jueves, 7 de julio de 2011

Análisis de las relaciones existentes entre la orientación y el clima motivacional con los comportamientos antisociales en jóvenes deportistas.

Resumen
El principal objetivo del estudio  fue examinar las relaciones entre la Teoría de metas y los comportamientos antisociales de jugadores en edades de iniciación. La muestra estuvo formada por 1007 deportistas de ambos sexos, con edades comprendidas entre los 11 y 16 años, pertenecientes a diversos  deportes colectivos.  Completaron cuestionarios valorando las orientaciones de metas, los climas motivacionales y los comportamientos antisociales.  Los resultados  revelaron que la orientación al ego y el clima motivacional que implica al ego creado por los otros significativos se relacionan y predice de forma positiva y significativa los comportamientos antisociales. Finalmente se discuten los resultados obtenidos y se plantean implicaciones que ayuden a reducir el número de conductas antisociales.
Palabras clave:  Orientación disposicional, clima motivacional, otros significativos, comportamiento antisocial.

Abstract
The main aim of this study is to examine the  relationships between goal achievement theory and antisocial behavior in young athletes. The sample is formed by 1007 male and female athletes, ranging in age from 11 to 16 years old, and belonged to different team sports.  They completed questionnaires where we measured goal orientations, motivational climates and antisocial behaviors. Results showed a positive relationship among ego orientation and other significatives` performance climate with  respect to antisocial behavior.  Finally, we discuss the results and we promote implications that help to decrease antisocial behaviours.
Keywords:  Achievement goals, motivational climate,  other significatives, antisocial behavior.

Introducción
Los comportamientos antisociales son producto del desarrollo de una serie de factores de personalidad que se van formando en determinados contextos, como son la familia, el colegio, el deporte o el grupo de iguales (Pelegrín, 2002).  En la actualidad, este tipo de comportamientos está alcanzado una importante incidencia en el mundo del deporte, por lo que sería muy relevante plantear soluciones que disminuyan este tipo de conducta en este contexto. Así, debido al entorno social en el cual se encuentra el deporte, éste puede ejercer una gran influencia en el comportamiento  y la conducta de los  jóvenes  jugadores, por ello se debería utilizar como un instrumento educativo, necesario para dotar a los niños y adolescentes de comportamientos adecuados en el desarrollo de sus actividades deportivas, y poder generalizar este comportamiento prosocial a los diversos contextos en los que conviven.

Numerosos autores han defendido la necesidad de investigar aspectos motivacionales  relacionados  con la moralidad en el deporte con el objetivo de transformar el deporte en un instrumento  eficaz  para la prevención de actitudes antisociales (Guivernau y Duda, 2002; Kavussanu y Ntoumanis, 2003; Miller, Roberts y Ommundsen, 2005; Ommundsen, Roberts, Lemyre y Treasure, 2003). Algunos autores, como Stuart y Ebbeck (1995) o Vallerand, Pelletier, Blais, Brière, Senècal y Vallières (1992) en sus investigaciones, ya empezaban a marcar la importancia del entorno social de los jugadores en la determinación de la acción moral durante el juego. Así, se ha considerado un factor influyente en los comportamientos antisociales de los jugadores el clima motivacional generado por los otros significativos tales como profesores, entrenadores, compañeros y padres (Kavussanu, Roberts y Ntoumanis, 2002; Shields y Bredemeier, 2001).
La familia es el núcleo donde se producen las primeras experiencias de socialización deportiva, por ello las actitudes que mantenga la familia frente a la sociedad y principalmente frente al deporte serán determinantes. Diversos estudios, demuestran una estrecha relación entre las percepciones de los jóvenes del interés de los padres hacia el deporte y los niveles de participación deportiva de los hijos (Duda, Ntoumanis, Mahoney, Larson y Eccles, 2005; Jowett y Timson-Katchis, 2005). El interés hacia el deporte de alguno de los padres parece ser particularmente importante para los niños, Stuart y Ebbeck (1995)  y Vallerand et al. (1992)  ponen de manifiesto esto en sus investigaciones, donde los participantes fueron preguntados acerca de la percepción de cómo su madre y padre veían  la realización de comportamientos antisociales. Cuando los jugadores percibían que  sus padres aprobaban estos comportamientos, ellos juzgaban estas acciones como apropiadas e indicaban la intención de realizarlas.
Además, muchas veces la actitud del entrenador puede condicionar los comportamientos de los jugadores, ya que son un modelo a seguir por parte del jugador, que suele realizar las pautas que éste le indica. Además, esta figura influenciada por una sociedad, donde prima la competición, en la cual importa más conseguir el objetivo de ganar que formar al joven jugadores, puede ocasionar la trasmisión equivocada de unos valores de competencia y victoria. Todo esto unido a la competitividad que se establece con el grupo de iguales y la  influencia  que ejercen los jóvenes jugadores entre ellos provocan que el propio deporte se convierta en un agente socializador a veces negativo.

