lunes, 4 de junio de 2012

Aniversario de la Implementacion Ley de Responsabilidad Penal Adolescente.LRPA. Chile. A cinco años de su Implementacion. Carlos Espinoza Jara

Una breve introduccion: 
Con motivo del aniversario de la Implementacion de LRPA, es bueno señalar algunas precisiones . Hoy aparecen algunos connotados señalando que dicha ley no debiera haberse implementado, ya que las condiciones de infraestructura y conocimientos de los que debían implementarlas no estaban a las alturas de las necesidades. Es cierto que al comienzo de dicha ley no se contaba con aquello, pero no por eso, no se debía implementarla. Es mas, como lo he señalado en reiterados documentos, y en este articulo que precede, lo he manifestado en reiteradas ocasiones, que en  países que la han implementado, han tardado mas de 10 años en observar los logros de aquella decisión política, es  así como Canada, EEUU, España, Alemania e Inglaterra, así se observa en sus cifras que dan a conocer, y ninguno de ellos partió con todo hecho.

Por ultimo como lo he señalo, el salir desde el concepto de la ley  del asistencialismo y pasar a la rehabilitación , es un paso tremendo, que por cierto implica capacitar a aquellos que deben cambiar ese paradigma, que nunca es fácil , al contrario. Mas bien aquellos que sostienen que no se habría haber implementado, sin lugar a dudas son parte del problema.
Para terminar,  el paso siguiente y que se comenzó a gestar hace unos años atrás, del cual fui parte, es el de separar administrativamente en la institucionalidad actual, a los adolescentes infractores de los infanto adolescentes que están con medidas de protección.
Es bueno señalar que articulo que pongo a vuestra disposicion fue publicado hace 2 años, el cual hoy le incorporado nuevos antecedentes.
El Comienzo e Implementacion de la nueva ley penal juvenil (LRPA 2007) en Chile, nos obliga a observar la producción de conocimiento que se esta produciendo en la actualidad referido al tema, como así mismo la experiencia en curso que se esta desarrollando.
Es interesante observar los avances en dicho conocimiento, como así mismo las tendencias de dichas investigaciones. Hoy, la comunidad científica esta preocupada -como los gobiernos- de las causas, razones e intervención de la conducta infractora infanto adolescente, el que motiva al sujeto a tener este vinculo infractor con la sociedad. 

El presente Documento es una mirada, una  revisión  bibliografía actualizada a las  investigaciones que  está produciendo  el ambiente científico preocupado de  los adolescentes violentos; entendía como violencia  aquellas conductas como: la agresión, el hurto, la agresión sexual, las adicciones, alcoholismo, y otras.  La pretensión de observar los avances científicos modernos tiene como objeto entregar pautas, orientaciones y tendencias de lo que se esta ejecutando y como se esta actuando en lo referido a las causas de dicha conducta.  
No cabe duda que con  la Implementacion de la nueva Ley Penal Juvenil (Junio 2007), se termina la época del sólo Asistencialismo, y se pasa concretamente a una de, Prevención y Rehabilitación;  es bueno señalar que en todos los países donde ya se está implementado las nuevas leyes penales juveniles, producto de los acuerdo de la Convención Internacional de  Derechos del Niño(1989), han debido realizar profundos cambios en su forma de entender y actuar ante esta problemática o están en eso, cambios que significan grandes esfuerzos  por parte de los gobiernos y sus instituciones publicas y privadas, en donde los resultados solo se observaran dentro de los próximos años. 

En nuestro país ha existido preocupación por parte de investigadores; Mettifogo, Sepulveda (La situación y el tratamiento de jòvenes infractores de ley en Chile.2004 y, Trayectorias de Vida de jóvenes infractores de ley. 2005, CESC), Paz Ciudadana, Vanderschueren, Lunecke (Prevención de la delincuencia juvenil, análisis de experiencias internacionales 2004). Alarcon, Vinet y Savio (Estilos de Personalidad y desadaptación social durante la adolescencia U. de La Frontera 2005), R. Florenzano con respecto a los trastornos disociales en los infanto adolescentes. De la Barra, Toledo y Rodriguez, (Predictores tempranos de problemas conductuales y cognitivos 2003). y otros  con respecto a estos temas; hace unos años que todos ellos vienen planteando el  observar lo que  esta haciendo el mundo desarrollado con estos adolescentes infractores, es más, han propuestos revisar algunas técnicas que se están ejecutando en los países del primer mundo. Espero en un próximo trabajo describir las técnicas que se están utilizando en profundidad, me refiero a la técnica Cognitiva Conductual, de gran proveedora de programas y comprobada eficacia cientifica.  Destaco reciente Investigación implementada por Sename ( Estudio Diagnostico de la Situación Actual de La Atención en Salud Mental y Psiquiatría para la Población de Adolescentes que Cumplen condena en CIP-CRC,2012., Castillo,Abarca,Piñol,San Martin,Mellado.Tierra de Esperanza).
Esta ultima investigación viene a suplir una tremenda necesidad en el abordaje de adolescentes, que dice en relación a su salud mental, por lo tanto el objeto de estudio se presenta con mas claridad para su rehabilitacion. Lo anterior lo sostienten, como imprescindible, el trabajo de  Santiago Redondo Illescas.( Manual para el Tratamiento Psicológico de los Delincuentes.2008,Piramide). 
 

