportamientos humanos, está integrada por elementos de diversa naturaleza que son imprescindibles para analizar el qué y el por qué de este fenómeno y para diseñar estrategias de intervención. Estos componentes son tres:

Componente Cognitivo
Hace referencia a las creencias, ideas, pensamientos, percepciones. Se ha encontrado que las personas que se comportan agresivamente se caracterizan por presentar unos determinados sesgos cognitivos que les dificulta la comprensión de los problemas sociales y les lleva a: a) Percibir la realidad en forma absolutista y dicotómica, b) Atribuir intenciones hostiles a los otros, c) Realizar generalizaciones excesivas a partir de datos parciales, d) Elegir más soluciones agresivas que prosociales y e) Cometer muchos errores en el procesamiento de la información y en la solución de problemas, tanto hipotéticos como en su vida real (Spivack & Shure, 1974; Deluty, 1981; Dodge & Frame, 1982; Richard y Dodge, 1982; Huesmann y otros, 1984 a-b; Perry, Perry y Rasmussen, 1986; Slaby & Guerra, 1988; Dodge & Crick, 1990; Zelli, 1992).

Componente Afectivo o Evaluativo
Está relacionado con los afectos, sentimientos, emociones, valores y modelos de identificación. La probabilidad de comportarse agresivamente aumenta cuando la persona asocia agresión con poder, control, dominio y cuando tiene un fuerte sentimiento de haber sido tratada injustamente, situación que le genera gran hostilidad hacia los otros. Dicha hostilidad se expresa a través de la conducta agresiva que está plenamente justificada por ella. También se incrementa cuando se identifica con personas violentas y agresivas (Eron, 1982; Huesmann, Eron, Klein, Brice y Fischer, 1983; Huesmann, Lagerspetz, y Eron, 1984; Diaz-Aguado, 1996).

Componente Conductual
Hace referencia a las comnetencias, habilidades, destrezas, estrategias. Existe un alto consenso entre los investigadores en que las personas agresivas carecen de muchas de  las habilidades necesarias para interactuar socialmente y para solucionar de forma prosocial los conflictos derivados de dicha interacción. Por ejemplo, problemas para integrarse en un grupo de forma positiva, falta de imaginación y creatividad en los juegos, dificultades en la toma de perspectiva, rechazo por parte de sus pares, etc.( Asher, Renshaw y Geraci, 1980; Coie & Kupersmidt, 1983; Dodge, 1983, 1985; Huesmann y otros, 1984b; Dishion, Loeber, Stouthamer, Loeber y Patterson, 1984; Dodge y otros 1990; Kupersmidt y Coie, 1990).
Se ha encontrado una relativa independencia en los efectos que el proceso educativo tiene en los anteriores componentes, así: “1) el desarrollo cognitivo y la enseñanza influyen especialmente en el componente cognitivo; 2) las actitudes que se observan en los agentes de socialización (compañeros, padres, profesores) se relacionan fundamentalmente con el componente afectivo; 3) y las experiencias especfficas que se han vivido en la solución a los conflictos sociales influyen sobre todo en el componente conductual” (Diaz Aguado, 1996, p.6O).


Clasificación de la Conducta Agresiva.

La preocupación por el estudio de la Conducta Agresiva ha estado presente en las diferentes disciplinas científicas que han estudiado tanto cl comportamiento humano como el animal a lo largo del devenir histórico. Una de las estrategias para el análisis y la comprensión de un fenómeno tan complejo como el que aquí nos ocupa, es su clasificación. Se puede afirmar que hay casi tantas clasificaciones como definiciones de Agresión y cada autor enfatiza determinados aspectos, dependiendo del marco teórico que subyace a sus planteamientos.
Las clasificaciones se han realizado teniendo en cuenta criterios relacionados con el estímulo (por ejemplo, aversivo versus no aversivo para la agresión: Berkowitz, 1983);eI blanco de la agresión (interpersonal versus objetos: Hartup, 1974; interespecífica versus intraespecífica: Lorenz, 1966); el papel de la emoción (agresión emocional u hostil versus no emocional: Berkowitz, 1989; agresión colérica o afectiva versus agresión instrumental: Geen, 1990); la naturaleza física de la agresión (acciones fisicas como golpes y patadas o afirmaciones verbales, respuestas con el propósito de herir, insultos o amenazas: Bjérkqvist y otros, 1992 a y 1992 b); la forma de atacar a su objetivo (directa versus indirecta: Feshbach, 1969; Lagerspetzy otros, 1988).