Estas afirmaciones se han corroborado en algunas investigaciones relevantes como las de Shields, Bredemeier, Gardner y Bostrom (1995) y Kavussanu y Spray (2006), donde examinaron la atmósfera creada por el entrenador y por los compañeros y  obtuvieron que los jugadores que percibían a su entrenador y a sus compañeros dispuestos a aceptar este tipo de comportamientos,  declaraban estos comportamientos como apropiados, aceptando la intención de realizarlos.
Por tanto, hay que subrayar que la participación deportiva no va a desarrollar la formación de un carácter adecuado o  de deportividad (Shields y  Bredemeier,  2001).
Para que el deporte llegue a ser un elemento educativo, habría que dotar a todas aquellas personas que actúan como modelos, de actitudes y valores que beneficien al joven deportista. En esta línea, Kavussanu et al. (2002) analizaron los climas motivacionales generados por el entrenador y los compañeros, y como éstos se relacionaban con la intención, juicio y  realización de  comportamientos antisociales. En sus resultados, descubrieron que el clima que implica a la tarea que establecía el entrenador y los compañeros predecía negativamente la intención, el juicio y la realización de comportamientos antisociales (Kavussanu y Spray, 2006). Por todo ello, las personas del entorno deportivo pueden  ayudar a hacer del deporte un instrumento educativo, creando un clima motivacional adecuado para el desarrollo del joven deportista.
Así, el principal objetivo del estudio es examinar las relaciones entre la orientación motivacional y los climas motivacionales percibidos  en los otros significativos con los comportamientos antisociales de jóvenes jugadores.

Método
Participantes
La muestra de la investigación estaba compuesta por 1007 jugadores de baloncesto (n = 203), balonmano(n = 68), fútbol (n = 615),  y voleibol (n = 121). Los participantes eran de género masculino (n = 769) y femenino (n = 238), y con edades comprendidas entre 11 y 16 años (M = 12.37; DT = 1.48). Los jugadores pertenecían a equipos federados de categorías alevín (n = 595), infantil (n = 314) y cadete (n = 98).

Procedimiento
Para llevar a cabo la recogida de datos, desarrollamos un protocolo de actuación para que la obtención de datos fuera similar en todos los participantes implicados en la investigación.
En primer lugar, contactamos con los entrenadores y monitores de diferentes equipos que podrían formar el conjunto de participantes de la investigación. A través de una nota informativa, se puso al corriente a los padres de dicha investigación, de sus objetivos y de la utilización de los datos obtenidos, rogándoles que la devolvieran firmada si aceptaban que sus hijos participaran en la investigación. También se informó a los deportistas de que su participación era voluntaria y las respuestas serían tratadas confidencialmente.
Los participantes rellenaron los cuestionarios en el vestuario, sin la presencia del entrenador, de manera individual y en un clima que les permitía concentrarse sin tener ningún tipo de distracción. El investigador principal estuvo presente en el momento en que los sujetos completaban los cuestionarios, e insistió en la posibilidad de preguntar cualquier tipo de duda que apareciese durante el proceso.

Instrumentos
Orientaciones motivacionales. Para medir las orientaciones de metas disposicionales se utilizó una versión reducida del Perception of Success Questionnaire (POSQ: Roberts, Treasure y Balagué, 1998) validada al castellano por Cervelló, Escartí y Balagué (1999). Consta de un total de 12  ítems agrupados en dos factores principales, como son la orientación al ego (6 ítems, ej.: Realizo las tareas mejor que otros 8 jugadores) y la orientación a la tarea (6 ítems, ej.: Consigo hacer alguna cosa que antes no hacía). Se obtuvieron valores de alpha de Cronbach de .76 para la  orientación a la tarea y .86 para la orientación al ego.