Inicios, Causas y Razones.

Existe en la actualidad en la investigación científica internacional evidencia relacionada  con la violencia  doméstica o intrafamiliar y la violencia ejercida por fuera del hogar.

En primer lugar, una tendencia a la reproducción de la violencia doméstica, de tal modo que se ha podido establecer la existencia de un proceso de transmisión intergeneracional de este tipo de violencia ( Straus, Gelles, y Steinmetz,1980; Huesmann,2002, Eron, Lefkwitz y Walter 1984; Widom 1989; Dodge, Bates&Pettit 1990 y 1997; Kalmus 1994; Huesmann, 2002).

En Segundo lugar, también se ha encontrado evidencia empíricas  que señalan una tendencia a reproducir por fuera del hogar la violencia vivida en la familia. Diversos estudios realizados a nivel internacional han hallado una correlación positiva entre la exposición  a la VIF y el desarrollo de comportamientos criminales y violentos por fuera del hogar (Mc Cord, 1979;Widom, 1989; Margoliny Gordis,2000).

En tercer lugar, algunos estudios también han puesto en evidencia la tendencia a una transmisión intergeneracional de la criminalidad. En efecto, Nagin (1999) reporta un estudio realizado en Londres en el cual se constató que los jóvenes cuyos padres  registraban antecedentes criminales tenían  más probabilidades de ser arrestados que los otros. Si la madre también tenía  antecedentes criminales, el riesgo aumentaba  aún más. Farrington (1996) cita siete estudios longitudinales realizados en Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña que arrojan evidencias sobre esta tendencia.

Los hallazgos señalados, nos informan que la etiología o génesis del tema que nos ocupa y nos ocupara en adelante, se producen en muchos casos durante la niñez, en el seno de la familia. Diversos estudios han demostrado que la agresión excesiva en la primera infancia, concretamente la agresión física, es un elemento predictor importantísimo de conductas o comportamiento violento en  la adolescencia y en la juventud, (Dodge,2003;Nagin y Treblay, 1999; Klevens,2000).

Como se ha señalado, los estudios longitudinales que se han realizado sobre el tema  informan la relación de continuidad que existe entre la agresión en la infancia y las conductas violentas en la adolescencia (Huesmann, Eron, Lefkowitz y Walter,1984; Tremblay et.al;1996; Farrington y Hawkins,1991); tambièn se ha podido demostrar que la agresión física a los seis años de edad es predictiva de muchos comportamientos posteriores como la sexualidad precoz, deserción escolar y el consumo de alcohol y drogas (Nagin, 1999) , de ahí que muchos investigadores recomiendan que los esfuerzos de prevención  deben ser orientados  a limitar la trayectoria de desarrollo hacia la violencia y delincuencia  interviniendo los primeros años de vida; como así mismo, recomiendan que en el proceso de rehabilitación se deben tener en cuenta cuales fueron los factores de riesgo que permitieron la aparición de la conducta antisocial, ya que el entrecruzamiento de ellos o prevalencia determinan ciertas y no otras conductas se muestren, por lo tanto, el saber los orígenes y causas prometen una mejor rehabilitación. Aquí es importante señalar, en el proceso de diagnostico se debe incorporar la necesidad de observar en forma sistemática los factores de riesgo.

Desde el punto de vista de la Psicología Dinámica, la valoración de una conducta como antisocial o infractora debe basarse más en sus motivaciones que en criterios externos. Se puede considerar la infracción infanto adolescente determinada por la superposición de tres tipos de factores o variables que interceden:



a)    se relaciona con una predisposición particular de la personalidad o estructura del adolescente que corresponde al “carácter antisocial o infractor latente”.Este tipo de personalidad o característica se gestaría en las primeras relaciones e identificaciones infantiles con sus padres y su medio;
b)    la gravitación de las influencias sociales y familiares durante la latencia y adolescencia, son capaces de transformar la infracción latente en delincuencia manifiesta;
c)    por último se puede considerar como un fenómeno directamente ligado a la adolescencia, no solamente por la edad en que se manifiesta (la infracción), sino también, porque en ella (la adolescencia) se expresan los conflictos tìpicos de este período, emergiendo en algunos casos de forma patológica. Los problemas y conflictos psicológicos por lo que atraviesa el adolescente pueden hacerlo más vulnerable a conductas antisociales.


Las investigaciones realizadas indican que, en las interacciones que progresivamente los niños van estableciendo con los demás a  partir  del nacimiento, el comportamiento agresivo aparece muy tempranamente. En efecto, Lady y Peters(1992) señalan manifestaciones  de agresión en respuesta  a emociones intensas en niños de cinco meses  (por ejemplo tirarse el pelo). De acuerdo con Tremblay  a la edad de 17 meses  cerca de la mitad de los niños/as que ellos estudiaron  empujaban a otros y el 25% daba patadas. A los 2 años, alrededor del 80% de los niños habían sido alguna vez físicamente agresivos con otros. De esta forma, se considera que la agresión es normal y común en la primera infancia.

