jueves, 24 de marzo de 2011

JUSTIFICACIÓN AL ESTUDIO DEL ADOLESCENTE EN CONFLICTO CON LA LEY. ROBERTO VARGAS ARREOLA

Mi fotoLa complejidad, la ambigüedad, la transitoriedad, la contradicción, la ambivalencia, la incertidumbre, la inseguridad, la precariedad, la contingencia, entre otros adjetivos que aluden al sentir posmoderno, son escenarios del tiempo actual donde el adolescente en conflicto con la ley se encuentra. Parece ya no tratarse de aquel joven rebelde que se situaba en contra del sistema por considerarlo impositivo, haciendo uso de vestimenta provocativa, drogas y rock and roll. Como tal, el sistema social unificado y rector de normas y reglas de convivencia, se ha diluido en medio de una diversidad y multiplicidad de prácticas que organizan a la sociedad, en ocasiones dejando una sensación de caos, intrusión y vacío
Si ya no se trata entonces del adolescente en conflicto con el sistema, con los principios de orden y estructura de la modernidad ¿a qué adolescente, a qué conflicto y a qué ley se alude en nuestro tiempo actual? En primer lugar, ya no se habla de la adolescencia, sino de las adolescencias en su carácter plural y diverso, adolescencias que están en búsqueda de una identidad como ideal moderno de estabilidad, integración y permanencia, pero que se prolongan indefinidamente en el tiempo ya que nunca se dejan de construir.

También se trata de adolescencias que se circunscriben a un nivel socioeconómico y cultural bajo, cuya situación refleja la falta de oportunidades para tener una vida digna. En la mayoría de los casos, este tipo de adolescentes han sido desertores del sistema educativo, algunos se han empleado de manera informal, pero la mayoría han recurrido a actos delictivos para tener un sustento propio, y en especial para sobrecompensar sus carencias narcisistas a través de la posesión y ostentación de objetos y pertenencias materiales, mismas que les fueron negadas o ultrajadas por un medio familiar y social hostil.

En consecuencia, se habla de conflicto, que en el psicoanálisis clásico sugiere el motor para la formación del síntoma neurótico a través de la contraposición de la pulsión y la defensa, pero que en este caso parece más bien aludir a un conflicto con la imposición y la violencia de una autoridad devaluada pero frustrante. Cuando el adolescente se libera por momentos de esa representación a través de un acto trasgresor, su nivel de desorganización interna se intensifica, apelando a un límite externo que lo contenga. En ese sentido, ante la imprecisión o falta de límites se propician ambientes trasgresores que denotan abusos, violencia, abandono, consumo de sustancias, actos suicidas, homicidios, incesto y criminalidad, actos ante los cuales el adolescente recurre a una normatividad externa ante la ausencia de límites internos. En este caso, la ley y enseguida la reclusión.
En suma, se habla de ley, donde también el adolescente en conflicto con la ley se sitúa en un cambio de paradigma: con la comisión del acto delictivo, el adolescente parece ya no apelar a la interdicción del padre rector de la modernidad, aquel padre que despertaba, a través de sus actos impositivos, sentimientos de temor y protección. Ante la devaluación de la función paterna y su impacto en la representación del Estado, el Gobierno y la Institución, la ley que buscan los adolescentes remite a la fantasía de una madre que los limite y contenga en medio de un odio furioso por el desorden y sinsentido de sus vidas, por el caos interior que no organiza sus impulsos y defensas, que los deja con angustias de intrusión y vacío, que los vulnera entre la voracidad y el sadismo.
En relación a los factores familiares que influyen en la conformación del adolescente en conflicto con la ley, se sigue la línea psicodinámica vincular con la integración del psicoanálisis y los planteamientos sistémicos. Se infiere que es previsible que ciertas características de la estructura, la dinámica y el funcionamiento familiar pueden facilitar ambientes de trasgresión, abuso de sustancias, delincuencia y criminalidad. En consideración a este punto, los entornos trasgresores se enmarcan en una dinámica familiar de expulsión donde un miembro, por lo general el adolescente, actúa el síntoma familiar con la desorganización interrelacional que connota.
Por otro lado, se considera que ciertos factores familiares pueden coadyuvar, no sólo en la conformación del adolescente en conflicto con la ley, sino también en la estimulación de un nivel intelectual que permita hacer frente a esas autoridades devaluadas y frustrantes que suscitan el conflicto. Sin duda, se trata de una medida sobrecompensadora de una herida narcisista frecuente en esta población, pero que adquiere connotaciones de agresividad cuando la inteligencia se expresa en astucia y se utiliza para racionalizar, explicar y justificar actos antisociales graves y relaciones basadas en la explotación.

En medio de esta discusión, se plantean las interrogantes de la presente investigación: Un trabajo clínico basado en un análisis categórico que intenta responder a la pregunta sobre la influencia de los factores familiares en la conformación del adolescente en conflicto con la ley con un alto nivel intelectual, desde una perspectiva psicodinámica, cuyo aporte radica en la comprensión profunda de un fenómeno complejo que continuará en aumento de no entenderse y de no generar acciones encaminadas al cambio.

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