Clima motivacional percibido en los iguales. Se  utilizó  la versión del Peer Motivational Climate in Youth Sport Questionaire (PEERMCYSQ: Ntoumanis y Vazou, 2005) validada al castellano  por González-Cutre et al. (2006). Se emplearon los factores de segundo orden,  como son el clima implicante a la tarea (ej.: “En mi grupo de entrenamiento, los jugadores animan a los compañeros para que mejoren sus puntos débiles”)  y el  clima implicante al ego (ej.: En mi  equipo, los compañeros intentan hacerlo mejor que los demás). Se obtuvieron valores de alpha de Cronbach de .84 para el clima implicante a la tarea y .83 para el clima implicante al ego.

Clima motivacional de los entrenadores. Se utilizó la adaptación al castellano del Perceived Motivational Climate in Sport Questionnaire (PMSCQ – 2: Newton, Duda y Yin, 2000) creado por Balaguer, Guivernau, Duda y Crespo (1997). Se emplearon los factores de segundo orden,  como son  el clima que implica al ego (ej.: El entrenador motiva a los jugadores cuando juegan mejor que sus compañeros) y el clima que implica a la  tarea (ej.: El entrenador favorece que los jugadores se ayuden en los entrenamientos y partidos). Se obtuvieron valores de alpha de Cronbach de .86 para el clima implicante a la tarea y .83 para el clima implicante al ego (Cervelló, Santos-Rosa, Jiménez,García Calvo, e Iglesias, 2007).

Clima motivacional de los padres. Se utilizó la versión adaptada al castellano del Parental Involvement Sport Questionaire (PISQ: Lee y McLean, 1997) utilizada en estudios previos por Torregrosa et al. (2005). Consta de 20 ítems agrupados en cuatro factores: implicación activa (ej.: Tus padres tienen un papel activo en el funcionamiento del club), apoyo y compresión (ej.: Tus padres te elogian por lo que has hecho bien, aunque hayas perdido), comportamiento directivo (ej.: Tus padres antes de los partidos, te dicen cómo has de jugar) y presión (ej.: Tus padres te presionan para que entrenes mejor). Los dos primeros  factores hacen referencia al clima implicante a la tarea y los dos últimos al clima implicante al ego. La fiabilidad del instrumento evaluada en estudios previos es aceptable, presentando una alfa de Cronbach con valores alrededor de .70.

El formato de respuesta empleado en los instrumentos  anteriores es una escala tipo Likert en la que cada ítem tiene un rango de respuesta de 1 a 5. El 1 corresponde a totalmente en desacuerdo y el 5 a totalmente de acuerdo con la pregunta formulada.
Comportamientos Antisociales. Se utilizó una adaptación del Cuestionario sobre Intenciones y Comportamientos Antisociales en Fútbol (CICAF:  García Calvo,  2006).
Este instrumento está formado por serie de escenarios antisociales, los cuales fueron adaptados para esta investigación (ej.: Imagínate que en un partido, la única manera de conseguir la victoria es haciendo trampas porque el equipo contrario se está mostrando muy superior), yendo seguidos de tres preguntas sobre la intención, actuación y juicio en esas situaciones, valoradas con una escala  Likert de 1 a 5. La primera de las preguntas hace referencia a la intención que tiene el jugador de realizar esa acción “Si tuvieras la oportunidad ¿lo harías?”, seguida de la escala en la que 1 equivaldría a Nunca y 5 se correspondería con Siempre. En la segunda cuestión se le pregunta sobre si ha realizado alguna vez algún comportamiento así “¿Has hecho alguna vez esto o algo similar?”, seguido de la escala Likert en la que 1 sería Nunca y 5 equivaldría a Muchas veces. La tercera de las preguntas hace referencia al juicio de la acción 10 planteada, “¿Crees que están bien hacer eso?” seguido de la escala likert en la que 1 sería No, creo que está muy mal; y 5 equivaldría a Sí, creo que es como debo actuar.