Se logro constatar (Tremblay 2002) que la agresión  física  se incrementa durante los 30 primeros meses  de vida, presenta su índice más alto a los 2 años y medio, y comienza a declinar. Menos niñas que niños alcanzan los niveles más altos de agresión  y las niñas tienden a reducir la frecuencia  de su comportamiento agresivo más temprano. De todas formas hace notar – este autor- el uso espontáneo de la agresión  en la muy temprana infancia y señala que los años pre-escolar constituyen  el período en el que los niños aprenden a regularla. En efecto, durante la primera infancia generalmente el contexto social socializa a los niños para modificar sus comportamientos agresivos y contribuye a que desarrollen competencias que incrementan  su capacidad para regular sus emociones y desarrollar conductas alternativas a la agresión. Cuando por diversos factores  los niños no desarrollan  estas competencias, presentan un déficit considerable en sus relaciones sociales con sus cuidadores y pares. A juicio de Keenan (2002), los niños pre-escolar que fallan  en el desarrollo de competencias que regulan  su agresión están en un alto riesgo de presentar problemas de conducta y un comportamiento agresivo y antisocial crónico.

Algunos investigadores consideran  que la agresión  se configura como un problema de comportamiento cuando es persistente y los niños la exhiben en diferentes contextos (Klevens, 2000). Ademàs de las conductas agresivas, estos niños presentan otras características como impulsividad, desobediencia, comportamiento oposicionista, reacciones agresiva a la frustración  como las “pataletas y rabietas”, las mentiras o trampas, errores en la interpretación  de los estímulos  con tendencia a atribuirles  hostilidad, híper vigilancia  y alta  sensibilidad a los estímulos negativos, repertorio limitado de alternativas  frente a soluciones  de conflicto y percepción  de las soluciones violentas como las más efectivas. Es frecuente que los niños con problemas de comportamiento agresivo presenten también hiperactividad y déficit de atención, así como algunos de los trastornos del aprendizaje que inciden en el rendimiento académico. Campbell (1995) plantea que en los estados Unidos, en un grupo de niños de edad pre-escolar, entre el 7% y el 15% presentan este tipo de problemas. Sostiene, que no todos se vuelven adultos violentos o delincuentes pero su probabilidad es alta.

El problema es, que pasa cuando estos niños no logran aprender a regular su agresión en la primera infancia?. Lamentablemente la proyección que se puede hacer es muy negativa, están expuestos a sufrir una serie de problemas, dentro de estos están –como se señalo antes- pobre desempeño académico, deserción escolar, consumo de alcohol, adicciones,(el 63% de los infanto adolescentes infractores o delincuentes presentan consumo de drogas, (Paz Ciudadana), precocidad y promiscuidad sexual, infracciones de transito, inestabilidad laboral y afectiva, violencia  intrafamiliar, delincuencia y criminalidad adulta (Klevens 2000). No esta demás señalar la importancia de prevenir este tipo de comportamiento, no solo teniendo en cuenta la situación de quienes la viven, sino tambièn por los efectos psicosociales y costos económicos que generan en la sociedad y, como se ha señalado al principio, los grados de inseguridad que producen en la sociedad.

Siguiendo con el esquema anterior, cabe preguntarse, el porque algunos de  estos niños  no logran o no aprenden a controlar esta agresión, cual es la causa que los lleva  o influye a desarrollar este tipo de comportamiento. En la investigación  moderna, actual, hay certeza que existe un conjunto de factores  que interactúan y que aumentan  la probabilidad de que un niño presente  trastornos de conducta agresiva, que por lo demás tienen carácter de acumulativas (Domitrovic y Greenberg, 2003). Es por eso que muchos autores e investigadores abordan el problema con un enfoque ecológico, pues sostienen, que los factores asociados con los problemas de conducta  tienden a agruparse  y a influir  de manera interrelacionada, así como a aumentar el riesgo en etapas del desarrollo subsiguientes.

Durante la niñez y fundamentalmente durante la adolescencia, aparecen y consolidan patrones de comportamiento de gran trascendencia  para la salud del resto de la vida. Una buena parte de los problemas de conducta en la adolescencia  comienzan y se cronifican en la infancia. Igualmente  una buena proporción  de  problemas en la vida adulta tienen su inicio en cambios drásticos acaecidos  durante la adolescencia. Por lo tanto la necesidad de intervención temprana parece obvia; llama la atención sobre una característica particular de los comportamientos de riesgo en  la adolescencia, como es la evidencia de las interrelaciones existentes entre  sus diversos tipos. Las conductas de riesgo tienden a covariar sistemáticamente en su ocurrencia, de tal modo que existe una alta probabilidad de encontrar varias conductas de riesgo presente en un mismo adolescente, pudiéndose tomar cada una de ellas como predictoras de las demás.

