lunes, 30 de mayo de 2011

Separaciones y divorcios un mal común en familias bolivianas. Gonzalo Gato Villegas.

La Paz, mayo 16 (GAIA Noticias) De acuerdo a un diagnostico realizado por miembros de la Fundación Universidad para la Familia, Bolivia tiene dos características preocupantes en relación al núcleo familiar, la primera es la separación de esposos y la segunda es la realización de divorcios que quedan inconclusos. Ambas situaciones originarían no solo un desbalance emocional en los hijos, sino también un grado de malestar y estrés en los conyugues.

A decir del titular de esa organización, Oscar Lima, datos oficiales indican que en el país, del 100% de los matrimonios, 60% termina en divorcio legal, mientras que del 100% de los matrimonios de hijos de padres divorciados, el 72% termina en una ruptura, aspecto que significa que en el país existen más separaciones que familias consolidadas.
Según esta evaluación, en el caso de una ruptura del hogar, priman múltiples factores, como el económico que impide un divorcio por lo costoso y el largo proceso que conlleva, en cuanto a la separación, el ámbito social sería el más radical debido a que la mayoría de los esposos separados inmediatamente conviven con otras parejas, aspecto que determinaría una seguidilla de relaciones inconclusas e inestables.
Lima también señaló a la “inmadurez emocional”, que caracteriza la etapa del noviazgo, como otra de las causas de las separaciones, en lugar de conocerse a fondo, las parejas se dejarían llevar por las emociones y sentimientos dejando de lado los defectos y problemas que tienen; que se intensificarían en intensidad ya en el matrimonio.
Consecuencias del divorcio
• El divorcio de los padres aumenta la tasa de delincuencia en los hijos, los hijos de familias monoparentales cuyo progenitor nunca se casó son los más propensos a verse involucrados en delincuencia o en crímenes juveniles. Los estudios sugieren que los hijos de hogares divorciados o separados les siguen muy de cerca. Un informe de centros correccionales juveniles de EE.UU. muestra que sólo el 13% de los delincuentes provienen de familias intactas; en cambio, un 33% tiene padres divorciados o separados y un 44% tiene padres que nunca se casaron (viven con un padre soltero).
• Los hijos que no viven con ambos padres juntos, delinquen con crímenes más graves, los hijos sin sus padres biológicos en la casa cometerán crímenes con penas de encarcelamiento tres veces más que los hijos de familias intactas.
• Los adolescentes que no viven con ambos padres juntos tienen más riesgo de alcoholismo y drogas, las tasas de alcoholismo y drogadicción son mucho menores en aquellos criados en familias de matrimonio intacto que en las familias rotas.
• Riesgo que un progenitor abuse de sus hijas: los padrastros lo multiplican por seis, la tasa de abuso sexual en niñas a manos de sus padrastro es al menos seis o siete veces mayor que a manos de su padre biológicos en familias con matrimonios estables.
• Más sexo precoz y más hijos fuera del matrimonio en hijos de divorciados, los hijos de padres divorciados tienden a una iniciación sexual más temprana y a una mayor frecuencia de relaciones. Junto con la precocidad sexual, se observa también que los hijos cuyos padres se han divorciado tienen una mayor tendencia a engendrar hijos fuera del matrimonio.
• Los divorciados aumentan su riesgo de enfermedad mental, suicidio y accidente mortal, el divorcio afecta también a las relaciones entre los cónyuges y sus respectivos equilibrios psicológicos e incluso en enfermedades fisiológicas.
• El divorcio engendra pobreza, además la feminiza, el resultado global del divorcio es la creación de hogares monoparentales, generalmente encabezados por mujeres lo que da lugar al fenómeno de “feminización de la pobreza”. El resultado final es que el estado se ve enfrentado a mayores demandas de asistencia social, de vivienda, de servicios judiciales y de salud mental y física. Las familias monoparentales se transforman en el foco prioritario de los programas sociales dirigidos a las personas de extrema pobreza, comprometiendo parte importante de los recursos del país.
Otros datos
En Bolivia, durante 2009, se legalizaron 4.214 divorcios, de ellos 3.169 —es decir el 75,2 por ciento— fueron detectados en el eje del país. Santa Cruz registró 1.152; La Paz, 1.143, y Cochabamba, 874.
Fuente: GAIA Noticias

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