Análisis de los datos
Para el tratamiento de los datos hemos utilizado el software SPSS 15.0, a través del cual hemos realizamos diferentes tipos de análisis para buscar las relaciones existente entre las distintas variables.  Las técnicas utilizadas han sido análisis descriptivos, correlaciones bivariadas y análisis de regresión lineal.

Resultados
Análisis Descriptivos

Respecto a  la orientación disposicional y  clima motivacional de los otros significativos, se puede observar que la  medias son bastantes elevadas cuando la motivación está orientada a la tarea que en el caso que la motivación está orientada al ego.  El clima que perciben los jugadores de su entrenador, es  donde se producen las mayores diferencias, obteniendo mayores puntuaciones el clima tarea (M = 4.30; DT = .68) con respecto al clima ego (M = 2.23; DT = 0.99), Al analizar los estadísticos descriptivos de los escenarios antisociales, también se puede observar que los factores de intención, actuación y juicio de acciones antisociales referente a las medias son muy bajas (2.09±.96, 1.73±.86 y 1.78±1.01 respectivamente).

Análisis Correlacional

En primer lugar, se observa cómo las orientaciones motivacionales tienen relaciones significativas con los factores de los escenarios antisociales. Se puede destacar como la orientación motivacional hacia el ego de los jugadores se correlaciona de forma significativa y positiva con la intención (.22), actuación (.23)  y juicio (.13) de las acciones antisociales.
En relación al clima motivacional generado por los otros significativos, se puede destacar  numerosas relaciones  que se establecen  con las acciones antisociales. En primer lugar,  se puede destacar que  el clima implicante a la tarea generado por los compañeros se relaciona de forma significativa  y negativa con la intención, actuación y juicio de acciones antisociales, pero con valores del coeficiente correlación de pearson muy bajos.  Por contra, el  clima  implicante al  ego  generado por los compañeros va a estar relacionado con la intención, actuación y juicios positivos de las acciones antisociales, pero en esta ocasión la relación que se establece es positiva (p< .01).

Igualmente, el clima generado por el entrenador, presenta resultados similares, es decir, el clima implicante a la tarea va a estar relacionado también de forma negativa con la intención,  actuación y juicio  de las acciones antisociales, y por el contrario,  el clima  implicante al  ego  se correlaciona positiva y significativamente con todos los factores de la valoración de acciones antisociales, intención (.33), actuación (.40) y juicio (.25).
En cuanto al clima motivacional generado por los padres, señalar que la relación existente entre el clima tarea creado por los padres, como son la implicación con el club y el apoyo de los padres,  con la intención, actuación y juicio positivo de las acciones antisociales presentan correlaciones con una significación débil. Del mismo modo, hay que señalar que la implicación al club de los padres, se relaciona de forma positiva con la actuación  antisocial, lo cual puede  resultar inesperado pero hay que  indicar que también la significación es débil.
Acerca de la percepción de los jugadores del clima implicante al ego generado por los padres, destaca la presión por su relación positiva y significativa con los factores intención (.25), actuación (.30) y juicio antisocial (.14), excepto en el caso del comportamiento directivos de los padres  que no presenta ninguna relación con los juicios de acciones antisociales.

Análisis de regresión
Para comprobar la importancia del valor predictivo de  las orientaciones disposicionales y el clima motivacional de entrenadores y padres, sobre  las variables intención y actuación antisocial, se realizaron  dos análisis de regresión lineal encontrando que la  orientación motivacional (ego y tarea),  el clima motivacional generado por el entrenador (ego y tarea) y el clima motivacional generado por los padres (implicación activa, apoyo,  comportamiento directivo  y presión)  predecían un 16 % de varianza la intención antisocial y un 20% de varianza la actuación antisocial.
Igualmente, como segundo y tercer predictor de ambas variables dependientes aparecen la presión y el apoyo de los padres. En el primer caso la relación es positiva y en el segundo caso es negativa, es decir,  cuanto mayor sea la percepción de los jugadores de presión de los padres y menor sea la sensación de apoyo por parte de los padres  habrá mayor posibilidad de encontrar intenciones y actuaciones antisociales. En esta línea, la orientación al ego se muestra con el  cuarto predictor tanto de la intención como de la actuación antisocial de forma positiva. Hay que destacar que sólo en el caso de la intención antisocial se observa un quinto predictor, el clima ego compañeros, pero su capacidad predictiva es débil.