Actualmente la mayoría de los autores diferencian de una u otra forma entre la agresión instrumental orientada a un objetivo, a la que atribuye un mayor control racional y otras formas de agresión que denominan reactiva, expresiva o emocional (Feshbach, 1964; Berkowitz, 1974; Dodge y Coie, 1987; Geen, 1990, entre otros), que estaría más bajo el influjo de las emociones, por lo tanto sería una reacción más primaria y menos guiada por el pensamiento consciente, hecho que podría explicar las dificultades de algunas personas para inhibir este tipo de respuesta. Pero esta división sólo es en un plano conceptual, teniendo en cuenta que en la práctica las personas con tendencias agresivas no siempre se pueden clasificar fácilmente en una categoría o en otra; con frecuencia algunas personas son bastante agresivas porque son emocionalmente reactivas, muy temperamentales y rápidamente pueden atacar a alguien simplemente porque creen que su agresión les reportará resultados positivos. De esta forma la agresión reactiva se puede convertir en agresión instrumental al conseguir sus objetivos en determinadas situaciones, especialmente si se justifica y si la persona carece de alternativas para lograr sus propósitos de manera diferente (Díaz-Aguado, 1996; Berkowitz, 1996). Por su parte, las personas con una orientación más instrumental, también pueden perder el control de vez en cuando y atacar a alguien. Así, “es útil pensar que algunos jóvenes altamente agresivos muestran fundamentalmente una agresión emocionalmente reactiva o una agresión instrumental” (Berkowitz, 1996, p.l 64).
Los planteamientos anteriores nos llevan a la conclusión de que aunque las personas agresivas difieren entre sí en la forma de expresar su conducta agresiva, ello no significa que no existan semejanzas entre agresores instrumentales y reactivos y lógicamente el elemento más común es que ambos intentan desarrollar estrategias eficaces para conseguir sus objetivos.

Agresión Instrumental.

Como su nombre indica, es aquella conducta que utiliza la agresión como un medio para alcanzar otro fin más importante que el daño causado a la víctima. En palabras de Berkowitz ‘f..) hace referencia a la acción que se ejecuta con algún fin extrínseco dferente al simple placer de (agredir) ( y por lo tanto la conducta agresiva que tiene otro objetivo, además de causar daño recibe el nombre de “agresión instrumental” (Berkowitz, 1996, p.34). Otro autor complementa la definición afirmando que en la agresión puramente instrumental predomina el cálculo y el objetivo no es causar daño sino utilizar la agresión como un medio para otro objetivo. Como ejemplos cita la autodefensa y la búsqueda de poder social coercitivo sobre las personas (Geen, 1990).
De las anteriores definiciones se puede deducir que aunque un elemento fundamental de la conducta agresiva es la intención de perjudicar a otro, hacer daño no siempre es la meta prioritaria del agresor, tal como se analizó anteriormente al hablar de los objetivos de la conducta agresiva. Se afirma que el comportamiento agresivo “puede ser utilizado para responder a funciones psicológicas y sociales cuando no se dispone de recursos positivos para ello. Entre las que cabe destacar: 1) integración en el grupo de referencia; 2) resolver conflictos de intereses; 3) o proporcionar experiencias de poder y protagonismo social” (Díaz-Aguado, 1996, p.6O).
En línea con lo expuesto anteriormente, es interesante hacer referencia a las características que Millon (1981) ha descrito al analizar las personalidades muy antisociales, rasgos que se pueden catalogar como instrumentales al ser la agresión provocada deliberadamente; quizá con el fin de ponerse a prueba y convencerse de su poder, su fortaleza, su fuerza, excluyendo los sentimientos asociados a la ternura, el amor o la compasión, vivencias que probablemente no han tenido oportunidad de recibir, Así, Millon (1981) plantea que estas personas “aprendieron demasiado bien que es mejor no confiar en nadie (1.). Negando los sentimientos de ternura, se protegen a sí mismos contra el recuerdo de los dolorosos rechazos de sus progenitores” (p. 2l 3). Estos planteamientos van en la misma línea de los postulados por la psicopatología evolutiva que defiende la creación de unos modelos básicos a partir de la relación primaria que se establece con la figura de apego, los cuales guían la propia conducta y las interacciones sociales, tal como se expuso en el capítulo anterior.