Esta co variación llevó a formular el Síndrome de la Conducta de Riesgo, definido como una constelación organizada de comportamientos en un mismo individuo que supondría riesgos para la salud, y que se presentan de forma conjunta en lugar de como conductas aisladas o independientes. Este patrón de comportamiento se mostraría durante la adolescencia (12-18).

Existe un amplio consenso entre los investigadores, acerca de la naturaleza multicausal de la conducta infractora o antisocial. Recomiendan  que cualquier abordaje preventivo y/o rehabilitador de estas conductas debe asentarse necesariamente en la identificación  y evolución  de cuáles son los factores de riesgo responsable del inicio  y mantenimiento de las mismas.

Frente a lo anterior, y recurriendo a la literatura existente, que es muy amplia, tratare de caracterizar los principales Factores de Riesgo: Individuales, Familiares, Escolares y Sociales que podemos observar como asociados al desarrollo o aparición  de comportamientos agresivos y violentos en los niños y adolescentes. También se señalaran los Factores Protectores de los mismos.

En relación a los Individuales, hay certezas en la evidencia empírica desarrollada por investigadores, que existen algunas características individuales  que se observan  a muy temprana edad en los niños y que, éstas influyen en la aparición  de comportamientos agresivos. El Género, como característica individual, los problemas neurocognitivos y algunos rasgos de personalidad.

El género pareciera ser un factor influyente, ya que los hombres, en especial los jóvenes son una gran mayoría tanto victimas como los agresores de todo tipo de violencia, (no obstante que las ultimas cifras han aumentado en relación a la presencia femenina en hechos de violencia). Este predomino aparece  desde los primeros años de vida y se considera  que nos es atribuible únicamente  a razones biológicas, sino también  a los procesos de socialización  y a factores culturales (Kleven 2000).Las estadísticas oficiales de todos los países muestran como los varones son arrestados y hallados culpables de delitos en más ocasiones que las mujeres. Los varones son más agresivos físicamente que las mujeres en la mayoría de los escenarios naturales (Eagly y Steffen,1986).

Campbell señala que la agresividad de los varones es un mecanismo para afianzar su dominio y poder, mientras que en las mujeres serviría  para expresar sentimientos negativos. La cultura de los chicos y chicas difiere notablemente existiendo un espectro de factores que juegan una indudable influencia en posible desarrollo de conductas antisociales.
1.- desde la infancia, los niños tienden a jugar en lugares abiertos a diferencia de las niñas preferentemente en lugares cerrados.
2.-los niños juegan en grupos grandes, mientras que las niñas se juntan en díadas y/o triadas.
3.- el juego de los varones es de mayor contacto físico  y rudeza en comparación con las niñas.
4.-hay más peleas en los grupos de varones.
5.-los encuentros sociales entre los varones tienden a estar orientados a la dominación o formación jerárquica.
6.-el liderazgo en las mujeres es visto como algo favorable, imitable y que permite obtener buenos resultados, sin embargo, en los varones es visto como dominante y con tendencia a tomar formas agresivas o de humillación.
7.- el concepto de amistad es distinto en las mujeres que en los varones, predominando en ellas relaciones más profundas y emotivas.
8.- no queda claro si es más fácil entrar en grupos de varones o de mujeres.
9.-el contenido del discurso en las mujeres tiende a crear y mantener relaciones y, en caso de criticas, las realizan de forma aceptable frente al estilo más agresivo de los varones.(Lever, et al. 1976).
La impulsividad, la hiperactividad, el déficit de atención y bajos niveles de inteligencia, se encuentran dentro de los problemas neurocognitivos, los cuales constituyen rasgos de temperamento o rasgos que presentan inestabilidad, (Hein, Barrientos, 2004), señalan que el síndrome de Hiperactividad y Déficit de Atención se asocian indiscutiblemente con las conductas o comportamiento agresivo. El síntoma hiperactivo del tipo impulsivo, es la causa de desajustes sociales que le significan al niño establecer relaciones personales muy pobres con su entorno, padres, profesores y amigos. El comportamiento de estos adolescentes  produce rechazo entre sus pares, lo cual repercute en ellos negativamente.

La búsqueda de sensaciones representa la necesidad de buscar y experimentar sensaciones novedosa, variadas y complejas, de las que pueden derivarse riesgos físicos y/o sociales (Zuckerman, 1979). Este autor relaciona la búsqueda de sensaciones con el componente impulsivo de la extraversión, la carencia  de acuerdo con las normas sociales, la baja responsabilidad y tener poco auto-control. La agresividad, se ha encontrado continuidad entre el comportamiento antisocial y las muestras de agresividad temprana con  respecto  al posterior ejercicio de conductas violentas

Con respecto a la inteligencia, es donde se muestra en estos niños un dèficit, Moffit (1993)  revisó 47 estudios sobre factores relacionados con la delincuencia. En esta revisión encontró que uno de los factores consistentemente asociados es el bajo cociente intelectual (C.I.), y que este déficit se encuentra especialmente en la inteligencia verbal y, que la asociación es independiente del estrato socioeconómico. Otros Investigadores sugieren que el déficit  se encuentra en la baja capacidad para manejar conceptos abstractos, y para explicar la asociación que se ha encontrado entre bajos niveles de inteligencia y delincuencia, Hein y Barrientos plantean que la tendencia hacia la delincuencia puede explicarse porque los individuos presentan una baja capacidad para reflexionar y predecir las consecuencias de sus comportamiento, en esto último hay consenso con respecto
a ellos, es más, las actuales legislaciones penales juveniles parten de este criterio con respecto a su enjuiciamiento.