Discusión
El principal objetivo del estudio es examinar las relaciones entre la orientación motivacional de los jugadores y  los climas motivacionales de los otros significativos con los comportamientos antisociales de jugadores en edades de iniciación.
En primer lugar, se puede afirmar la relación de la orientación motivacional con las actuaciones antisociales. En cuanto a la orientación motivacional a la tarea, a penas se  establece una  relación débil  con el juicio positivo hacia la realización de acciones antisociales de forma negativa.  Anteriormente,  en diversas investigaciones de Kavussanu, tampoco hallaron ninguna relación significativa entre la orientación de la tarea y los juicios y conductas antisociales (Kavussanu y Ntoumanis, 2003; Kavussanu y Roberts, 2001). Contrariamente, Kavussanu (2006), descubrió que la orientación a la tarea si se correlacionaba  significativamente de forma negativa con comportamientos antisociales.
En cuanto a  la orientación motivacional hacia el  ego se han encontrado relaciones significativas con los comportamientos  antisociales. Más exactamente, la orientación al ego está relacionada con la intención, actuación y  juicio de acciones antisociales. Estos resultados fueron afirmados Kavussanu y Roberts (2001) que afirmaban que cuanto mayor era la orientación al ego, existía mayor probabilidad de que el jugador juzgara los comportamientos descritos como apropiados y expresara la intención de realizarlos. También, en posteriores estudios, Kavussanu y Ntoumanis (2003), comprobaron que la orientación del ego se relacionaba significativa y positivamente con intención, juicio y realización de actos antisociales.
Igualmente, la orientación motivacional al ego predice de forma positiva los comportamientos antisociales, haciendo referencia a la intención y actuación antisocial, aunque señalar que la capacidad predictiva es baja. En esta línea,  Kavussanu (2006) comprobó que  las orientaciones motivacionales  aparecían  en el segundo  paso del análisis de regresión de los comportamientos antisociales.

En segundo lugar, se puede observar la relación del clima motivacional generado por los otros significativos con los comportamientos antisociales. El clima motivacional implicante a la tarea de compañeros, entrenador y padres va a estar relacionado de forma negativa con la intención, actuación y juico de acciones antisociales, aunque la relación que se establece es débil. En estudios anteriores, Stornes y Ommundsen (2004) mostraron que cuando los jugadores se encontraban involucrados en un clima que implica a la tarea, poseían puntuaciones significativamente inferiores en la intención y realización de comportamientos antisociales (Ommundsen  et al., 2003). También, Kavussanu (2006) comprobó que el clima que implica a la tarea, afectaba de forma negativa a la realización de comportamientos antisociales (Miller et al., 2005). En esta 15 línea, Kavussanu  et al. (2002) afirmaban que el clima que implica a la tarea que establecía el entrenador y los compañeros se relacionaba negativamente con la intención, el juicio y la realización de comportamientos antideportivos.

Por otro lado, el clima motivacional implicante al ego generado por los otros significativos va a estar también muy relacionado con los comportamientos antisociales. Así, el clima motivacional implicante al ego creado por los compañeros, el entrenador y los padres está relacionado de forma positiva con la intención, juicio y actuación de acciones antisociales. Esto ya se ha visto reflejado en anteriores investigaciones, donde ponían de manifiesto la relación de los comportamientos antideportivos con la creación de una atmósfera moral por parte del entrenador y de los compañeros que favoreciera estos actos antideportivos (Shields et al., 1995; Stephens, 2000).  También, Miller et al. (2005) en sus resultados comprobaron que los jugadores que percibían alto clima que implica al ego mostraban menos  respeto a las reglas sociales que los que percibían un bajo clima que implica al ego (Guivernau y Duda, 2002). En esta línea, Ommundsen et al. (2003)  observaron que los jugadores  de fútbol  que percibían un alto clima motivacional que implica ego y bajo a la tarea era más probable que realizara estos comportamientos antisociales (Stornes y Ommundsen, 2004).