Este patrón conductual les lleva a generar conductas de rechazo, venganza y en general hostilidad justificada por parte de los otros, reforzando sus creencias de que los demás tienen intenciones negativas hacia ellos y que por tanto deben mantenerse alerta, creándose así una espiral escalonada que les lleva a implicarse cada vez en más actos agresivos injustificados, que tienen como consecuenciamás rechazo por parte de los otros (Millon, 1981). Dicho comportamiento también ha sido reportado por Dodge (1980, 1986) en niños agresivos y por Dodge & Frame (1982) en adolescentes agresivos.
Este tipo de agresión tiende a perpetuarse al interferir en el apprendizaje de estrategias más complejas para el logro de las metas, y al incrementar la activación emocional que genera reacciones violentas, situación que ayuda a legitimarla y justificarla. Además, se afirma que las personas que utilizan esta agresión instrumental, en muchas ocasiones tienen más tendencia a pensar que su conducta agresiva les proporcionará resultados positivos (Perry, Perry y Rasmussen, 1986; Crick & Ladd, 1987; Dodge & Crick, 1990). Por ello para prevenirla se debe: a) Enseñar a condenarla de una manera abierta y activa, defendiendo que nunca se debe justificar su utilización; b) Enseñar diferentes estrategias no agresivas para solucionar de forma eficaz los conflictos que puedan surgir en cualquiera de los entornos ecológicos donde se desarrolla.
Ejemplos de esta clase de agresión se pueden encontrar en la vida cotidiana cuando vemos que un pequeño pega intencionadamente a otro para quitarle su juguete, una madre o un padre castiga a su hijo para que obedezca las normas como procedimiento de disciplina, o cuando un soldado bombardea un pueblo desconocido para hacer gala de su patriotismo o para obtener más prestigio dentro de su grupo.

Agresión Reactiva o Emocional.

Recibe diferentes nombres según los autores que la estudian: “agresión hostil” (Feshbach, 1964); “agresión reactiva” (Dodge & Coie, 1987); “agresión emocionar’ (Berkowitz, 1989); “agresión colérica o afectiva” (Geen, 1990); “Agresión Expresiva” (Díaz-Aguado, 1996); pero todos estos investigadores coinciden en afirmar que se trata de una conducta que se produce como resultado de una intensa activación interna o de un fuerte estado emocional negativo que desborda la capacidad del individuo o del grupo para expresarse de otra manera.
Lo anterior hace que, a veces, algunas personas piensen que causar daño a otros seres o cosas cumple una función “catártica”, liberadora de tensiones, afirmación que puede incrementar el riesgo de ejercer la agresión al justificarla. Esta creencia es totalmente cuestionada por Allport expresando que la evidencia indica lo contrario.
Observó que durante la segunda guerra mundial, la agresión de los ciudadanos de Estados Unidos, además de dirigirse contra los enemigos de Alemania, Japón o Italia, también se incrementó al interior del país, creándose más disturbios que en tiempos de paz (Allport,1953). También hay quien sostiene que la agresión emocional puede proporcionar placer (Berkowitz, 1996), afirmando que esta clase de agresión “genera más agresión al: 1) aumentar a medio plazo el estrés y crispación que la provocaron; 2) y cuando se refuerza por permitir obtener a corto plazo determinados objetivos, pudiéndose convertir así en violencia instrumental” (Diaz-Aguado, 1996, p.59).
Ejemplo de agresión reactiva sería el caso de una persona que está muy alterada porque se ha quedado en el paro, llega a casa y se encuentra con una lista de cuentas pendientes de pagar, lo que aumenta su ira hasta unos niveles que no puede controlar y ante el más mínimo estímulo o situación que considera molesta (llanto de los niños desacuerdos con la pareja) les agrede fisica y/o verbalmente. En general, muchos casos de “violencia familiar” responden a este tipo de manifestación agresiva. Para su prevención es fundamental:
a. Diseñar acciones concretas y eficaces que ayuden a reducir los altos niveles de tensión y dificultad que padecen algunas personas o grupos humanos.
b. Crear y potenciar vías alternativas que faciliten la expresión de dichas tensiones sin recurrir a la conducta agresiva.
c. Enseñar habilidades prosociales más eficaces para manejar las situaciones difíciles.