En lo que dice a los rasgos de personalidad, Farrington  y Hawkins (1991) encontraron en su investigación  longitudinal una mayor propensión  entre los niños identificados como más temerarios a ser posteriormente delincuentes. Tremblay (1999) informa  que en un estudio realizado en Montreal se encontrò que aquellos  que en pre-escolar  tenían una alta búsqueda de estímulos y sensaciones, (no temían a nada), eran los que  más alto riesgo tenían de ser antisociales posteriormente.

Por el contrario, aquellos niños  que también tenían una alta búsqueda de sensaciones y tampoco le temían   a las experiencias, pero que se diferenciaban  de los primeros  porque eran dependientes de lo social, tenían  menor riesgo de presentar problemas de comportamiento. Tremblay sugiere que la sensibilidad a la gratificación social, y por ellos la empática  y la prosocialidad, son factores protectores y mediadores que disminuyen el riesgo de desarrollar comportamientos agresivos.

Con respecto a los factores familiares existe acuerdo entre los investigadores en cuanto a que las características de la familia pueden proteger o predisponer al desarrollo de comportamientos agresivos y violentos en los niños y los adolescentes, de hecho la tendencia mundial es a trabajar con los grupos de familia de estos niños, las características que más se destacan  son el nivel socioeconómico, los estilos y practicas de crianza, la exposición  a la violencia intrafamiliar como victima o como testigo, las familias separadas o desmembradas y el conflicto entre los padres, las características de los vínculos afectivos con los padres y la perdida o separación  de alguno de ellos, así como los antecedentes criminales de los padres.

El bajo nivel socioeconómico de la familia es un factor informado por muchos investigadores (Webster-Stratton-Klevens-Dodge-Hein-Barrientos). El sufrir de situaciones de marginalidad o pobreza es una fuente de stress, que afecta a la dinámica familiar, en donde se manifiestan depresiones parentales, la hostilidad parental y la desorganización general de  las funciones familiares, al resentirse la estructura familiar impacta en el desarrollo del adolescente. Sin embargo es difícil aislar- sostienen- la influencia de este factor, condiciones de pobreza producen una situación de vulnerabilidad que, junto con otros factores, predisponen al desarrollo del comportamiento agresivo. Klevens y otros sostienen  o sugieren que la pobreza parece actuar a través  de su influencia  sobre la calidad y cantidad de las interacciones  de los padres con los hijos.
En relación al rol que juega la crianza, es importante señalar el proceso de socialización que viven los niños  y tener presente que el aprendizaje de la regulación  de la agresión  durante la primera infancia comprende un amplio abanico de procesos. En Forma ideal éste comienza  con la responsabilidad de los tutores, cuidadores o padres,  y se extiende  hasta incluir la socialización  del autocontrol del comportamiento – tema que se vio antes-, las respuestas empáticas  y pro sociales y las habilidades para resolver problemas. Los padres y cuidadores que tienen respuestas inadecuadas a la regulación emocional y comportamental de los niños, incrementan  el riesgo de futuros problemas de agresividad (Keenan y otros).

Investigadores  han evaluado a niños pre-escolares con problemas y niños sin problemas (conducta agresiva), hacia el fin de la infancia  los niños con padres pasivos y permisivos presentaban los peores resultados, por lo tanto las disciplinas erráticas e inconsistentes  y la actitud pasiva o negligente de los padres son factores   asociados a las conductas agresivas (Bates, Pettit, Dodge, otros).

Es comprobado, producto de la experiencia,  que un niño esta en alto riesgo de desarrollar un comportamiento agresivo cuando sus padres u otros responden de forma inapropiada a  conductas del niño, especialmente cuando el niño tiene un carácter  difícil. La evidencia a logrado demostrar que los padres de niños  con problemas de conducta tienden a tener mayores dificultades para contener el comportamiento de sus hijos. Algunos son mas   permisivos o inconsistentes en su disciplina  y toleran comportamientos  como la desobediencia, las pataletas y la agresión, en cambio otros son  muchos más hostiles o punitivos o castigadores como respuestas a las conductas del niño, en todo caso se pueden dar las dos formas combinadas; Patterson habla de conducta coercitiva, en donde los padres responden en forma violenta, punitiva, (psicológica y física), esto contribuye al surgimiento de  agresión en el niño.

El maltrato físico severo, el maltrato en general en la infancia, ejercido por el padre o padrastro, es considerado un factor ligado en forma importante al desarrollo de comportamientos agresivos y delictuales, ya se ha planteado la consistencia de los hallazgos de distintas investigaciones  que le dan soporte empírico a lo que se conoce como la transmisión intergeneracional de la violencia intrafamiliar, así como a la tendencia a reproducirla por fuera del hogar. La vivencia  de maltrato produce sentimientos negativos  conllevando respuestas agresivas a los conflictos. Los padres de infanto adolescentes infractores emplean la fuerza, aplican o amenazan con el castigo físico, su disciplina es drástica  y se caracteriza por la perdida del control emocional, y exhiben irracionalmente la fuerza y las palizas repentinas. El castigo se aplica de forma inconsistente, con una manifestación errática que combina  restricciones excesivas y tolerancia inadecuada. (Patterson, 1984).

Se ha podido establecer dentro de las prácticas de crianza y de socialización, que la falta de supervisión  de los padres juega un papel muy importante. Tremblay y otros, encontraron que la ausencia de supervisión  de los padres  aumentaba la probabilidad de desarrollar comportamientos antisociales y, en la adolescencia este factor estaba mediado por las características de los amigos. Estos investigadores señalan que la falta o ausencia  de supervisión paterna o materna, establece la posibilidad de amistades  con pares vinculados a la delincuencia, y justamente por el estadio evolutivo de ellos, la adolescencia, los pares tienen una fuerte influencia, y por lo tanto, pueden sin lugar a dudas incidir en conductas antisociales. La influencia de los grupos de pares ha sido motivo de numerosos estudios.

Adolescentes con conductas infractoras tienden a tener amigos con las mismas características. Todos los comportamientos  se adquieren en un medio social, de ahí que se sostiene que las conductas que se muestran son las obtenidas en un contexto social. Si los amigos tienen tendencia a conductas de riesgo serán negativamente influenciados los adolescentes.

Las prácticas de crianza se implementan en el marco del vínculo afectivo que establecen los padres con sus hijos desde el momento del nacimiento, e incluso desde el momento de la concepción. Es por eso que muchos autores e investigadores plantean la importancia  de la relación que el niño establece con su madre o sustituta en sus primeros años de vida (Ajuriaguerra. 1979). En esta diada madre hijo de los primeros años, la relación que se establece depende  de la sensibilidad de la madre con respecto a las necesidades del niño y por cierto a la capacidad  de responder a ellas, a partir de ahí, el niño construye una imagen positiva o negativa de esa relación o vinculo (el apego) y por consiguiente también se instaura una imagen propia de él, de los otros y del mundo, a partir de ahí se instaura el sentimiento básico de confianza o desconfianza, de seguridad o inseguridad, determinando la forma como interactúa con los demás y el mundo.

Un vínculo insensible, inconsistente o negligente puede llevar a ese niño a percibir el mundo como hostil impredecible y por consiguiente desarrollar una predisposición de desconfianza. Aquello niños que presenta una conducta agresiva, presentan déficit en su interpretación de los estímulos y tienden a codificarlos como hostiles o agresivos. Klevens señala que  estos niños  son hipervigilantes e hipersensibles a los estímulos negativos, reaccionando de manera impulsiva y agresiva. Bowlby sostiene, que una atención distante, rechazante o abusiva y frìa conduce  al desarrollo de vínculos afectivos  inseguros del niño con su madre o cuidador; Ajuriaguerra lo caracteriza como un patrón de interacción  evitativo, desorganizado, que se asocia con retraso en el desarrollo mental, baja tolerancia a la frustración, despreocupación por los sentimientos y sufrimientos de los otros,(la psicología dinámica  señala que desaparece la culpa), comportamiento oportunista, agresión,  y por lo tanto mayor probabilidad de delincuencia. De este vínculo se construye el modelo mental sobre si mismo y sobre los demás, cuando priman las características negativas, antes señaladas, puede conducir  al desarrollo de comportamientos agresivos y antisociales.

Diferentes investigadores sostienen que, el desarrollarse en una familia desmembrada es un factor de riesgo para el desarrollo  de comportamiento antisocial en la infancia y adolescencia. Esta asociación entre familia desmembrada y comportamiento agresivo en los niños – sostienen- se hace evidente en los niños agresivos con madres adolescentes  y de familia monoparental.

También sostienen que estas características de la familia se presentan simultáneamente en hogares de bajos ingresos, no es posible determinar si lo que influye es la estructura de la familia o la situación socioeconómica del hogar , pareciera –señalan- que esta asociación  tiende a marcarse más cuando la ruptura familiar se produce por los conflictos entre la pareja y no cuando se da por la muerte de algunos de los padres, se ha planteado que lo que subyace a la relación  entre familia desestructurada y el desarrollo de comportamientos agresivos es estar expuesto al conflicto entre los padres.(Gonzalez, Fernandez, Secales, 2004)

Con respecto a los antecedentes criminales de los progenitores, se ha señalado que constituyen un factor de riesgo de gran envergadura (Nagin), hay bastante evidencia empírica con respecto a este factor. La conducta criminal y el alcoholismo del padre, en particular, han sido algunos de los factores  más potentes en el aumento del riesgo de comportamiento antisocial.