Se puede corroborar también esta relación a través de los resultados obtenidos en la regresión lineal, donde se muestra el clima que implica al ego del entrenador como principal predictor de la intención y actuación antisocial. También es destacable que en las regresiones realizadas, el clima motivacional  al ego  de los padres  aparecen como segundo y tercer predictor, al igual que  la orientación al ego  como cuarto predictor, aunque en las tres ocasiones el cambio en R2 es débil. Por tanto podemos concluir que, el clima que implica al ego generado por el entrenador es el mejor predictor los comportamientos antisociales. Esta idea ya fue reflejada en los trabajos de Miller et al. (2005) y  Stornes y Ommundsen (2004) donde confirmaron que el clima que implica al ego que percibían del equipo iba a predecir de los comportamientos antisociales y agresivos. También Kavussanu y Spray (2006), defendieron la idea de que la atmósfera generada podía predecir el tipo de clima y entre los dos factores, predecirían diferentes niveles de comportamiento e intenciones antisociales. Así,  se puede afirmar que la orientación motivacional y el clima motivacional creado por los otros significativos que implica al ego  está relacionado  y predice  de forma  positiva  los comportamientos antisociales.

La principal limitación que se puede destacar acerca del estudio,  es que la medición del clima motivacional  y los comportamientos antideportivos  se establece a través de la percepción de los jugadores y sería interesante analizar la percepción que tienen los  otros significativos sobre el clima motivacional que ellos generan en los deportistas y analizar los comportamientos de forma directa mediante la observación.
La principal conclusión que  se puede  obtener es la necesidad de reducir la creación un clima que implique al ego por parte de los otros significativos ya que va a disminuir el número de conductas  antisociales realizadas por los jóvenes jugadores. Para ello,  todos los agentes socializadores  dentro del contexto deportivo  del joven jugador, deben aportar lo necesario para hacer del deporte un instrumento educativo que aporte valores y conductas prosociales generalizables a otros contextos.