Afortunadamente, cuanto más se investiga sobre estos tipos de agresión, más elementos se extraen para su prevención, proceso que debe iniciarse desde la más tierna infancia, considerando que hay un pleno acuerdo entre los científicos en confirmar la hipótesis según la cual convivir en un entorno a resivo facilita el a rendizae de más conductas agresivas, especialmente si dicha exposición, además de ser continua, se produce en períodos evolutivos críticos como la infancia o la adolescencia (Díaz-Aguado et al., 1995). Por tanto, es imprescindible llevar a cabo acciones conjuntas y multidisciplinares por parte de todas las personas, organismos e instituciones en general responsables de la salud fisica y psicosocial de los niños y jóvenes para protegerlos de su negativa y destructiva influencia en todos los entornos ecológicos donde crecen: familia, escuela, lugares de recreación y ocio, medios de comunicación, pautas y valores culturales de la sociedad en general.

Aspectos Jurídicos o Legales de la Conducta Agresiva.

Es muy importante destacar que los sistemas legales han distinguido entre conducta agresiva reactiva e instrumental desde la época de los antiguos griegos (McDowell, 1978). Un importante desarrollo para los sistemas legales modernos llega con las Reglas de M’Naghten en 1843 (Gendin, 1973). Con estos lineamientos hubo un cambio de las circunstancias atenuantes concretas hacia principios más generales que incluían defectos en el razonamiento o enfermedad mental como atenuantes de los hechos ocurridos. Esta fue la primera vez que la noción de daño en el agresor fue reconocida como un factor atenuante (Dodge, 1991).
Con la Ley Común Inglesa llega un reconocimiento de dichas circunstancias y se postulan dos causas atenuantes: a) Lo súbito de la acción y b) La evidencia de que no hubo malicia o premeditación en el hecho doloso; por lo tanto, un crimen podría ser atenuado si era cometido solamente en reacción a una provocación y no ejecutado a sangre fría.
En algunos de los sistemas vigentes se diferencia, por ejemplo, entre homicidio y asesinato en primer grado. El primero hace referencia a “un crimen de pasión” cometido por una reacción incontrolada ante una provocación, generalmente de una persona conocida; mientras que el asesinato en primer grado es “un crimen acompañado de premeditación”, llevado a cabo con total control de las facultades mentales y con frecuencia está dirigido hacia personas extrañas. Los homicidios son más frecuentes que los asesinatos y son tratados de forma menos severa, teniendo en cuenta que el acusado puede argumentar varios elementos en su defensa; y además, la sentencia más frecuente suelen ser algunos años en prisión; en contraste, para el asesinato, la sentencia puede llegar a ser cadena perpetua o la pena de muerte en algunos países (Averilí, 1982).
En el Código Civil Español (Edición actualizada de 1996) también se puede apreciar tal diferenciación entre agresión reactiva o emocional y agresión instrumental. Cuatro ejemplos de lo mencionado anteriormente son los siguientes:

Causas que eximen de la responsabilidad criminal
En el artículo 20 (pág. 111) se afirma que están exentos de responsabilidad criminal:
1. "El que a tiempo de cometer la infracción pena], a causa de cualquier anomalía o alteración psíquica, no pueda comprender la licitud del hecho de actuar conforme a esa comprensión. El trastorno mental transitorio no eximirá de pena cuando hubiese sido provocado por el individuo con el propósito de cometer el delito o hubiera previsto o debido prever su comisión.
1. El que obre en defensa de la persona o derechos propios o ajenos, siempre que concurran los requisitos siguientes:
Primero: Agresión ilegítima (....)
Segundo: Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla.
Tercero: Falta de provocación suficiente por parte del defensor.
Sexto: El que obre impulsado por miedo insuperable"

De las circunstancias que atenúan o que agravan la responsabilidad criminal.
Artículo 21: Son circunstancias atenuantes (p.I 13):
2. “La de actuar el culpable a causa de su grave adicción a sustancias que le producen intoxicación plena por consumo de bebidas alcohólicas (....) siempre que no haya sido buscado con el propósito de cometerla o no se hubiese previsto o debido prever su comisión (....).
3. La de obrar por causas o estímulos tan poderosos que hayan producido arrebato, obcecación u otro estado pasional de entidad semejante”.
Artículo 22: Son circunstancias agravantes (p.l 14):
1. “Ejecutar cl hecho con alevosía. Hay alevosía cuando el culpable comete cualquiera de los delitos contra las personas empleando en la ejecución medios, modos o formas que tiendan directa o especialmente a asegurarla, sin el riesgo que para su persona pudiera proceder de la defensa por parte del ofendido.
2. Ejecutar el hecho mediante disfraz (..•.)
3. Ejecutar el hecho mediante precio, recompensa o promesa”.

De la aplicación de las penas
Artículo 66: (p.l33) En la aplicación de la pena, los Jueces o Tribunales observarán, según haya o no circunstancias atenuantes o agravantes, las siguientes reglas:
2. “Cuando concurra sólo alguna circunstancia atenuante, los Jueces o Tribunales no podrán rebasar en la aplicación de la pena la mitad inferior de la que fije la Ley para el delito.
3. Cuando concurran una o varias circunstancias agravantes, los Jueces o Tribunales impondrán la pena en la mitad superior de la establecida por la Ley.
4. Cuando sean dos o más las circunstancias atenuantes o una sola muy cualificada, los Jueces o Tribunales, razonándolo en la sentencia, podrán imponer la pena inferior en uno o dos grados a la señalada
por la Ley (..)".

DeI Homicidio y sus formas
Artículo 138:
(p.l65) “El que matare a otro será castigado, como reo de homicidio, con la pena de prisión de 10 a 15 anos
Articulo 139: (p.l6S) “Será castigado con la pena de prisión de 15 a 20 años, como reo de asesinato, el que matare a otro concurriendo alguna de las circunstancias siguientes:
1. Con alevosía.
2. Por precio, recompensa o promesa.
3. Con ensañamiento, aumentando deliberada e inhumanamente el dolor del ofendido”.
Artículo 140:
(p.l 66) “Cuando en un asesinato concurran más de una de las circunstancias previstas en el artículo anterior se impondrá la pena de prisión de 20 a 25 anos
Artículo 142: (p.l66) “El que por imprudencia grave causare la muerte de otro, será castigado, como reo de homicidio imprudente, con la pena de prisión de 1 a 4 años”
Los ejemplos anteriores indican claramente que, en el Código Penal español vigente, todas las circunstancias relacionadas con agresión reactiva o emocional son consideradas como atenuantes del delito, mientras que aquellas referidas a la agresión instrumental forman parte de los agravantes, tanto para la tipificación del delito como para las sanciones que contempla.

Agresión y Violencia.

Igual que con el término agresión, también resulta útil consultar el Diccionario de la Real Academia Española (vigesimoprimera edición, 1997) para conocer algunos de los significados de la palabra violencia en el lenguaje coloquial. Violencia: (del latín violentia) 1 fi “Cualidad de violento”. 2. “Acción y efecto de violentar o violentarse”. Violento/a: (del latín violentus)l. Adj. Que está fuera de su natural estado, situación o modo. 2. Que obra con ímpetu y fuerza. 3. Dícese de lo que hace uno contra su gusto, por ciertos respetos y consideraciones.
Las definiciones anteriores permiten extraer dos elementos fundamentales en la conceptualización de la violencia, los cuales son retomados por los estudiosos del tema: el desequilibrio de fuerzas entre las personas o grupos implicados y la magnitud de la acción. Es decir, el agresor inicia su acción violenta desde una posición de “poder y dominio” que le facilita tener más control sobre su víctima o víctimas, que se encuentran en un estado de indefensión, producido tanto por la superioridad (en número, en estatus económico, social, laboral, etc.) del atacante, como por la intensidad del acto violento.

Autores de nuestro entorno como Ortega y Mora-Merchán, los diferencian afirmando que un acto de agresión puede ser de responsabilidad compartida, teniendo en cuenta que la confrontación se origina en necesidades de ambos contrincantes. La violencia, en cambio, implica siempre la existencia de una asimetría entre los sujetos implicados “(...) es el ejercicio de abuso de la fuerza o del estatus social del que tiene más capacidad de maniobra contra el que, por distintas razones, no la tiene” (Ortega y Mora-Merchán, 1997 p.12). Por su parte Moreno Martin (1991) define la violencia como “aquellos ocios que implican la aplicación excesiva de fuerza “. Mientras que la agresión “se refiere no sólo al acto de fuerza en s4 sino que al mismo tiempo hay que añadirle la intención de querer causar daño de quien lo ejecuta“, siendo la guerra “la manifestación cumbre de la violencia y de la agresión, ya que en la misma se aplica una excesivafuerza
destructiva con la intención explícita de causar daño al bando enemigo” (p. 48).
Otros autores dan mayor importancia al daño físico en sus definiciones de violencia y así Hinde y Groebel (1989) se refieren a ella como aquella conducta que frecuentemente intenta causar daño físico, aunque no es siempre esa su única intención.
En esa misma dirección, Berkowitz expresa que el término violencia lo utiliza ‘sólo para referirse a una forma extrema de agresión, un intento premeditado de causar daño físico grave” (Berkowitz, 1996, p.33). Es decir, en la investigación científica sobre el comportamiento agresivo humano, es frecuente que se haga referencia a él tanto con el término agresión como violencia y se afirma que “las definiciones concretas de Agresión y Violencia son prácticamente interminables y muy poco unformes, constatándose en los últimos años la ampliación, d¿ferenciación y pluralización del concepto de “violencia” (Schubarth, 1993, p.3 1).
Una de las diferenciaciones que se plantean es entre Violencia Directa y Violencia Estructural La primera es la tradicional Agresión fisica directa, aquellas conductas que se pueden reconocer y calificar como tales. La segunda es más indirecta y oculta, está presente y es causada por determinadas estructuras sociales, económicas, y políticas; por lo tanto, se la equipara con la injusticia social (Galtung, 1985). En este sentido, se define la violencia como “algo evitable que obstaculiza la autorrealización humana” (Galtung, 1981, p.96). La autorrealización se refiere a la satisfacción de las diferentes necesidades básicas tanto materiales como no materiales. Cuando estas necesidades no se satisfacen, se pueden dar cuatro tipos de Violencia que coinciden plenamente con lo que hoy se denomina “Exclusión Social”:
1. Violencia “Clásica” de la guerra al homicidio.
2. Pobreza y privaciones de tipo material.
3. Represión y privación de Derechos 1-lumanos.
4. Alienación y negación de necesidades “superiores”.

Los planteamientos anteriores se complementan con los de Baumann (1992) que define la Violencia teniendo en cuenta los siguientes aspectos:
• El término violencia se refiere a la conducta exteriorizada de individuos o sistemas sociales hacia individuos, o sistemas sociales o propiedades.
• Es física, psicológica o socialmente dañina o destructiva para la víctima de la violencia y también para el causante.
• La utilización de la violencia implica quebrar la voluntad de la víctima.
• La violencia implica siempre conducta deliberada o “consciente”, aunque ello no significa que los perpetradores cada vez que agreden se den cuenta de las consecuencias de sus actos.
• La violencia tiene un “propósito” para el individuo o sistema social que hace uso de ella.
En lo relacionado con la pluralización y ampliación del concepto de Violencia, es fundamental tener en cuenta que en la sociedad actual se han producido cambios cualitativos en el marco familiar, educativo y cultural, que están influyendo en la forma como los seres humanos se perciben a sí mismos y a los demás y en como se relacionan.
El entorno escolar, lugar privilegiado para la interacción, es en la actualidad uno de los ámbitos en los que con cierta frecuencia surgen conductas conflictivas, cuya resolución, en muchos casos, implica a la conducta agresiva. Estas situaciones nuevas han llevado a investigar el comportamiento de los estudiantes en la escuela y en los institutos.
El término más aplicado es “Violencia Escolar” (Smith y Sharp, 1994; Ortega, R. 1994 a; 1994b; Fotinos, 0. 1995; Fuchs, M, Lamnek, 5 y Luedtkel, J. 1996; Campan y Lindstrtsm, 1997, entre otros).

La Violencia Escolar se define como <‘todo el espectro de actividades y acciones que causan dolor o lesiones fisicas o psíquicas a las personas que actáan en el ámbito escolar, o que persiguen dañar los objetos que se encuentran en dicho ámbito” (Hurrelmann, 1990, p.365).
En diferentes estudios sobre Violencia Escolar realizados en Alemania, se utiliza el término “conductas agresivas o violentas” para designar la conducta agresiva verbal, peleas con otros escolares, difusión de mentiras sobre los compañeros, insultos a los profesores, causar daños y pintar las propiedades de la escuela o actos vandálicos (Funk, 1995 a, 1995b; Fuchs y otros, 1996; Schubarth, 1997).
En Francia, en las diferentes investigaciones que han llevado a cabo el Ministerio de Educación y la Policía Nacional, la Violencia Escolar está definida con indicadores como las agresiones físicas (golpes y lesiones) y la agresión verbal que sufren alumnos y profesores, las extorsiones, el número de daños materiales y los robos cometidos contra las personas y los centros educativos (Fotinos, 1995; Debarbieux, 1994, 1997; Ballion, 1996).
En nuestro país, cuando investigan la violencia escolar, la definen como una especie de maltrato grave que produce victimización, se prolonga en el tiempo y la víctima la percibe como una vivencia muy frecuente en su vida. Las formas más comunes son: agresión verbal, agresión fisica, robo, destrozo de pertenencias, insultos, aislamiento, rumores y amenazas (Vieira, Fernández y Quevedo, 1989; Ortega, 1992; 1994 a; 1994 b; Ortega y Mora-Merchán, 1995 a y 1995 b, entre otros).

Definición en la presente Investigacion.

Teniendo en cuenta todos los planteamientos anteriores, se puede comprobar que aún hasta el momento actual no hay un acuerdo generalizado entre los investigadores respecto a los términos agresión o conducta agresiva y violencia, destacándose el hecho de que en muchos casos, como sucede con la “violencia escolar”, está definida con indicadores de conducta agresiva, ya sea agresión fisica o psicológica, directa o indirecta, verbal o no verbal, dirigida a las personas o contra los objetos. Por lo tanto, para evitar confusión, no utilizaré el término Violencia ni Violencia Escolar y durante la investigación sólo haré referencia a la palabra Agresión o Conducta Agresiva, la que defino como cualquier acción no accidental que produce daño fisico o psicológico, o que representa un grave riesgo para originarIo y que puede ocurrir en todo tipo de contextos y relaciones específicamente a hacer daño como acciones realizadas con otra intencionalidad, en cuyo desenlace se pueden utilizar diferentes estrategias por parte de los implicados. De tal manera, se considera agresión: pegar, aislar intencionadamente, insultar, humillar, burlarse de alguien, empujar, romper las cosas de alguien intencionadamente, hablar mal de otra persona, amenazar, extorsionar, robar, etc.

Conclusiones.

De los planteamientos expresados en este capítulo se derivan las siguientes conclusiones para esta investigación:
1. El concepto agresividad hace referencia a una disposición o capacidad presente en los seres humanos, que se puede activar ante determinadas situaciones de interacción social, dando origen a múltiples respuestas entre las que destacan actos o comportamientos agresivos.
2. El concepto agresión hace referencia al acto en sí, a la conducta observable, siendo la conducta agresiva un fenómeno interactivo y multicausal, en el que hay un componente biológico que únicamente predispone a las personas hacia la agresión pero no las condena a ejercerla; un componente contextual donde se generan y manifiestan las tensiones, frente a las cuales la respuesta agresiva es sólo una de las múltiples formas de afrontamiento, en las que intervienen como mediadores los componentes cognitivos, afectivos, emocionales y socioculturales, que confirman el papel activo del ser humano en el control de la conducta agresiva, potenciando su prevención e intervención y negando la inevitabilidad de dicha respuesta.
3. Existe un gran consenso entre los investigadores en que toda conducta agresiva intenta dañar intencionalmente a otra persona, pero este consenso disminuye al plantear la función que cumple dicha conducta para el agresor y los fines que persigue cuando trata de hacer daño.
4. Los planteamientos anteriores llevan al reconocimiento de diferentes tipos de agresión que aunque estén integrados por componentes cognitivos, afectivos y conductuales, éstos se combinan de diferentes maneras dando como resultado formas distintas de conducta agresiva, entre las que destacan la agresión instrumental y la agresión reactiva o emocional.
5. La instrumental es la que utiliza la agresión como medio para alcanzar otro fin más importante que el daño causado a la víctima y la reactiva o emocional es la que se produce como resultado de una intensa activación interna que desborda la capacidad del individuo o grupo para manifestarse de otra manera. Esta diferenciación también es recogida en el Código Civil Español considerando todas las circunstancias relacionadas con agresión reactiva como atenuantes del delito y las relacionadas con agresión instrumental como agravantes tanto para la tipificación del delito como para las sanciones que contempla.
6. Por su parte la violencia es una modalidad de conducta agresiva caracterizada por el desequilibrio de fuerzas entre las personas o grupos implicados y por la intensidad del acto violento. Es decir, el agresor parte desde una posición de poder y dominio que genera un estado de indefensión en la víctima tanto por la superioridad (numérica, de posición social, económica, laboral, cultural, etc.) como por la magnitud de la acción.
7. Aunque esta investigación se realiza en el medio educativo, no utilizaré el término “violencia escolar” con el que frecuentemente se denominan las conductas agresivas que se producen en este entorno, sino que haré referencia a la agresión o conducta agresiva definida a partir de las siguientes características:
• Intencionalidad (acción no accidental, dirigida específicamente a hacer daño, o acciones con otra intencionalidad).
• Consecuencias (físicas, psicológicas o grave riesgo de originarías).
• Tipo de relaciones (tanto simétricas como no simétricas).
• Contexto (educativo, familiar y social en general).
• Conductas concretas (ejemplo: pegar, insultar, humillar, empujar, hablar mal de alguien, robar, romper o dañar cosas de alguien intencionadamente, amenazar, etc.).
• Autores (preadolescentes y adolescentes, con edades comprendidas entre los 11 y los 18 años), centro de atención de la segunda parte

6 comentarios:

  1. Es una excelente publicación..

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  2. información importante en tu bolg. gracias

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  3. información importante en tu bolg. gracias

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  4. Es muy buena la tesis me gustaría saber mas de los componentes de la conducta agresiva y cuales son los títulos de los libros para poder investigar mas, megustaria aplicarlo a mis estudiantes

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  5. Puedes publicar los referentes bibliográficos por favor?

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  6. Me parece muy completa la publicacion sobre el tema de Agresión, conductas agresiva y Violencia, y muy bien soportado de acuerdo a la investigación Científica Felicidades Dra. Fabiola Muñoz las personas que nos dedicamos al área de salud mental y Desarrollo Humano debemos conocer esto de manera precisa. Elizabeth Galan Dinámica Familiar Laguna AC. Torreon Coauila, Mexico , miembros de Red Voz Pro Salud Mental www.vozprosaludmental.org

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