La escuela tiene abundantes elementos positivos como institución social y pedagógica: los buenos modales de comportamiento del profesorado, las expectativas de los alumnos adecuadamente altas con una respuesta eficaz, una enseñanza interesante y bien organizada, un buen uso de las tareas para la casa y seguimiento del progreso, buenas ocasiones para que los alumnos asuman responsabilidad, la atmósfera ordenada y un estilo de liderazgo que proporcione dirección pero sea receptivo a las ideas de los demás  y promueva una elevada moral en el personal (docente y Administrativo) y en los alumnos.

 Es indudable  que la presencia de estos factores incrementa el apego y el vínculo del infanto adolescente con la escuela, reduciendo la  posibilidad de aparición de conductas antisociales. Asimismo, las relaciones de apoyo mutuo entre el hogar y el colegio también son importantes. Desde las teorías del control social se ha enfatizado en la importancia  del apego o compromiso hacia la escuela  como importante factor protector  contra la violencia. La evidencia disponible apoya la hipótesis de que el bajo nivel de apego a la escuela predice un posterior comportamiento antisocial.

En relación a los factores de riesgo en la escuela, si bien no existe una gran producción  frente a este tema. Se ha descrito que los motivos màs recurrentes de abandono escolar de jóvenes infractores, corresponden a problemas de conducta, a problemas económicos y falta de interés, aquí aparece algo interesante, algunos investigadores sostienen que los jóvenes que abandonan el colegio por problemas económicos presentan menos posibilidades de tener conductas infractoras, no así aquellos que abandonan por aburrimiento o desmotivación. Se sostiene  que el tipo de practica disciplinarias de los maestros, tanto las punitivas y coercitivas, como las laxas o inconsistentes, pueden influir en el comportamiento agresivo de los niños, al igual que la falta de retroalimentación  positiva y la ausencia de normas claras y de información  precisa  sobre las consecuencias que puede traer infringirlas (Klevens, 2000).

Los niños que presentan elevados niveles de agresión, especialmente en distintos  contextos, están más propensos a tener un proceso difícil en la escuela y dificultades de aprendizaje. Los niños que son temporalmente más impulsivos, desatentos e hiperactivos con frecuencia reciben menos estímulos y apoyo por parte de sus profesores, y son castigados con mayor frecuencia. Estos niños presentan pobres competencias sociales y emocionales que los ponen en riesgo de ser aislados y rechazados por sus pares, por lo tanto su comportamiento difícil, o negativo les afecta  su habilidad para tener una buena relación con sus profesores.

El comportamiento negativo, la pobreza en sus relaciones, el rechazo de los profesores y de los demás niños influyen en el desempeño académico y en el proceso de aprendizaje, por lo tanto estos pobres logros se convierten en un factor de riego que se agregan y asocian con desajustes futuros.

Hay variados estudios que han abordado la relación  de la violencia y el lugar  donde se vive o barrio donde habitan quienes  presentan comportamientos antisociales, arrojan luces  sobre algunos factores de tipo social y contextual que pueden incidir en el desarrollo del comportamiento agresivo. La alta concentración de delincuencia y violencia ha llevado a deducir que existen algunas características de dichas áreas que estimulan o influyen en el comportamiento de riesgo adolescente. Se ha observado que cuando el joven abandona esas áreas bajan en forma importante sus conductas de riesgo, a pesar de mantenerse otros factores de riesgo. Se ha propuesto que para entender la delincuencia y la reproducción  social de la violencia, es necesario  tomar en cuenta las variables  del contexto como el barrio y el vecindario, considerando que éstas interactúan  con otros microsistemas como son la familia y el grupo de pares y amigos.

Llorente (2005) comenta que estudios realizados en Chicago  y otras ciudades de EEUU. 1942 y 1969 que indicaron  que las tasas de delincuencia infanto adolescente eran muy superiores  en las zonas del centro caracterizadas por el deterioro físico, desorden en el barrio y una alta movilidad de los residentes. Estudios posteriores  desarrollaron  la teoría  de las “ventanas rotas”, según la cual un entorno con deterioro físico, caracterizado por edificios y parques abandonados, calles oscuras, graffitis, así como de deterioro social, es decir, con alta frecuencia de peleas callejeras, gente en la calle, prostitución y bandas juveniles, favorece el desarrollo de la delincuencia. Sin embargo, algunos autores consideran que esta relaciòn  entre entorno desordenado y delincuencia es espuria, ya que ambas variables tienen causas comunes o están mediadas por otros factores  como las condiciones  de pobreza y falta de capital social, es decir, se derivan  de la ausencia de redes y conexiones sociales y de bajos niveles de regulación social, en el sentido que la comunidad ejerce un bajo control sobre los comportamientos de sus miembros.

Dada la dificultad –como se señalo anteriormente- que existe para aislar la contribución  de los factores contextuales al desarrollo del comportamiento antisocial, desde la perspectiva ecológica se considera que los factores  de distinto nivel que se han presentado antes, median en esta relación. Se cree que en las comunidades en que existe deterioro físico y social también se concentran  familias conflictivas con presencia de violencia intrafamiliar, así como hogares  monoparentales con jefatura maternal y bajos ingresos, lo cual incide negativamente en el control que ejercen los padres sobre los hijos, en parte debido a que muchos  casos se trata de mujeres solas que deben salir a trabajar y dejar a sus hijos sin supervisión.

Dentro de los factores sociales, se ha analizado la influencia  que la televisión ejerce sobre la conducta agresiva. Los estudios demuestran que una fuerte exposición  a mensajes televisados saturados con contenidos violento está asociado con la aceptación de la violencia como un elemento consustancial a las relaciones humanas.(OMS, y otros). Se señala que los niños tienden a imitar las acciones violentas que ven en televisión, a ser más tolerantes  con la agresividad y a aceptarla mejor, así como, a desarrollar otras formas de agresión  aunque no se hayan presentado como modelos en la pantalla. Se ha observado que en  las familias en las que se ha instaurado un patrón agresivo de interacción, los padres y los niños escogen preferentemente programas con contenidos violentos y que hay  más niños que niñas adictos a este tipo de programación.

Los niños y los jóvenes son consumidores importantes del material difundido por los medios de comunicación,  tales como los programas de entretenimiento y  publicidad. Los estudios efectuados en los Estados Unidos han encontrado que el hábito de ver televisión comienza a menudo a los 2 años de edad. Y que en promedio, los jóvenes entre 8 y 18 años ven unos 10.000 actos de violencia al año en la televisión. Varios Meta-anàlisis de los estudios  sobre la repercusión de los medios de comunicación  en la agresión  y la violencia han llegado a la conclusión  de que la violencia exhibida en los medios está positivamente  relacionada con la agresión hacia otras personas.(OMS 2003).



Factores de Riesgo  relacionados con conductas-problema.


Factores Individuales.                                             Contextuales/familiares

-Dificultad en el manejo de conflictos                      -Pobreza
-Habilidades  sociales deficitarias                           -Delincuencia
-Impulsividad                                                           -Enfermedad mental parental
-Trastornos de Atenciòn (TDA II)                            -Abuso parental de drogas
-Bajo CI                                                                    -Estresores
                                                                                 -Problemas maritales
Factores  de los Padres.                                          -Madres adolescentes

-Practicas de disciplina
-Supervisiòn baja                                                      Factores Escolares-Pares.
-Baja estimulaciòn
-Baja educación                                                         -Conductas ineficaces del
                                                                                      docente o profesor
                                                                                   -Conductas agresivas
                                                                                   -Rechazo de pares
                                                                                   -Asociación pares desviados  





Factores Protectores en Infancia.




Caracteristicas del niño.                        Caracteristicas de la familia y del ambiente.

-Buena salud                                             -Vivir con los padres
-Ser Niña                                                   -Familias sin muchos niños
-temperamento facil                                  -Cohesiòn familiar
-Desarrollo Controlado                              -Disciplina consistente
-Nivel de actividad moderado                   -Nivel socioeconomico estable
-Desarrollo normal del lenguaje                -Apoyo a la familia
-Locus de control Interno                           -Empleo estable
-No ser primogènito                                   -Bajo estrès
-Estrategias de afrontamiento flexibles
-Habilidades sociales buenas
-Apego seguro
-Ejecuciòn acadèmica buena
-Alta autoestima

Caracterìsticas de los Padres.

-Buen ajuste psicològico
-Educaciòn superior
-Padres sensibles y responsables                     -Inteligencia alta o normal
-Alta autoestima                                                 -Madre madura
-Estilo de afrontamiento flexible                         -Disponibilidad
-Conocimiento del desarrollo                             -Buenos modelos
-Buena salud                                                      -Supervisiòn cercana
-Disciplina clara, flexible con limites               




Factores Protectores en Adolescencia
                                               
                                                                  Factores Asociados a Escuela con Exitos
                 


-Cuidados estables                                  -Los niños pasan màs tiempo con material
-Adultos competentes                                             acadèmico




-Buen aprendizaje                                     -Se implican en forma efectiva (tareas)
-Habilidades en solucion de problemas    -Evaluaciòn directa, individual y frecuente
-Control del estrès                                     -Entrenamiento hasta que aprenden
-Autoestima alta                                        -Aplicaciòn de lo aprendido
-Valores claros                                          -La direcciòn invierte màs tiempo en
-Relaciones sociales                                   tareas pedagògicas que adminìstrativas 
-Facilidad para contraponerse a la
  presiòn del grupo
-Responsabilidad social
-Competencia social  y eficacia
  percibida
-Estrategias de enseñanza efectivas
-Buen estudiante
-Hogares intactos



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