Referencias
Balaguer, I., Guivernau, M., Duda, J. L., y Crespo, M. (1997). Análisis de la validez de constructo y de la validez predictiva del cuestionario de clima motivacional percibido en el deporte (PMCSQ-2) con tenistas españoles de competición. Revista de Psicología del Deporte, 11, 41-57.
Cervelló, E. M., Escartí, A., y Balagué, G. (1999). Relaciones entre la orientación de metas disposicional y la satisfacción con los resultados deportivos, las creencias sobre las causas de éxito en deporte y la  diversión con la práctica deportiva. Revista de Psicología del Deporte, 8(1), 7-19.
Cervelló, E., Santos-Rosa, F. J., Jiménez, R., García Calvo, T., y Iglesias, D. (2007). Young Tennis Players’ Competitive Task Involvement and Performance: The Role of Goal Orientations, Contextual Motivational Climate, and CoachInitiated Motivational Climate.  Journal of Applied Sport Psychology,  19, 304- 321.
Duda, J. L., Ntoumanis, N., Mahoney, J. L., Larson, R. W., y Eccles, J. S. (2005). Afterschool sport for children: Implications of a task-involving motivational climate. Mahwah, NJ, US: Lawrence Erlbaum Associates, Publishers.
García Calvo, T. (2006).  Motivación y comportamientos adaptativos en jóvenes futbolistas. Tesis doctoral. Universidad de Extremadura.
González-Cutre, D., Moreno, J. A., Conte, L., Martínez Galindo, C., Alonso, N., Zomeño, T, y Marín, L. M. (2006). Análisis de la motivación autodeterminada en jóvenes deportistas a través del clima motivacional percibido en los iguales y las orientaciones de meta. En O. Abadía (Ed.),  Actas I Congreso de Jóvenes 18
Investigadores en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (pp. 86-93). Valladolid: CSD.
Guivernau, M. y Duda, J. L. (2002).  Moral atmosphere and athletic aggressive tendencies in young soccer players. Journal of Moral Education, 31(1), 67-85.
Jowett, S. y Timson-Katchis, M. (2005). Social Networks in Sport: Parental Influence on the Coach-Athlete Relationship. Sport Psychologist, 19(3), 267-287.
Kavussanu, M. (2006). Motivational predictors of prosocial and antisocial behaviour in football. Journal of Sports Sciences, 24(6), 575-588.
Kavussanu, M. y Ntoumanis, N. (2003).  Participation in sport and moral functioning: Does ego orientation mediate their relationship? Journal of Sport and Exercise Psychology, 25, 1-18.
Kavussanu, M. y Roberts, G. C. (2001). Moral functioning in sport: An achievement goal perspective. Journal of Sport and Exercise Psychology, 23, 37-54.
Kavussanu, M., Roberts, G. C., y Ntoumanis, N. (2002). Contextual influences on moral functioning of college basketball players. The Sport Psychologist, 16, 347-367.
Kavussanu, M. y Spray, C. M. (2006). Contextual influences on moral functioning of male youth footballers. Sport Psychologist, 20(1), 1-23
Lee, M. J. y McLean, S. (1997).  Sources of parental pressure among age group swimmers. European Journal of Physical Education, 2, 167-177.
Miller, B. W., Roberts, G. C., y Ommundsen, Y. (2005). Effect of perceived motivational climate on moral functioning, team moral atmosphere perceptions, and the legitimacy of intentionally injurious acts among competitive youth football players. Psychology of Sport and Exercise, 6(4), 461-477.19
Newton, M., Duda, J., y Yin, Z. (2000). Examination of the psycometric properties of the Perceived Motivational Climate in Sport Questionnaire-2 in a sample of female athletes. Journal of Sport Sciences, 18, 275-290.
Ntoumanis, N. y Vazou, S. (2005).  Peer motivational climate in youth sport: Measurement development and validation.  Journal of Sport and Exercise Psychology, 27, 432-455.
Ommundsen, Y., Roberts, G. C., Lemyre, P. N., y Treasure, D. (2003). Perceived motivational climate in male youth soccer: relations to social-moral functioning, sportspersonship and team norm perceptions.  Psychology of Sport y Exercise, 4(4), 397-413.
Pelegrín, A. (2002). Conducta agresiva y deporte. Cuadernos de Psicología del Deporte, 2(1), 39-56
Roberts, G. C., Treasure, D. C., y Balagué, G. (1998).  Achievement goals in sport: The development and validation of the Perception of Success Questionnaire. Journal of Sport Sciences, 16, 337-347.
Shields, D. L. y Bredemeier, B. (2001). Moral development and behavior in sport. En R.N. Singer, H.A. Hausenblas y C.M. Janelle (eds.)  Handbook of Sport Psychology (2nd ed., pp. 585-603). New York: Yohn Wiley.
Shields, D., Bredemeier, B., Gardner, D., y Bostrom, A. (1995). Leadership, cohesion and team norms regarding cheating and aggression. Sociology of Sport Journal, 12, 324-336.
Stephens, D. E. (2000). Predictors of likelihood to aggress in youth soccer: An examination of coed and all-girls teams. Journal of Sport Behavior, 23(3), 311- 325.20
Stornes, T. y Ommundsen, Y. (2004). Achievement goals, motivational climate and sportspersonship: A study of young handball players.  Scandinavian Journal of Educational Research, 48, 205-221.
Stuart, M. E. y Ebbeck, V. (1995). The influence of perceived social approval on moral development in youth sport. Pediatric Exercise Science, 7, 270-280.
Torregrosa, M., Sousa, C., Villamarín, F., Vilches, D., Viladrich, C., y Cruz, J. (2005). Motivational climate and parental involvement in sport: does the context influence motivational orientation of young soccer players? 9th European Congress of Psychology, Granada (España).
Vallerand, R. J., Pelletier, L. G., Blais, M. R., Brière, N. M., Senècal, C., y Vallières, E. F. (1992). The academic motivation scale: A measure of intrinsic, extrinsic, and amotivation in education.  Educational Psychological Measurement,  52, 1003-


Francisco Miguel Leo Marcos
Pedro Antonio Sánchez Miguel
David Sánchez Oliva*
Francisco Rafael Gómez Corrales
Tomás García Calvo
Universidad de Extremadura.
Correspondencia
Francisco Miguel Leo Marcos
Facultad Ciencias del Deporte. Universidad de Extremadura.
c/ Avenida de la Universidad s/n 10071 Cáceres.
franmilema@unex.es     
Análisis de las relaciones existentes entre la orientación y el clima motivacional con los comportamientos antisociales en jóvenes deportistas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada