lunes, 30 de mayo de 2011

El cerebro adolescente: con acelerador pero sin frenos. Michael Mosley. BBC

Se cree que los problemas típicos de los adolescentes -sus cambios súbitos de ánimo, su malhumor y la manera temeraria de enfrentar la vida- son culpa de las hormonas "fuera de control", o de la mala crianza. Ahora, sin embargo, una nueva investigación encontró que la verdadera causa de estos trastornos de la adolescencia está en el cerebro.


Durante los años de la adolescencia ocurren cambios importantes dentro del cerebro.
Los cerebros adolescentes no se convierten súbitamente de cerebros infantiles a cerebros adultos.Las nuevas técnicas de imágenes computarizadas han sorprendido a los científicos al demostrar que los cerebros tardan mucho más en madurar de lo que se pensaba.
El cerebro humano, el objeto más complejo que se conoce en el universo (uno que, por cierto, sólo requiere 25 vatios -el equivalente a una bombilla de baja energía- para funcionar), sólo llega a ser un órgano acabado cuando cumplimos 20 años de edad.
En el útero, el ser humano desarrolla unas 8.000 neuronas cada segundo.
A partir de allí, igual que un arribista ambicioso, lo importante es establecer nuevas conexiones Para cuando nacemos, contamos con todas las neuronas que necesitaremos en nuestra vida. Cada una de los cientos de miles de millones de neuronas con las que nacemos producen, en promedio, 10.000 conexiones diferentes. Esto ocurre tan rápido que para cuando el niño cumple seis años ya está establecida la estructura básica de su cerebro. 


Y entonces ocurre algo verdaderamente extraordinario. A partir de los 12 años, en lugar de seguir haciendo nuevas conexiones, el cerebro comienza a perderlas. Desde el nacimiento hasta que llegamos a la pubertad, el cerebro continúa creciendo. Aunque esto suene a malas noticias, o a un indicio de que nuestro cerebro ha comenzado su decadencia, no es así.

"Podado sin piedad"

Durante la adolescencia el cerebro se está reformando. Es un proceso similar al de un escultor que comienza con un gran bloque de mármol. Para crear una estatua tiene que "pulir aquí y cortar allá", lentamente convirtiendo el bloque uniforme en algo bello. Durante los años de la adolescencia, cada año perdemos cerca de 1% de la materia gris de nuestro cerebro.

Es por eso que los años de la adolescencia son críticos para el futuro desarrollo del individuo. Las capacidades y hábitos que se adquieran en esta época probablemente persistirán.  
Este proceso de podado eventualmente hará al cerebro adolescente más rápido y más poderoso. Sin embargo, los escáneres han mostrado que la última región del cerebro que alcanza su total madurez es la corteza prefrontal.

Esta región cerebral es la responsable de funciones como la planeación, la anticipación, el control de las propias emociones y el entendimiento de los demás. En esencia, lo que hace a una persona ser adulto. Lo que ocurre en la adolescencia es que el cerebro está siendo descargado. Todas sus conexiones innecesarias o inútiles son podadas sin piedad.

Sin frenos

Si no se cuenta con una corteza prefrontal totalmente funcional, el individuo tiende a ser impulsivo e insensible a los sentimientos de los demás y a tomar riesgos innecesarios.
Además de carecer de algunos de los mecanismos esenciales de "frenado" de conductas impulsivas que ofrece la corteza prefrontal, el cerebro adolescente también parece tener un "acelerador" cerebral siempre pisado a fondo.
Siempre que un adolescente se arriesga a algo, como a conducir un auto demasiado rápido, el cerebro es recompensado con una descarga hormonal, una euforia natural mucho más fuerte de la que podría sentir un adulto.
Una explicación de porqué los adolescentes tienen conexiones que los hacen temerarios es que arriesgarse les ayuda a explorar el mundo, a tratar una variedad de cosas nuevas.
Las imágenes computarizadas cerebrales modernas nos han permitido mirar dentro del cerebro de un adolescente y ahora los padres quizás entenderán muchas cosas.
Ahora que sabemos que gran parte de la mala conducta podría deberse a un producto del cableado inacabado dentro de la cabeza adolescente, quizás seremos un poco más comprensivos.

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